miércoles, 30 de septiembre de 2015

Misterium tremendum

Me advirtieron hace unos días de La Isla de Siltolá que me enviaban por correo dos copias del contrato de Aforismos que nunca contaré a mis hijos. Debía firmarlas y reenviar una a la editorial. El tiempo pasaba y no llegaba nada, pero yo soy un hombre paciente (especialmente cuando no puedo ser otra cosa). Hoy me han traído un paquete con varios ejemplares del libro, pero sin el contrato.


Hoy en Ocata ha llovido. Bastante. Parece éste el primer día del invierno. El otoño, al fin y al cabo, es una estación esquizoide que a veces va de verano rezagado y otras de invierno adelantado. Hoy iba de esto último. Hace poco, a las 21:00 me ha llamado por teléfono el doctor Piferrer para decirme que tenía en las manos un contrato de la Isla de Siltolá. Una paciente se lo había encontrado en la calle y se lo ha llevado a la consulta. En realidad es una copia de las dos que tenían que haberme llegado y está firmada por el editor. La otra copia ha desaparecido. ¿Qué demonios ha podido pasar para que una carta que me llega desde Sevilla por correo se pierda, alguien la abra y una parte de su contenido aparezca por la calle un día de lluvia? No tengo ni idea. Pero así son las cosas.

Por cierto, el doctor Piferrer es el padre de mi nieto Gabriel.

martes, 29 de septiembre de 2015

El miedo sin esperanza

En el día de hoy, 29 de septiembre del año 2015, ha tenido lugar la elevación de Régis Debray a una hornacina del Café de Ocata en la que siempre tendrá fresca, en un jarrón de cristal de Murano, una rama de asfódelo blanco.


- ¿De qué duelo exactamente hablas?
- De la historia como realización de un gran proyecto, como emancipación de la humanidad en marcha hacia su salvación. Esta idea mesiánica la heredamos, por muy librepensador que se sea, del judeo-cristianismo. Durante mucho tiempo ha hecho de nosotros, los progresistas, descendientes de Abraham y de Isaías sin saberlo. Pero la oficina del negociado escatológico ha cerrado. Ya ninguna gran promesa es creíble. ¿Ha notado usted la reducción de los ciclos de esperanza en Occidente? ¿El cristianismo? Veinte siglos. ¿El cientifismo? Dos siglos. ¿El socialismo? Menos de un siglo. ¿El europeismo? Medio siglo. El resultado es una novedad histórica: el miedo sin esperanza.

El olvido coloquial

No tengo una docena de nietos, sino sólo dos, pero a veces llamo a uno con el nombre del otro y a mi hijo con el nombre de su hijo, etc. No es grave, no pretendo dramatizar. Es sobre todo irónico, porque recuerdo cuando mi madre me llamaba a mi con el nombre de mi hermano y como yo me reía de sus errores, ella se acordaba de cuando se reía de los errores de su madre, y terminaba advirtiéndome, "¡Ya te acordarás, ya". De esto sí que me acuerdo, madre, y cada día más. 

lunes, 28 de septiembre de 2015

Y ahora me voy a poner serio

He tenido el inmenso placer de escribir el prólogo de la edición catalana del De Pueris de mi amigo Erasmo, magníficamente traducido por Laura Cabré. A veces a uno le caen regalos así del cielo. No le digáis a los de la editorial Adesiara que hubiese pagado por escribirlo.


http://www.adesiaraeditorial.cat/ficha.aspx?cod=AET000025

Futesas poselectorales


He colgado esto en fb y me he encontrado con esta respuesta:

Mi misión en esta vida:

Que el Quintano me saque en su columna del ABC (tengo envidia de ti, Quintano, porque me tienes a mí):.

En las cosas de mi dilecto Gregorio Luri he dado con pistas que podrían conducirme a la comprensión de la cerocidad madridista. Una: la filosofía del fútbol es una dialéctica. Dos: la tesis se la debemos a Parménides: “Lo que es, es”. Tres: la antítesis, a Vujadin Boscov: “Fútbol es fútbol”. Cuatro: la síntesis es doble: a) el ser es esférico. b) la verdad es redonda

domingo, 27 de septiembre de 2015

Noche electoral

Conclusión: Cataluña no cabe en ninguna de sus partes. Así que:

a) O hacemos las partes más inclusivas.
b) O amputamos alguna parte de Cataluña.
c) O seguimos iniciando procesos indefinidamente.


Sartre y la URSS

The French philosopher Jean-Paul Sartre, in a July 1954 interview with “Liberation,” shortly after returning from a visit to Russia, said that Soviet citizens did not travel, not because they were prevented from doing so, but because they had no desire to leave their wonderful country. “The Soviet citizens,” he said, “criticize their government much more and more effectively than we do."

De aquí

Ya he meditado, Andrés


viernes, 25 de septiembre de 2015

Deberes para hoy



De nada.

Las vetustas extravagancias pedagógicas

Ando a la vez con Carrère y con Erasmo. El primero cayó en mis manos cuando acababa de leer Del desprecio del mundo y el Enquiridión y ya estaba por las primeras páginas de relectura de esa maravilla que es el Elogio de la locura. Si me permiten ustedes la ironía, juntos hacen un buen maridaje. Ahora mismo acabo de subrayar un párrafo del Elogio de la locura que estoy convencido que les va a hacer las delicias también a ustedes:

"... pero son mucho más felices aún cuando creen haber dado con algún nuevo método de enseñanza, aunque sean puras extravagancias lo que inculcan a los niños (...). Lo que no sé es con qué charlatanería consiguen a la perfección aparecer, a los ojos de estúpidas madrecitas y de padres idiotas, precisamente tal como ellos mismos desean presentarse".

Las reclamaciones, por favor, diríjanse a Rotterdam, no a Ocata.


jueves, 24 de septiembre de 2015

Un poeta de Granada

Canta el granadino Moisés Ibn Ezra (1055-1135) en un poema titulado Miro tumbas antiguas:

Miro tumbas antiguas, de un tiempo lejano,
En ellas hay personas durmiendo el sueño eterno.
No hay enemistad entre ellas, ni envidia;
Ni aman al prójimo ni lo odian;
Y mi pensamiento, imaginándolos, no pueden discernir
Entre el amo y el esclavo.

Sigo en El Reino

Me acabo de encontrar en una página de El Reino, de Carrère y, claro está, me he reconocido inmediatamente: "Era incapaz de simplicidad, era tortuoso, alguien que busca tres pies al gato, que se adelanta a objeciones que nadie piensa formularle, que no puede pensar una cosa sin pensar al mismo tiempo su contrario y luego lo contrario de lo contrario, y que con este tejemaneje mental se extenúa para nada." 

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Cansado, de Dios.

Recoge Salmonetes esta carta memorable de un anarquista valenciano al ministro de justicia:

Valencia, 30 de noviembre de 1936.

Camarada Ministro de Justicia:

El que suscribe, militante de la C.N.T. Sindicato de la Piel carnet número 235, durante el último septiembre, y en fecha que no recuerda, instó de ese Ministerio el cambio de su segundo apellido por el siguiente: de Bakunin y por ese Ministerio se me contestó que siguiera los trámites legales. Pero como quiera que soy de la provincia de Orense que está en poder de los fascistas, es por lo que suplico al camarada Ministro, se digne ordenar lo procedente a mi cambio de 2º apellido, y se me comunique. Me llamo Gervasio Fernández de Dios y quiero el cambio del 2º apellido por el de Bakunin es decir: que no quiero nada con Dios.

Saludos revolucionarios.

Gervasio Fernández de Dios.


Lo admirable, dilecto Salmonetes, no es esta carta, sino que tuviera respuesta en 9 días. Tanta diligencia es un milagro.

Esta es la respuesta que recibe el inquieto Gervasio:

MINISTERIO DE JUSTICIA.
DIRECCIÓN GENERAL DE LOS REGISTROS Y DEL NOTARIADO.

Con esta fecha me dice el Sr. Ministro de Justicia lo que sigue:

"Ilmo Sr. : Visto el escrito elevado a este Ministerio por D. Gervasio Fernández de Dios, en solicitud de que se le autorice para cambiar su segundo apellido por el de BAKUNIN, y teniendo en cuenta que las que actuales circunstancias aconsejan prescindir de la complicada y larga tramitación del expediente de modificación de apellidos en aquello casos en que, como el del solicitante, la necesidad del cambio aparece justificada por notoriedad; y de acuerdo asimismo con el espíritu que dió vida al Decreto de 3 de mayo de 1935;

Este Ministerio ha tenido a bien autorizar a D. Gervasio Fernández de Dios para que en lo sucesivo pueda usar, provisionalmente y a la espera de su inscripción en el Registro Civil correspondiente cuando desaparezcan las circunstancias que actualmente lo impiden, como segundo apellido, el de "Bakunin" en lugar del de "Dios" que hasta ahora ha venido usando."

Lo que traslado a Vd. para su conocimiento y demás efectos.

Valencia, 9 de diciembre de 1936.

El Director General. 

Concluyendo: El Director General era Mariano Sánchez Roca, anarquista, como Gervasio, y mano derecha de García Oliver. Sánchez Roca escribió un libro en 1932 que sólo con el título es suficiente para constatar el eterno retorno de lo mismo: El descrédito de la política.

martes, 22 de septiembre de 2015

Adentrándome en El Reino

"Si yo fuera usted probaría otra cosa". "¿Qué?", pregunté, investido de la superioridad del incurable. "Bueno", respondió Roustang, "ha hablado de suicidio. No tiene buena prensa en los tiempos que corren, pero a veces es una solución".

Guardó silencio después de decir esto. Yo también. Luego agregó: "Si no, siga viviendo".

Emmanuel Carrère, El Reino.

Spain’s future prosperity depends on skills

Data from the Survey of Adult Skills (PIAAC) show that in all participating countries, including Spain, adults with lower literacy proficiency are far more likely than those with better literacy skills to report poor health, to perceive themselves as objects rather than actors in political processes, and to place less trust in others. Put simply, a lack of proficiency in foundation skills prevents people from fully participating in society and democracy.

Aquí

Memonides de Moronea. El retorno

Llevo mucho tiempo sin hablar del gran Memónides de Moronea. No es que lo haya olvidado, sino que los fragmentos sobre su gran obra, De turpidine, que ocupaba doce libros, van apareciendo gota a gota y no todos los que aparecen son interesantes. El último se ha encontrado en la biblioteca del monasterio de Gensanta del Amor Hermoso en un palimpsesto de las Institutas de Gayo, y dice así: "Algunos viajeros que se han adentrado más allá de lo prudente en tierras remotas, hablan de un pueblo que se caracteriza porque cuando tienen un problema, en lugar de resolverlo, pone todo su entusiasmo en complicarlo y enmarañarlo hasta hacerlo irresoluble".


Más sobre Memónides de Moronea:

Su nacimiento

Dijo Memónides...

Memónides y Mindíride

Memóndies en Lebadia

Memónides en Zósinmo

Memónides y la terapia del alma

Memónides en Panopeo

Memónides y el fundamento de la ética

Fe y obediencia

lunes, 21 de septiembre de 2015

El arte parasitario


Insomnia — Kojiro Ankan Takakuwa

¿No está derivando el arte moderno cada vez con mayor rapidez hacia el parasitismo? Es como si las vanguardias, agotadas, se dedicaran a vivir de la grandeza pasada intentando extraer de ella sus nutrientes. No sé si esto es bueno, malo o regular. Tampoco conozco el arte moderno lo suficiente para asegurar que esto es un hecho. Esta es sólo una pregunta que tendré que dirigirle a la Sección de Estética, que allí sí que saben.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Tener buen temple

Recuerdo que en mi pueblo el temple era un asunto muy mayor. Antes de que Heidegger se pusiera a pensar sobre si la nada nadeaba o no, en mi pueblo ya se sabía desde antaño que nadaba en el mal temple. El buen temple era algo más que el optimismo vital: era el optimismo vital nacido de un alma bien templada.

Templar el alma

Las declaraciones a las que hace mención Iván López son estas.

Mientras escribía este apunte, mi dilecta Carme Fenoll me envía un recorte asegurándome que me gustará:  


Resulta que el "método Gavarró" no existe. Sí existe el "método Gabarró".

viernes, 18 de septiembre de 2015

Una carta que me ha conmovido

Apreciado señor Luri:

Me llamo Elías y tengo 44 años. Me dirijo a usted para expresarle mi agradecimiento por las buenas lecturas que usted me ha brindado durante estos últimos años. Sigo su blog desde hace ya mucho tiempo aunque no participo en él. Su último libro, "¿Matar a Sócrates?", ha sido ya el colmo: ¡es magnífico!, ¡cuántas ganas de releer a Platon me han entrado! Y cuántas cosas importantes cuenta en este libro. Qué placer leerlo.

Verá, yo no tengo estudios, es decir, no los tengo académicos al menos. Tuve que ponerme a trabajar muy temprano, apenas terminada la EGB, que era como se denominaba entonces a los estudios básicos. Intenté acudir al instituto nocturno, pero la verdad es que no me merecía el esfuerzo -al menos eso creía por entonces- porque me resultaba muy aburrido. Tuve la suerte, menos mal, de tener unos amigos que, ellos sí, siguieron sus estudios hasta finalizar sus respectivas licenciaturas universitarias, y eso, de alguna manera, me salvó. Me salvó porque yo no podía quedarme atrás en sus conversaciones, y eso me estimuló para comenzar a leer y leer y leer. Las más diversas materias caían en mis manos y las devoraba, y entonces descubrí a los clásicos griegos y romanos a través de una colección de la Biblioteca Clásica Básica de Gredos, de aquellas que vendían por fascículos en los quioscos y que yo completé convencido de que estaba adquiriendo un tesoro. Desde entonces apenas he leído otra cosa que no sea todo lo relacionado con la Antiguedad, aunque de vez en cuando haga incursiones en la Edad Media, época en la que también me encuentro a gusto. Todo este parloteo viene a cuento de dos cosas: primero, lo importante que ha sido para mí tenerlo a usted como maestro. ¡No exagero! O sí, pero da igual, así lo considero. Usted no me conoce y yo nunca he podido plantearle las dudas que me suscitan sus artículos en El café de Ócata, pero créame si lo digo que, de alguna manera, me han servido de guía. ¡Qué descubrimiento tan maravilloso cuando le leí decir, si se me permite la expresión leer decir, lo importante que es aprender a leer, la lectura lenta! Me ha pasado la vida leyendo y apenas he retenido nada. Aunque no pueda parar de leer es como si todo cayese en tierra estéril. No tanto, pero casi. 

Decía que el parloteo venía a cuento de dos cosas: la segunda, porque de alguna manera, me apetecía presentarme a usted. 

Muchas gracias por todo.

Su lector, Elías.

jueves, 17 de septiembre de 2015

¿El profesor ha muerto?


"Los profesores seremos felices cuando renunciemos a enseñar e intentemos simplemente dar a los alumnos marcos de aprendizaje que les permitan reflexionar, hacer trabajar los ojos, las orejas, el cerebro, y por qué no, el cuerpo, la creatividad. La crisis actual de la enseñanza se da porque rechazamos entrar en esta nueva lógica".

1) Me imagino a mis nietos llegando a casa con un marco de aprendizaje bajo el brazo que les ha dado su profesor feliz.

2) Denme un profesor infeliz pero buen profesional antes que un memo feliz. Y yo, personalmente, creo que para ser feliz la condición imprescindible es reducir la complejidad del mundo hasta el tamaño de la memez.

3) Francois Bégadeau para ser feliz abandonó la enseñanza y se dedicó a actividades más glamurosas, como escribir en revistas de cine.

4) Este texto encabezaba ayer un acto convocado por el Departament d'Ensenyament de la Generalitat de Catalunya. Bégadeau es anarquista y tiene todo el derecho de serlo. ¿Pero si el poder coquetea con mensajes anarquistas, ante qué estamos, ante una hipocresía hiperbólica o ante una estricta ignorancia de lo que él mismo dice?

5) El profesor no quiere dirigir, no quiere tener autoridad, no quiere ser visible. Cada vez quiere ser menos un profesor de una asignatura. El profesor siente vergüenza de serlo. El profesor ha muerto.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

El valor de valorar

Ustedes conocen bien mi admiración por Rémi Brague, que no deja de crecer con el tiempo. Así que no se sorprenderán si les digo que me acabo de releer su último libro, Le Règne de L'Homme. Los libros que me gustan suelo leerlos dos veces. La primera, con el lápiz en la mano. En la segunda, pasado un tiempo, me limito a repasar lo subrayado y a hacer unas cuantas fichas.


En el caso de Brague, releer es para mí volver a leer el texto entero, porque lo tengo subrayado de arriba abajo. Por resaltar un sólo punto, traigo aquí una de sus reflexiones sobre la actual filosofía del valor.

Según Brague, la noción de valor se ve necesariamente enredada en una dialéctica. Si es el sujeto quien confiere el valor a lo que vale, él sujeto vale más que cualquier valor. El Zaratrusta de Nietzsche expresa esta dialéctica con un juego de palabras intraducible: “Es evaluar (Schätzen) en sí mismo el tesoro (Schatz) de todas las cosas que valen y su joya.” De esta manera, el sujeto capaz de valorar se convierte en el valor supremo, cumpliéndose así la sumisión de la idea de bien a la de valor, que es una de las condiciones necesarias para la afirmación de la soberanía del sujeto moderno.

Pedagogías 2.0 (antipopperianismo irredentista)


El paraíso ad hoc (toda la culpa para los docentes):
Las tecnologías facilitan el aprendizaje, pero no lo garantizan. Deben adecuarse a las necesidades pedagógicas. El papanatismo tecnológico puede ser tan nocivo como la carencia; el abuso puede inducir distracción y dispersión. Por eso es importante que además de incorporar ordenadores, tabletas y otras herramientas, exista una planificación de sus aplicaciones y —fundamental— la preparación de los docentes. (Un editorial en El País)

En la proposición coordinada adversativa está la clave. En concreto en su primera cláusula. Y antes que nada en la presunción  dogmática de que su referente es la verdad. Sustentada como debe estar dicha verdad en la cimentante adecuación de la preparación de los docentes para el sursum corda a propósito de la buena nueva tecnológica. Amén.

Humanidad

Barère, Discurso a la Convención, 26 de mayo de 1794: "La humanidad consiste en exterminar a los enemigos".

Dos libros que me permito la impertinencia de recomendar



lunes, 14 de septiembre de 2015

Vomito, luego existo

Artículo publicado en el diario ARA el 09/12/2015
Versión en catalán

En mayo de 2013, a las puertas de los 60 años, mi mujer y yo nos echamos las mochilas a la espalda y nos dispusimos a remontar a pie el río Tundja, recorriendo los 300 km que separan la ciudad de Edirne (en la Turquía europea, donde mataron Roger de Flor) de la de Shipka, en el corazón de los Balcanes búlgaros (donde Rocafort masacró a los asesinos de Roger). Hacíamos etapas de unos 30 km por un paisaje que ha sido surcado por las grandes migraciones europeas a lo largo de la historia. En Edirne nos insistieron mucho en que fuéramos con cuidado, porque atravesaríamos una zona peligrosa con emigrantes desorientados. En los últimos años se habían incrementado en los Balcanes los grupos de inmigrantes ilegales procedentes de África y Asia que llegaban por barco en Estambul y desde allí los transportaban de cualquier manera hasta la frontera de Bulgaria, donde solían abandonarlos, asegurándoles que detrás de aquellas montañas estaba Alemania. Caminaban perdidos en grupos heterogéneos quemando su esperanza en cada cima. Entonces no eran noticia, a pesar de que entre 1993 y 2012 se documentaron 17.306 muertes en el conjunto de las fronteras europeas. Ningún periodista viajaba con ellos por las rutas de los Balcanes, que era nuestra ruta, y la de los persas, macedonios, romanos, godos, cruzados, almogávares... y la de los ejércitos de Mehmet II, que se dirigían de Edirne a Constantinopla mientras el último emperador bizantino discutía con sus teólogos si la luz de la transfiguración de Cristo en el monte Tabor era de naturaleza material o inmaterial.

Lo único que nos inquietó fue un empresario catalán con contactos con los chechenos y los musulmanes búlgaros. Lo conocimos en el Hotel Galina Palace, en Sram. Viajaba acompañado de un guardaespaldas que había sido miembro de las fuerzas especiales búlgaras. Y no es prudente que hable más de este asunto.

Nos sentimos siempre muy bien acogidos. Éramos una pareja poco habitual que entraba en unos pueblos de nombres impronunciables con la mochila a la espalda, despertando la curiosidad generosa de sus habitantes. Más de uno nos llamó al pasar por delante de su casa para ofrecernos un puñado de cerezas recién cogidas. Nunca nos sentimos extranjeros del todo. Recuerdo a la recepcionista embarazada de Banya, que había estado tres meses trabajando en Murcia; a aquel campesino de Kran que, cuando nos acercamos a su campo de cerezas para preguntarle cómo ir a Caleto, reconoció nuestro acento ispanski y nos respondió con una inmensa sonrisa: "Uno, dos, tres, cinco, Murcia Lorca, buenos días señor, hasta mañana, mi rancho. ¡Yo Murcia, Lorca, Águilas!"; a la mujer de mediana edad que encontramos en la entrada de Kazanlak que había vivido tres años en Sant Celoni y sabía algunas palabras en catalán; a Dilyama, la camarera que había estudiado en Valladolid y que trabajaba 12 horas diarias cinco días a la semana por 400 leva (200 euros) mensuales; a la entrañable anciana que encontramos en una parada de autobús y que nos dijo emocionada que tenía una hija trabajando en Pamplona a la que no veía desde hacía 14 años; a Kazimir, el conductor del minibús de Nueva Zagora, que hablaba el español con acento sudamericano que aprendió trabajando en Barcelona...

He pensado mucho en este viaje estos últimos días mientras los medios, empeñados en formar nuestra conciencia moral, nos ofrecían imágenes espeluznantes de los exiliados sirios. Tengo más preguntas que respuestas sobre este delicado asunto, y me temo que la mera formulación de las mismas resulta políticamente incorrecta, pero necesito decirlas para poder pensarlas.

¿La crisis de los emigrantes no nos plantea a los europeos un deber moral al que es imposible dar respuesta? ¿Nuestros principios morales proclamados no están muy por encima de lo que le podemos pedir honestamente a la política? ¿Podemos medir nuestra moralidad por la intensidad de nuestra vergüenza? ¿Se ha convertido la vergüenza en un reclamo para vender diarios?

Hay quien, muy enfadado, asegura en las redes sociales que siente vergüenza de ser europeo. Pero ¿tiene algún mérito rebelarse moralmente contra esta Europa nuestra tan éticamente vulnerable que incluso podría naufragar en su propio sentimentalismo? Europa ha perdido sus imperios, pero parece que quisiera implantar una especie de imperialismo ético curioso: nos creemos los mejores porque sabemos que no nos encontramos a la altura de lo que quisiéramos ser. Así que, cuando el presidente turco, Erdogan, que no creo que esté especialmente capacitado para darnos lecciones morales, acusa a Europa de haber hecho del Mediterráneo "un cementerio de emigrantes", nos apresuramos a hacerle el coro gritando "Europa, shame on you".

La indignación moral puede ser una forma de pornografía emocional porque es el triunfo de las vísceras sobre la inteligencia, del vómito sobre el apetito... pero parece que vende diarios.

Rousseau nuestro que estás en los cielos

"Que el alumno crea siempre que es él el maestro, pero que seas siempre tú quien realmente lo sea. No hay sujeción más perfecta que la que guarda la apariencia de la libertad; así se cautiva hasta la misma voluntad. [...] Sin duda el niño no debe hacer más que lo que quiere; pero no debe querer más que lo que tú quieres que haga; no debe dar un paso que tú no lo hayas previsto; no debe abrir la boca sin que sepas lo que va a decir." Rousseau, Emilio.

Las diferentes pedagogía son formas diversas de controlar el deseo del niño. La diferencia entre ellas se explican sobre todo por la conciencia que tienen de sí mismas: unas lo saben y otras no.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Jeremy Corbyn

De todo cuanto estoy leyendo sobre la elección de Corbyn me interesa especialmente un comentario de uno de sus detractores: "El hecho de que una cosa sea políticamente absurda no la incapacita para que ocurra". Yo no sé si lo de Corbyn es o no absurdo, pero sí sé que la racionalidad de la cosa política es sui generis.


No hay alternativa pedagógica a los codos

Entrevista que me ha hecho Berta González para El Mundo.

Mientras tanto, la que me hizo Carlota Fominaya para ABC, ha alcanzado una repercusión que nunca me hubiera podido imaginar:

Estoy especialmente contento por los contactos que me ha permitido establecer con educadores y centros educativos de todo el continente americano, de Canadá a Chile.


Añadido el 14 de septiembre a las 22:38: Un político importante con un alto cargo educativo en una autonomía relevante se pone en contacto conmigo para decirme que, a fin de cuentas, lo que estoy defendiendo en la entrevista de EL Mundo es el retorno a las viejas prácticas de la letra con sangre entra. Me enfado y le contesto que quizás en su caso no haya otro remedio, porque parece ser la única manera de que entienda la diferencia entre un argumento y una falacia.

¿Tan difícil es entender que tarde o temprano uno tiene que enfrentarse a los problemas cara a cara, en soledad y en silencio y que no puede estar siempre esperando a que alguien venga a hacer de mediador entre el saber y su inteligencia? ¿Y qué otra manera hay de ir conquistando la propia autonomía intelectual? Y, sí, hay que aprender cosas de memoria. A mi nadie me obligó a aprenderme los reyes godos de memoria, pero sí, por ejemplo, a aprenderme los huesos de la cabeza. Quien pregunte que para qué sirve eso, hay que decirle que, en su caso, para nada. Me gustaría saber de memoria más poesías, más nombres de plantas, de rocas, de animales. Me gustaría poseer un orden cronológico mental más preciso, el vocabulario adecuado para describir estos atardeceres de septiembre en Ocata, etc, etc.

Si al esfuerzo necesario para educar el hábito de la concentración lo llamamos sangre y lo consideramos algo así como una perversión pedagógica, yo debo decirle a usted, señor político que tener entretenidos a los niños en la escuela para que vivan muchas experiencias muy enriquecedoras, para después mandarlos al mundo real sin saber un idioma o disponer de una cultura matemática, debería estar perseguido penalmente. 

Dos chistes freudianos



sábado, 12 de septiembre de 2015

Un interesante dilema existencial

Tú y yo, lector, existimos porque en el pasado se dio una serie compleja y altamente improbable de azarosas circunstancias que fue abriendo camino a nuestra existencia.

Nuestros padres se conocieron y podían no haberse conocido, etc. Nos gusta hablar de las felices circunstancias que nos han traído hasta aquí. ¿Pero sin las trágicas circunstancias del pasado, como guerras, hambrunas, crímenes, robos, violaciones, esclavismo... estaríamos aquí? ¿Cuántas calamidades han tenido que tener lugar en el transcurso de los tiempos para que nuestros padres tuvieran la posibilidad de conocerse? Cada una de ellas influenció poco o mucho en la cadena de acontecimientos que permite que ahora estemos aquí pensando en esto. 

Así que, en cierta manera, amar nuestra propia existencia significa también amar las tragedias que fueron tramando la sucesión de hechos que acabó trayéndonos a la vida.

Teniendo en cuenta lo anterior, Saul Smilansky, un profesor de filosofía de la Universidad de Haifa, nos ha planteado este dilema: Lo que somos no es independiente de lo que nos ha hecho, así que o lo queremos todo o lo rechazamos todo. ¿Si pudiéramos hacerlo, qué preferiríamos: eliminar del pasado las circunstancias calamitosas que, sin duda, provocaron enormes sufrimientos a otras personas, eliminando también la posibilidad de nuestra existencia, o elegirnos a nosotros y por lo tanto todo lo que nos ha hecho posibles, incluyendo el sufrimiento ajeno?

Saul Smilansky, “Morally, Should We Prefer Never to Have Existed?”, Australasian Journal of Philosophy 91:4, 655-666.

viernes, 11 de septiembre de 2015

La pedagogía y la publicidad

Intel + educación + innovación: un discurso que ha venido para quedarse

La educación es un sector con gran capacidad de consumo. Dicho de otra manera, más cruda: la escuela es también un cliente potencial, un sector de negocios. Y lo será cada vez más. Nos solemos quejar de los intereses comerciales de las editoriales. Los tienen y es legítimo que los tengan. Por eso debemos comparar sus productos y elegir de acuerdo con nuestros criterios y no con los suyos, que, por otra parte, conocemos bien, pero apenas he leído comentarios críticos (analíticos) sobre los intereses comerciales de las grandes multinacionales tecnológicas. 

No soy partidario de las jeremiadas anticapitalistas y no me parece mal que las grandes internacionales compitan entre sí por ofrecer productos innovadores a la escuela, especialmente si su competencia es real. Su función es esa: descubrir nuevos caladeros comerciales y explotarlos con la intención de obtener el máximo beneficio para sus accionistas. Pero debería llamarnos la atención que para estimular el consumo, esas compañías se hayan dotado de importantes y muy potentes departamentos pedagógicos con la misión de ir elaborando la doctrina más favorable a sus intereses. Cada vez que vean ustedes una fotografía con el pie "así serán las aulas del futuro", busquen las marcas comerciales de los productos que aparece y cada vez que vayan a un encuentro pedagógico, miren quién lo subvenciona.   

Insisto: es lógico que las grandes multinacionales tecnológicas fomenten sus intereses comerciales. Lo que ya no es tan lógico es que además de comprar sus productos, compremos acríticamente sus discursos.

Porto Rico, l’anti-Catalogne

Según Causeur,

"L’île américaine rêve de redevenir espagnole"

jueves, 10 de septiembre de 2015

El año de las evidencias

Artículo en El Periódico de hoy:

En educación, los signos de los tiempos tienen más poder que los gobiernos. Estos pueden legislar, pero no pueden garantizar ni la fe colectiva en sus leyes ni el entusiasmo para ponerlas en práctica. En educación el maestro es el propietario y el político el interino.

Para saber por dónde van hoy los signos de los los tiempos, hay que prestar atención a los informes de la OCDE. El próximo día 15 de septiembre se hará publico el titulado “Estudiantes, ordenadores y aprendizaje: Haciendo la conexión”. Los que saben de qué va aseguran que ofrecerá sorpresas. En octubre, el OCDE’s Innovative Learning Environments publica un libro explicando cómo algunos países han conseguido reformar sus sistemas educativos moviéndose del “pensamiento” (de los conocimientos) a la “acción” (a las competencias). A finales de noviembre aparece la recopilación estadística anual “Education at a Glance”, que dedicará una atención especial al impacto de la competencia lectora en el empleo. Del 19 al 20 de octubre está prevista en Helsinki una especie de feria de la educación, promovida por la Comisión Europea y el gobierno finés para explorar cómo la innovación en la enseñanza puede mejorar la calidad y la equidad de los sistemas educativos y equipar a los alumnos con las competencias que necesitarán en las sociedades del siglo XXI.

Los signos de los tiempos ordenan innovar. La innovación se ha convertido en un imperativo pedagógico. Hoy nadie parece molestarse si le dices que está equivocado, pero si le dices que está anticuado, se siente insultado.

Lo curioso es que en el mundo actual, los únicos que parecen tener claro cómo será el futuro son los pedagogos. Nos aseguran que el conocimiento ya no está en los libros, sino en las pantallas (aunque todos sabemos que en las pantallas hay de todo, información, desinformación y, sobre todo, mucha basura); que la memoria está sobrevalorada (no en mi caso, que quisiera tener más); que la titulación y el expediente académico ya no influyen para encontrar trabajo (pero ayer mismo BBC News informaba que cada vez son mejores las expectativas de los titulados); que lo importante no es transmitir conocimientos, sino crearlos (hace dos días The Telegraph advertía de la necesidad de fomentar la práctica de levantar la mano para hacer preguntas en clase), etc. Cada vez hay más políticos defendiendo la innovación, pero en Francia, un país con una larga tradición de escuela pública, las encuestas dicen que la mayoría de familias –incluyendo a un 45% de los votantes del Partido Socialista-, sacarían a sus hijos del sistema público si pudieran.

Cada vez serán mayores las diferencias entre las escuelas, porque cada vez les pedimos cosas más heterogéneas. En consecuencia, sería lógico que les pidiéramos también transparencia para poder elegir entre ellas, pero no me refiero a sus buenas intenciones (hay que darlas por supuestas), sino a las evidencias que pretenden conseguir con sus metodologías. 

Este debería ser el año del compromiso entre intenciones y resultados.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Un navarro, fundador del POUM

Carta de Ignacio Iglesias a Victor Alba del 26 de diciembre de 1974:

"En la reunión donde se estableció definitivamente la unificación del BOC y de la IC... estuvimos presentes once personas: cinco por el BOC y tres por la IC, más Felipe Alútiz, de Pamplona, que estaba de paso, y Carlota Durany y Francisco de Cabo, que habitaban la torre donde nos reunimos, situada en el núm. 24 de la calle Montserrat de Casanovas (Horta)".

Que tome nota la historia.

martes, 8 de septiembre de 2015

La indignidad de Bergamín

Hay en la indignidad, como en casi todo, diferentes grados. Desde niños sabemos que uno de los comportamientos más abyectos dentro de la amplísima gama de la indignidad, es el de chivato. Pero incluso dentro de los chivatos hay grados de abyección. Está mal chivarse al maestro que Pepito ha sido quien ha hecho una trastada, pero está mucho peor contribuir con tu firma a dar credibilidad internacional a una acusación falsa contra alguien que no puede defenderse porque está en la cárcel acusado de crímenes que no ha cometido. Esta mal, especialmente, si tu firma puede contribuir a dar argumentos al fiscal que pide para ese alguien la pena de muerte.


Nuestra guerra civil está llena de heroísmos y miserias, como todas. Y en todas hemos visto también a intelectuales contribuir con su firma a la defensa de la barbarie. Se pueden escribir sonetos por la mañana y por la tarde venerar a un déspota. ¡Ahí está Neruda! En nuestro caso, a mi me duele especialmente ver al poeta Miguel Hernández cantándole las gracias al bestia del Campesino y a José Bergamín escribiendo el prólogo de una obra infame, Espionaje en España. Su autor era, supuestamente, un brigadista internacional que había sido testigo de la traición del POUM a la República. En realidad este autor, Max Rieger, nunca existió. El libro fue compuesto al dictado de agentes soviéticos (y parece -¡ay!- que contó con la colaboración de un filósofo comunista español) inventando pruebas y recogiendo titulares y noticias de periódicos filo-comunistas. Su traductor al francés, Jean Cassou, declaró mucho después -cuando se hizo antiestalinista-  que "los comunistas pusieron su nombre, pero que él no había leído siquiera el libro" (Carta de Joseph Salto a Diego Sevilla Andrés, 1 de septiembre de 963).


El libro es pura bazofia propagandística, pero con el prólogo de un escritor cristiano, la cosa cambiaba. Si José Bergamín está seguro de que hay pruebas concluyentes para condenar a la dirección del POUM de ser agentes de Franco...



Pero es que el cristiano Bergamín no sólo parece estar seguro de eso, sino que no tiene reparo alguno en declarar que cualquiera que defienda a los acusados (que en modo alguno eran trotskistas, por cierto), se ha pasado al enemigo. 


Me limitaré a presentar sólo una prueba de la manipulación de la verdad continuamente presente en el libro. "Esta carta, escrita en un lenguaje deliberadamente oscuro", como puede leerse al pie de la foto, tenía que ser deliberadamente oscura porque en ella se le presentaba a la dirección del POUM un plan para secuestrar a la mujer de Franco e intercambiarla por Maurín. Pero, ya ven ustedes, fue utilizada por el fiscal como acusación y considerada por Bergamín "por sí sola evidente"


El libro recoge también esta imagen. Las dos primeras líneas, "¿Gobierno-Negrín? / ¿Dónde está NIN?" fueron escritas por las juventudes del POUM. La de abajo, por las JSUC, las juventudes del PSUC. Nin estaba muerto. Lo habían matado agentes comunistas. Sus restos siguen sin aparecer.


La segunda muerte de Maurín

Maurín fue a preguntarle a Azaña a ver cómo estaba la cosa, porque tenía previsto viajar a Galicia el 17 de julio del 36 y no quería sorpresas. Azaña le contestó que viajara tranquilo porque le podía asegurar que esa semana no asaría nada. Ya sabemos lo que pasó. A consecuencia de ello, Maurín fue detenido y encarcelado. Algunos lo dieron por muerto. De ahí la carta de Trotsky del apunte anterior. No fue juzgado hasta 1944. El consejo de guerra le impuso 30 años de prisión, pero al no tener "delitos de sangre" y sí tener un tío obispo, fue indultado en diciembre de 1946. Cuando salió de la cárcel era un hombre distinto. Tan distinto que era el único miembro del POUM convencido que lo del franquismo iba para largo. Lo que comenzó a escribir no gustaba mucho. El 2 de abril de 1962 le escribe a Ignacio Iglesias: "Eres el único de los antiguos amigos políticos que me ha escrito comentando favorablemente, como tú lo haces tan generosamente, mi libro. Los más han guardado un silencio muy prudente; y algunos, muy pocos, no han podido omitir su desacuerdo con alguna parte del libro: sobre todo el epílogo."

El libro al que se refiere Maurín es Hacia la segunda revolución, escrito en 1935 y reeditado con un epílogo que, efectivamente, no gustó a nadie porque decía cosas como las siguientes:

"La idea de hacer a Azaña presidente de la República salió del magín atolondrado de Indalecio Prieto, que razonaba así: Azaña, presidente de la República, y Prieto, presidente del Consejo de Ministros. Prieto era un hombre políticamente miope. Su perspectiva era sistemáticamente corta, y casi siempre se equivocaba".

"La República careció de política internacional. O, lo que es más grave aún: siguió la política internacional que inauguró Primo de Rivera, basada en la independencia de Inglaterra y en la petrolización rusa".

"La España republicana tenía la capital de la nación, los principales centros industriales, el oro del Banco de España y la mayoría de la población. Además, tenía razón y contaba con la simpatía mundial. Con ese capital pudo haber ganado la guerra civil. Pero cometió en los comienzos un error capital que determinó su fracaso final: el haber aceptado la intromisión comunista".

"La entrada de dos ministros comunistas en el gobierno presidido por Largo Caballero, septiembre de 1936, cerró totalmente la puerta a la posibilidad de un entendimiento con Inglaterra y Estados Unidos".

"Todo lo demás, desde hace veintisiete años, para España y los españoles ha sido sangre, sudor, lágrimas. Y remordimiento".

lunes, 7 de septiembre de 2015

Carta de Trotsky al POUM lamentando una muerte que no fue


¡Ya me gustaría a mi tener más memoria!

Me encuentro con este artículo de Enrique Dans, La exaltación de la función memorística del cerebro debe morir, justo cuando acabo de leer las respuestas de George Steiner en una entrevista que le hace Carles Capdevila en Entendre el món. "Disfruto aprendiendo de memoria", comienza diciendo.  Y añade: "Lo que aprendes de memoria no te lo puede quitar nadie. Es seguro. Recuerde que la gran poesía bajo los regímenes de Hitler y Stalin perduró porque se aprendía de memoria. Mandelstam perduró porque los rusos se lo aprendían de memoria. Para mi un sistema educativo que abandona la memoria es pecado, es diabólico."

Estoy de acuerdo con él: una escuela que abandona la memoria es diabólica. ¡Ojalá supiera yo más cosas de memoria!

Vivimos una situación pedagógica extraña, caracterizada porque todo aquel que lanza una crítica a lo que él entiende que es la escuela viejuna (y que generalmente es sólo una visión muy sesgada de la realidad), pasa por un genio de la pedagogía. ¿Es que no hay nadie que conozca cuatro cosas de la historia de la educación?

Hay cosas que pueden ser viejas y, sin embargo, útiles. Respirar, por ejemplo. O saberse las tablas de multiplicar. O disponer de una escala cronológica mental que te permita ordenar los datos históricos. O saber poesías o los huesos de la cabeza. En este sentido, la vieja taxonomía de Bloom sigue siendo perfectamente válida para entender lo que significa aprender. Para Bloom, el aprendizaje comienza con el conocimiento de datos, pero culmina cuando operamos sobre esos datos: comprendiéndolos, aplicándolos, analizándolos, sintetizándolos y evaluándolos.

Sin datos, no hay posibilidad de operar sobre datos, pero con datos únicamente, no hay un aprendizaje que merezca este nombre.

Contactos

Me pongo en contacto con Jean-Guy Rens, especialista en la obra de Vlady, el hijo de Victor Serge. Rens, a  su vez, me ofrece las direcciones de Régis Debray ("une mine de connaissances", me dice) y Claudio Albertani. 

Albertani descubrió los Carnets de Victor Serge en el archivo de Laurette Séjourné (la última compañera de Serge) y es, sin duda, el mayor especialista en el Grupo Socialismo y Libertad (Gorgin, Serge, Pivert, Regler...). 

Albertani, por su parte, me dice que si quiero, puede ponerme en contacto con el nieto de Trotsky, Esteban Volkow.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Joyas pedabóbicas

Alain Touraine, profeta socialdemócrata: "Tenemos un sistema educativo que es monárquico y religioso. Está pensado para sacar a los niños de su mundo limitado, la familia, los amigos, y transformarlos en sujetos del rey y de Dios. Es el modelo jesuita. Totalmente español."

Jorge Bustos sobre "¿Matar a Sócrates?"


En "¿Qué leer", septiembre 2015

sábado, 5 de septiembre de 2015

El maestro que merecíamos

Hoy firmo este artículo en el Culturas de La Vanguardia:

El cine y la pedagogía son dos pasiones modernas destinadas a encontrarse. La razón es sencilla: El cine nace y se desarrolla a la vez que el gran mito del siglo XX, el de la infancia, como lo demuestra Pol Vandromme en Le cinéma et l'enfance (1955). Nos ha salido un mito melancólico, pero es que la fe en el progreso no daba más de sí. 

Todo grupo humano empeñado en un propósito colectivo serio, necesita crear sus propias ilusiones sobre la nobleza de sus esfuerzos. El gran propósito colectivo de la Ilustración fue el del progreso, y la ilusión que le asoció fue la escuela. Mejor dicho: la fuerza transformadora de una escuela que democratiza el acceso a la luz de la razón y, por lo tanto, a la liberación de las tinieblas de la ignorancia y la superstición. Cada escuela que se abre es una cárcel que se cierra, decía Victor Hugo. 

Si bien, como nos enseña La lengua de las mariposas, la escuela ha resultado ser un reducto frágil de la Ilustración, no por eso parecemos dispuestos a descreer de la fe que hemos depositado en ella. Si la escuela real nos decepciona, soñamos con la escuela ideal. Entre el Robin Williams de El Club de los Poetas Muertos (1989), el Ryan Gosling de Half Nelson (2006) y el François Begaudeau de La clase (2008), la idealidad parece haber ido dejando paso al escepticismo. Sin embargo, las estadísticas nos dicen que la primera película que nos viene a la cabeza cuando nos piden un título sobre cine y pedagogía es El Club de los Poetas Muertos. Alguna cosa debe querer decir esto sobre la singular racionalidad pedagógica.

Si las encuestas dicen la verdad, el maestro que nos gusta no es el diligente que llega puntual a clase y cumple meticulosamente con el programa, sino el artista que se salta horarios, convenciones y programas. El problema es que no sabemos ni cómo crear artistas en serie, ni si las escuelas podrían soportarlos.

El extremo opuesto de Robin Williams sería el Thomas Gradgring de Hard Times, la novela de Charles Dickens adaptada al cine mudo en 1915 por el director Thomas Bentley, que abre de esta manera la vía de la denuncia de una escuela sin alma, anticipando Cero en conducta (1933), Los 400 golpes (1959), If … (1968),  The Wall (1982), Las pequeñas flores rojas (2006) y tantas otras. Nuestra escuela está hoy muy lejos de la agresividad cuartelaria que muestran estas películas, pero continúa sin satisfacernos. Seguimos añorando al maestro que la haga realidad como reducto de la Ilustración en la posmodernidad, que sería el maestro que no hemos tenido y, por lo tanto, que dejó en precario el mito personal de nuestra propia infancia. Sospechamos que Robin Williams es el maestro que nos hubiéramos merecido. De haberlo tenido en clase, nuestras emociones serían hoy más inteligentes, nuestra espontaneidad creativa más viva y, por supuesto, no seríamos analfabetos ni en matemáticas ni en inglés. Si no hemos tenido un Robin Williams, alguien nos ha negado la oportunidad de ser mejores de lo que somos. Pero si a nosotros se nos negó tal derecho, podemos intentar que nuestros hijos disfruten de un gran maestro que los eduque de manera no represiva, en la creatividad, el pensamiento crítico, las inteligencias múltiples, la inteligencia emocional y la innovación. Este maestro debería poseer las siguientes características:

(1) No dejarse atrapar por la inercia cautiva y vivir la docencia con la pasión del Jack Black de Escuela de Rock o el idealismo heroico del Sidney Poitier de Semilla de maldad

(2) Ser un clérigo de la pedagogía, hasta el extremo de subordinar a su trabajo  cualquier faceta de su vida. “Un gran maestro”, dice Rahul Khanna en The Emperor’s Club, “tiene pocas cosas externas que recordar. Su vida está volcada en otras vidas”.  “¡Yo soy una maestra! ¡Yo soy una maestra, en primer lugar, en último lugar, siempre!”, defiende Maggie Smith en La plenitud de la señorita Brodie.

(3) Plantearse objetivos ambiciosos para todos sus alumnos, sin creer en determinismos sociológicos o intelectuales (en la “curva de Bell”). Estar convencido de que incluso entre los intelectualmente más desfavorecido hay alguna semilla latente de algo hermoso que necesita desarrollo. Si a veces parece excesivamente exigente, como Debbie Allen en Fame, Edward James Olmos (haciendo del gran Jaime Escalante) en Stand and Deliver  o el enorme J.K. Simmons en Whiplas, es porque intuye la presencia de esta semilla con más fuerza que el propio alumno. No tiene nada que ver con el Alex McAvoy de The Wall. No se limita a proporcionar experiencias más o menos entretenidas de aprendizaje. Quiere producir cambios notables en las trayectorias vitales de sus alumnos. Es un artista inspiracional y, por eso mismo, no tiene método. Él es el método. 

Desde 1939, con Goodbye Mr. Chips, sabemos que el maestro de nuestros sueños no puede ser un maestro ortodoxo. Ha de ser un atleta de la innovación. ¿Cómo se crea un maestro así? Como los reformadores educativos no tienen ni idea, hemos de concluir que hay cine pedagógico para rato.

viernes, 4 de septiembre de 2015

La oscuridad moral europea

La manera de ser buenos que hemos descubierto los europeos consiste, por una parte, en renunciar a la grosería de la fuerza militar y, por otra, en dolernos permanentemente de nuestros pecados (con lo cual, nunca llegamos a cumplir la penitencia). Pase lo que pase en el mundo, los europeos sacamos inmediatamente a lucir nuestras vergüenzas: algo tenemos que ver nosotros.  El narcisismo culpable es la forma ética de Europa. "Europa se ha acabado" he leído estos días, junto a esa hipócrita coletilla de "me avergüenzo de ser europeo". Somos, por lo que parece, lo peor de lo peor. Somos tan malos que debiera resultarnos incomprensible que haya tantos exiliados deseando instalarse en este continente moralmente miserable. 

En los años 30, Husserl defendió en unas conferencias famosas el heroísmo de la razón, asociándolo a  la idea que, según él, lleva Europa en su esencia, la de la humanidad. Todo lo que vino después nos puso de manifiesto lo difícil que es eso del heroísmo de la razón (es más llevadero el emotivismo de la culpa) y lo aún más difícil que es pensar la humanidad. En cuanto los herederos de Husserl comenzaron a hablar de humanidad, se los criticó por eurocentristas.

El drama de los exiliados está ahí y sería cínico cerrar los ojos, pero su dramatismo no es moralmente mayor del que estaba siendo habitual en las costas mediterráneas ante la pasividad de los países del norte de Europa, que no querían saber nada de recibir cuotas de emigrantes. ¿O acaso nuestra moralidad depende de que una víctima tenga un fotógrafo cerca?

Ciertamente Europa, a diferencia de lo que están haciendo algunos estados musulmanes muy ricos, no puede cerrar los ojos ante el sufrimiento de los que llaman a sus puertas. Pero la respuesta no puede ser abrir las puertas de par en par a los exiliados políticos y cerrárselas a los exiliados económicos. ¿Qué alternativa queda, entonces? ¿Ejercer de gendarme y tomar partido en los conflictos próximos? "Por favor, paren esa guerra", decían algunos por las redes sociales. El problema es que los malos no se dan por enterados si los bombardeamos con buenos consejos. Ademas, la desastrosa experiencia de Irak y Libia nos permite constatar que somos muy buenos destruyendo gobiernos, pero muy malos ayudando a crear gobiernos nuevos. Por otra parte, tampoco podemos olvidar que en los dos lados de un frente hay niños susceptibles de morir destripados por las bombas. 

Nos encontramos aquí con un dilema que si no lo solucionamos pronto, puede acabar con Europa. Pero cuando los dilemas políticos no encuentran solución lo que suele fallar no es la claridad política, sino la claridad moral.

Para que Europa pueda ayudar la condición elemental es que siga habiendo Europa.



El ateísmo es antirrepublicano

Para Robespierre, aquel hombre ebrio de virtud republicana, el ateísmo era un vicio exclusivo de la aristocracia y de sus filósofos falderos. "El ateísmo es aristocrático", llega a escribir en noviembre de 1793, pensando en los filósofos de salón. Por el contrario, la idea de un Ser Supremo (en Robespierre siempre resuena la voz de Rousseau) que vela por la inocencia del oprimido y castiga el crimen triunfante, es completamente popular (esto es lo que escandalizará a Marx). Poco antes de su ejecución escribió contra los filósofos que confundían la causa del culto con la de los déspotas y la de los católicos con la de los conspiradores y reducían a ir a misa el crimen de conspirar contra el Estado. 

Son enemigos del pueblo, concluye Robespierre, quienes pretenden forzarlo a ver en la Revolución no el triunfo de la virtud, sino el del ateísmo, cuando el ateísmo es un crimen político. "El ateísmo es la antítesis de la virtud, y por lo tanto es antirrepublicano". Esta es la razón por la que mandó a la guillotina a Anacarsis Clot

jueves, 3 de septiembre de 2015

El profesor y la lectura

"Si el catalizador que debería ser el profesor no actúa y deja de ejercer su papel, en lugar de facilitar y favorecer el encuentro entre un texto y un grupo de lectores, lo obstaculiza. Y de esta forma el mensaje en la botella, que puede ser Guerra y paz o El proceso, queda recluido en la botella, que continúa su desolado errar por lo desconocido."

Alfonso Berardinelli

Hay lecturas que te obligan a cerrar el libro...

y a rumiar lo leído. El párrafo que acabamos de leer se nos hace bola y si no lo disolvemos y digerimos es imposible pasar página.

Por ejemplo:

"Hay en la izquierda más intelectuales dispuestos a aceptar el filofascismo de Ezra Pound y el filonazismo de Martin Heidegger, o la retórica comunista de Brecht y de Neruda, que a reconocer la importancia tanto política como literaria de Georges Orwell y de Simone Weil"

Alfonso Berardinelli, El intelectual es un misántropo.

Mis almuerzos con gente importante


Hoy he comido en La cuina dels capitans, en el puerto del Masnou, con Eduard Puigventós. Hemos hablado, por supuesto, de su libro, Ramón Mercader, el hombre del piolet, pero también de la investigación histórica, de archivos, de personas que hemos conocido, de nuestras lagunas, de chascarrillos... y nos hemos intercambiado documentación varia. Me he venido a casa con el libro del Krivitsky (Yo, jefe del servicio secreto militar soviético), un número de La Révolution Prolétaire de noviembre de 1948 que recoge, además de un artículo sobre la reforma de la enseñanza (ese perpetuum mobile), el relato de  A. Rosmer sobre el asesinato de León Trotsky, y, por último un libro que es para mi una pequeña joya, Heroes I Have Known, de Max Eastman. Nada más llegar a casa he devorado el capítulo dedicado a Dewey. La vida feliz debe parecerse bastante a una vida de investigación, lecturas y tertulias (sin, por supuesto, la necesidad de escribir nada). Pero para llegar a ser feliz, feliz de verdad, al llegar a casa uno debería encontrarse, como yo hoy, con los nietos poniendo todo patas arriba.

martes, 1 de septiembre de 2015

Entre La Batalla y La lechuza de Minerva



He pasado muy buenos ratos -aunque tristes, porque la historia, como el diálogo, siempre acaba mal: con el silencio de sus protagonistas- repasando La Batalla, el órgano del POUM y leyendo la biografía de Gustav Regler, La lechuza de Minerva, héroe de las Brigadas Internacionales en Madrid y traidor en el exilio mexicano. "No te hicimos héroe en Madrid para que ahora te construyas tu propia filosofía", le advirtió un ex-camarada en un café mexicano. Creo que La lechuza de Minerva, que como decía Hegel inevitablemente llega tarde, porque levanta su vuelo al atardecer, nunca se publicó en España. Nietzsche dice en la consideración intempestiva que le dedica a la historia, que no podemos sumergirnos en ésta sin acabar contaminados de escepticismo. Les confieso que estos días tengo un fuerte acceso de este mal existencial.

Pasionaria, un sexo loco vuelto lengua

En agosto de 1937, en un mitin en Valencia, Pasionaria soltó una de las barbaridades más grandes que se oyeron en toda la guerra de España: "Más vale matar a cien inocentes que dejar libre a un culpable". Como estas palabras iban dirigidas al POUM, en La Batalla, el portavoz de este partido, le respondieron con un exabrupto que no pasará a la historia como una de las mejores páginas del feminismo de la izquierda. Se titulaba La Pasionaria un sexo loco vuelto lengua:

"La Pasionaria, este sexo loco vuelto lengua, se lanzó en el mitin de Valencia a las estridencias propias de su condición mental y de su lengua. Muchas anormales sexuales han terminado prostitutas; otras han sido elevadas a la categoría de santas; a la Pasionaria la locura del sexo se le ha subido a la lengua y ha sido proclamada 'vedette' oficial del PCE".

Pasionaria tenía muy buena memoria y muy mala leche.

Quintano, de nuevo

En su delicioso “¿Matar a Sócrates?” recuerda Gregorio Luri la leyenda socrática según la cual un orador demócrata, Lisias, ofreció a Sócrates un eficaz discurso de defensa, pero él lo rechazó porque, según Cicerón, no lo encontró “fortem et virilem”, pues se trataba de una súplica lacrimosa al jurado que Sócrates, por dignidad, no podía aceptar.

    –Prefirió morir siendo Sócrates a continuar viviendo como Lisias.

Miau

En la historia de la literatura infantil española hay un librito que, por las singulares circunstancias en que fue escrito, merece un c...