domingo, 12 de febrero de 2017

Huckleberry contra todos nosotros

¡Demonios!

Esta mañana, haciendo caso a una sugerencia de su abuela, le he hablado a mi nieto de Huckleberry Finn. He comenzado con una ilusionada imprudencia... que pronto se ha transformado en cargo de conciencia, porque sentía que estaba haciendo algo tan arriesgado que debería contar con el permiso escrito de sus padres para seguir adelante.


El bueno de Huck era uno de los mitos de mi infancia. Yo, de hecho, frecuentemente era él en mis correrías aventureras por el río Ebro. Pero hoy he descubierto que ya no estamos en los años sesenta y que se ha convertido en un niño tan pedagógicamente incorrecto que parece un atentado a nuestras buenas intenciones.


Para comenzar, Mark Twain comete la felonía de tratar a sus lectores como gente respetable. Tanto es así que no necesita ofrecerles un lenguaje parvulario para facilitarles la lectura. ¡Utiliza hasta subordinadas! Además, describe con frecuencia a Huck fumando. Más aún: fumando felizmente en una pipa. Añadamos que lo hace pescador, cazador, independiente, inteligente y -por lo tanto- irónico y que no se corta ni un pelo a la hora de dibujar a un padre borracho o a una beata hipócrita. Su mundo está lleno de posibilidades de aventura y, por lo tanto, de peligros reales, de personas buenas y de personas malas y las malas no nos ofrecen ninguna causa sociológica que atempere su maldad. Hay malos malísimos, de los que asustan y temes que se encuentren acechando por las oscuridades de tu vida real.

En fin... que le he prometido a mi nieto que le leeré Las aventuras de Huckleberry Finn, pero después de que sus padres me lo autoricen por escrito. 

11 comentarios:

  1. Pues el día que decida hablarle de "La isla del tesoro" ya puede hablar, no con sus padres, sinó con su abogados...
    Como se enteren en su colegio tendrá problemas con los comisarios pedagógicos.

    José

    ResponderEliminar
  2. espero que no hagan versiones modernizadas y políticamente correctas como con 'los cinco'...

    ResponderEliminar
  3. Ustedes lo que quieren es que sus padres no me dejen ver a mis nietos.

    ResponderEliminar
  4. Insisto en que Bruno tiene mucha suerte, D. Gregorio. Siga usted con Julio Verne y lo juzgarán en la plaza pública.

    ResponderEliminar
  5. Ayer por la tarde vimos en You Tube "Las aventuras de Huckleberry Finn". Cuando aparece Huck fumando en pipa, tan feliz, me sentí tan azorado como, posiblemente, se hubiera sentido mi madre si me hubiese mostrado a mí una escena de sexo.

    ResponderEliminar
  6. "To ask boys and girls to read Tom Sawyer nowadays may be perceived as cruelty to children. To ask adults to take the book seriously is to risk being called a racist. As with most liberal learning, Tom Sawyer is slowly being relegated to university studies. This speaks badly of both schools and universities…"
    Aquí:
    http://www.theimaginativeconservative.org/2017/02/tom-sawyer-hero-middle-america-peter-s-rieth.html

    ResponderEliminar
  7. Me recuerda a algo que paso hace ya unos cuantos días en una misa en la que estuve. Se leyó la carta de San Pablo en la que dice: "Mujeres, obedeced a vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios en el Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados". El sacerdote dedicó la homilía explicarnos que lo dicho por San Pablo era totalmente contrario al cristianismo, que eso de la obediencia a los maridos era anatema (yo creo más bien que una utopía, como aquello que explicaba Mussolini respecto a su país: "Gobernar Italia no es imposible, sólo es inútil").

    No quiero ni pensar lo que dirá cuando toque la carta de San Pablo a los romanos con las pasiones vergonzosas en que hombres y mujeres violentan su naturaleza. Igual lo excomulga sobre la marcha.

    Eso sí, San Pablo llevaba la espalda hecha girones por los latigazos y acabó con la cabeza por los suelos, mientras que el predicador que lo condena lo tacha de anticristiano. Cosas grandes veredes.

    Y hasta aquí me ha traído Huckleberry Finn...

    ResponderEliminar
  8. Me ha recordado usted una vivencia de mis 12 años, hoy imposible. Era yo del grupo de Scots de mi pueblo y un año por los campamentos de verano que eran el evento mas importante del año tanto por su interés como por la brutal ilusion que nos hacia : 10 dias sin padres y con los amigos ! Imagine lo que era para nosotros. Eramos bastante libres y medio adultos. Un año nuestros "caps" organizaron un juego ambientado en la Revolucion Cubana, unos fuimos los revolucionarios de Fidel y otros las tropas de Batista. Però lo mejor y hoy imposible : es que nos dieron instrucciones, un plano y estuvimos solos por la montaña durante 36 horas : tuvimos que tomar decisiones, respetar la jerarquia - cada uno tenia un rol y, ojo, hasta teniamos General ! -, cocinarnos, buscar los sitios para dormir y avituallarnos, etc Fue una experiéncia inolvidable y enriquecedora. Hoy, no creo que se atrevieran ni siquiera a proponerlo y tristemente los chicos de hoy se lo pierden porque no hemos vuelto demasiado blandos. Agradecido.

    ResponderEliminar
  9. Para El Lazarillo tendrá que contar con autorización judicial...

    ResponderEliminar

Carmen Brufau, de nuevo