lunes, 30 de julio de 2012

George Lakoff is an impossibility

George Lakoff is an impossibility. A hapless totalitarian clown of such extreme dimensions, a rational mind has to assume the possibility he isn’t real. He writes whole pages at a time in which every sentence is factually wrong in a glaringly obvious way, but it doesn’t matter because his conclusions would be absurd even if his facts came from something resembling reality. He must be joking, but he isn’t. And, best part, the Democratic Party is following his advice. Closely. The liberal establishment has found its dead end, and it teaches at Berkeley.

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As Neves




"... y ayer en As Neves salieron varios ataúdes en procesión con vivos dentro pidiéndole a la Virgen que les curen los males. «Les hablamos para que no se aburran», decía uno que llevaba a hombros la caja".

Vía Manuel Jabois

Más información AQUÏ

El fin de la filosofía:

Conseguir estar en paz con el mundo.

Quizás alguien lo haya conseguido.

domingo, 29 de julio de 2012

De nuevo, Platón

Suelo decir que conviene conocer a los clásicos porque pudiera ser que, lejos de estar desfasados, nos hubiesen comprendido a nosotros mejor incluso de lo que nos comprendemos nosotros a nosotros mismos. Para muestra, un botón

- La insaciabilidad unida a la falta de diligencia (améleia) es lo que altera un régimen político (politeía) y lo predispone a favor de la tiranía.
- ¿Cómo ocurre eso?
- Cuando un Estado democrático sediento de libertad carece de escanciadores comedidos, se embriaga más de la cuenta con el vino puro que le sirven. Entonces, pienso, castiga a los gobernantes que no le complacen por no servirle libertad en abundancia, y los acusa de criminales y oligárquicos.
- Así sucede, en efecto.
- Se comporta groseramente con los que son respetuosos con la autoridad (arkhé), despreciándolos por dejarse ningunear como esclavos voluntarios, mientras que alaba, aplaude y honra a las autoridades que se comportan como si carecieran de autoridad y a los que careciendo de autoridad se comportan como si la tuvieran. ¿No ha de ocurrir entonces que una comunidad  (polis) así se deje guiar por cualquier antojo?
- No podría ser de otro modo.
- La falta de autoridad (anarkhía) se adueña de las casas particulares, y acaba por apoderarse hasta de los animales.
- ¿Qué es lo que quieres decir con ésto?
- Pues que el padre termina comportándose como si su hijo fuese igual que él, e incluso le tiene miedo, y el hijo como si fuera igual que su padre, sin respetarlo ni temerlo, creyendo que así es más libre; el meteco es igualado al ciudadano, el ciudadano al meteco, y lo mismo ocurre con los extranjeros.
-  Eso es lo que llega a ocurrir, en efecto.
- Eso y alguna cosa más. El maestro teme y adula a los alumnos y los alumnos ningunean a los maestros y a los pedagogos; los jóvenes emulan a los mayores y rivalizan con ellos en palabras y obras; los mayores se muestran condescendientes, simpáticos, bromistas, imitando a los jóvenes, para no parecer ni antipáticos ni déspotas.

Platón, República VIII, 562c-563b (traducción un poco libre).

sábado, 28 de julio de 2012

The Olympic Bomb

Anyone harboring concerns over the state of British culture should have had their fears laid to rest by the London Olympics’ opening ceremonies. British culture is well and truly dead. From the “signing” choir that could hardly sing, to the parade of “notable” left-wing figures carrying the flag around the stadium, the mish-mash of bad music, left-wing politics, and dancing that ranged from silly to abominable showed how truly decrepit Britain’s “thinking” classes have become, now that they rule without opposition from any meaningful political, religious, or ethnic quarter.

Más en The Imaginative Conservative

Otra (quizás) metafora

Elihu VedderThe Questioner of the Sphinx (1863)
Via Museum of Fine Arts, Boston

viernes, 27 de julio de 2012

Acaso una metáfora

Robert HenriThe Blind Spanish Singer (1912)
 via Luce Foundation Center of American Art

El valor del valor

Tras escribir el post titulado "Ciencia y consciencia", he andado dándole vueltas al asunto. Os adelanto mis conclusiones preliminares y, además, os ruego que las tratéis sin piedad, siempre que lo consideréis pertinente, claro está. 

No habría que descartar que bajo la presente jeremiada de la reivindicación de valores, tan pomposa, se encuentre un motivo noble. Quizás pueda entenderse como una respuesta anímica al miedo al nihilismo (Nietzsche sigue siendo nuestro contemporáneo) y a la neutralidad axiológica de la ciencia. Parece como si en el discurso de los valores halláramos un camino para preservar la libertad, la responsabilidad y el mismo valor de lo humano.  Pudiera ser, entonces, que la reivindicación moderna del valor tuviera un sentido terapéutico que a la misma reivindicación se le escapa. Pero eso pondría de manifiesto también la desarticulación interna de nuestra defensa de los valores.

Los valores han de ser valiosos. Esto parece evidente, pero no son tan evidentes las consecuencias que se derivan de esta perogrullada. Si son valiosos, lo son para nosotros y, en consecuencia, su valor se mide por nuestra disposición a defenderlos. Y aquí se encuentra el talón de Aquiles de nuestra moralidad. Quiero decir que precisamente por ser valiosos además de ser apreciados han de ser defendidos, porque si no estamos dispuestos a defenderlos es que no los apreciamos tanto como creemos. 

Para poner de manifiesto el valor del valor no hay suficiente con nuestra disposición a dejarnos iluminar por su bondad, como si su irradiación nos hiciera por ella misma más valiosos a nosotros mismos. El valor del valor se pone de manifiesto en nuestra acción, que es la que lo hace valer; es decir, en nuestra disposición hacia su realización práctica. Los valores viven en el gesto que pone de manifiesto su valor en una situación práctica en que su presencia no estaba dada. Si ya estuviera dada, no necesitaríamos defender su valor. Esto no significa otra cosa que lo siguiente: la puesta de manifiesto del valor del valor es siempre polémica. No se puede defender el valor sin mancharse las manos, porque su defensa es, como mínimo un acto militante de negación de un disvalor o de una ausencia de valor. Esto es exactamente lo que no queremos ver: que los valores ponen límites y que al otro lado de esos límites hay algo contra lo que comprometemos nuestra conducta. 

Los valores valen contra algo. O mejor dicho: como eso contra lo que vale el valor se manifiesta en la conducta de alguien, hemos de concluir que los valores valen contra alguien. Es difícil, pues, defender coherentemente el valor cruzándonos de brazos ante su ausencia o limitándonos a llevarnos las manos a la cabeza.
 
Podemos dar un paso más. El valor del valor se mide de dos maneras complementarias: por lo que prohíbe y por lo que estamos dispuestos a entregar en defensa del valor supremo.

Un valor que no prohíbe nada, que no impone nada, que no va contra nadie, que no es polémico o, para decirlo de forma aún más clara, que no es partisano, tiene un valor muy escaso. Incluso los supuestos valores universales han de ser defendidos de manera decidida. En la esencia del valor está el valorar unas conductas y en minusvalorar otras, y ambas cosas se encuentra indisolublemente unidas. Quien pretenda separar la una de la otra, estima en muy poco sus convicciones. Sólo con respecto a un valor que no valiera nada (si tal cosa fuera posible) se puede ser neutral. Evidentemente aquella conducta que minusvaloramos también nos pone en cuestión a nosotros, minusvalorándonos, porque ningunea nuestros valores más preciados. Se mire como se mire, por lo tanto, afirmar un valor significa entenderlo como el polo positivo de una conducta en cuyo extremo opuesto se halla una conducta negativa frente a cual nos sentimos llamados a a la acción. Pero la lógica de este argumento (si la tiene) nos conduce a una conclusión necesaria: Nuestros valores son tanto más valiosos cuanto más deseamos imponerlos. Por eso sólo podremos comprometernos en la defensa del pluralismo, por ejemplo, si estamos dispuestos a imponerlo. Hay, de manera inevitable, un fondo de dogmatismo en nuestras convicciones más valiosas. La única manera de prevenir su degradación en fanatismo quizás sea la de ser consciente, precisamente, de que siempre estamos expuestos a caer en el fanatismo. Añadamos, de paso, que también hay un fanatismo del descreimiento y de la pasividad moral, que convierte en valor la falta de convicciones fuertes. 

Si hay valores, es decir, si existe más de un valor, únicamente podremos evaluar su valor relativo con los parámetros del valor supremo, que representa, entonces, lo más valioso de nuestros valores. Será también, en consecuencia, el valor más polémico, puesto que será el que más prohíba y el que más nos exija, de manera que podríamos decir que vale tanto como el precio que estamos dispuestos a pagar por él. Este precio establece, exactamente, la firmeza de nuestras convicciones. Cuando Fukuyama dice que el fin de la historia comienza a ser realidad cuando no hay nadie dispuesto a dar su vida por sus convicciones, está diciendo algo muy serio. Está diciendo que en esa situación el valor supremo es la vida y que a ella le sometemos todo el resto de valores. El precio a pagar por este valor supremo sería el mantenimiento de la propia vida. O, dicho de otra manera, el mantenimiento de la propia vida a cualquier precio sería nuestro valor supremo. En castellano diferenciamos entre el “vivir” y el “sinvivir”. Este último, según el diccionario de la RAE es un “estado de angustia que hace vivir con intranquilidad a quien lo sufre”. Hemos de suponer que incluso el sinvivir tendría un precio superior a cualquier otro valor. Para que esta situación haya sido posible, la defensa de la vida buena como meta del hombre virtuoso ha tenido que dejar paso a la afirmación del derecho a la vida –a la vida tout court- como valor supremo. ¿Cómo podemos, entonces, condenar el sinvalor en nombre de nuestro valor supremo si nuestro valor supremo puede ser un sinvivir? ¿Y si el precio a pagar por el valor supremo es el mantenimiento de la vida a cualquier precio, qué precio estamos dispuestos a pagar por los valores que dependen del valor supremo?

jueves, 26 de julio de 2012

Santas... de otra religión


Jantipa vierte la bacinilla sobre Sócrates
grabado de Emblemata Horatiana de Otto van Veen, 1607.

Digamos que no fue este el día más glorioso del matrimonio formado por Sócrates y Jántipa, sin embargo es uno de los pocos que ha pasado a la historia, abriendo el capítulo de la misogia fiilosófica.

Jantipa una mujer desabrida, de carácter. Me imagino que no tenía otro remedio. Debía de estar hasta el moño de que su marido andase predicando la virtud por la calle de Atenas mientras se olvidaba de sus tres hijos y de ella. La escena representa su Jantipa, cuando harta de que su marido no atendiera a sus gritos, le vació encima los orines acumulados durante la noche. Dicen que Sócrates, empapado, se limitó a contestar: "Es normal que tras los truenos venga la lluvia".

La fuente más citada de esta anécdota es el Contra Joviniano de San Jerónimo, que probablemente se hace eco de una obra de Séneca titulada Sobre el matrimonio.
  
Comprenderán ustedes que no le tenga reservada una hornacina a Jantipa en el altar de mis santas, por mucha razón que tuviera, la santa mujer.

miércoles, 25 de julio de 2012

En el frente de Moscú

Moscú, 15 de octubre de 1941. Son los peores momentos del cerco de la capital soviética. Los alemanes han lanzado el asalto definitivo y las defensas de Stalin parecen a punto de desmoronarse. En el corazón mismo de la ciudad un grupo de españoles, al mando del coronel Mijail Feodórovivh,  tiene encomendada la misión de proteger la Plaza Roja. El día que llegaron cantaban

Si me quieres escribir
ya sabes mi paradero
en el frente de Moscú
primera línea de fuego.

Allá estaba Caridad Mercader junto a Lena Imbert, la novia de su hijo encarcelado en México. Lena morirá pronto a causa de una pulmonía. Y al lado de ambas se encuentra.... ¡tachíiiin!..... ¡¡¡África de las Heras!!!

Voy, aunque muy lentamente, abriendo camino.

Mi nieto pierde el camino

"He perdido el camino", me soltó de sopetón mi nieto de poco más de dos años y medio en plena calle, y me dejó boquiabierto. "¡Dios santo -pensé-, tan pequeño y metafísico!". Resultó, sin embargo, que el camino que había perdido era el de una franja de losas de color oscuro que venía siguiendo por la acera. Respiré aliviado.

Pero era evidente que la criatura se estaba situando ante lo esencial de la filosofía. Caminar es en griego "poreuô", de donde se derivan "aporía" (perder el camino) y euporía (seguir el camino).  Camino es también "hodos", que dio lugar a "met´hodos", método. Las referencias que nos sirven para saber si seguimos o no el camino son los mojones. En griego se llamaban "horoi" (plural de "horos") y en latín "finis" o "términus", o sea que ya hemos dado con "definir" y "determinar". Lo que no tiene "horoi" es lo "aoristo", lo indefinido. El "horos" más amplio es el "hor-rizonte". El tiempo verbal del "horos" es el presente.

Ya pueden imaginarse ustedes de la que se ha salvado mi nieto gracias a tener sólo dos años y medio.

Miedo me doy.

lunes, 23 de julio de 2012

Ciencia y consciencia

Se acaba de hacer público un estudio de la fundación BBVA según el cual un 47% de españoles considera que la ética no debería poner límites a los avances científicos, porcentaje que llega al 80% en el caso de la religión. Esto quiere decir, en definitiva, que para estos españoles la ciencia es (o tiene) un valor superior a la ética o a la religión. Curiosamente unos meses antes, en mayo de este mismo año, otro estudio de esta misma institución señalaba que la mitad de los españoles no recuerda el nombre de ningún científico, de manera que, si nos remitimos a los hechos, España aparece en este estudio como el país europeo con menos interés por la ciencia. Mientras en el conjunto de Europa un 27% de los encuestados no supo decir el nombre de un solo científico, en España el porcentaje se eleva hasta el 46%. Añadamos que no llega al 6% el porcentaje que asiste a alguna charla sobre temas científicos o tecnológicos. Aquí también ocupamos el furgón de cola.

¿Cómo es que tantos españoles se niegan a supervisar ética o religiosamente un saber, el científico, del que conocen tan poco? La respuesta que se me ocurre leyendo el informe es la siguiente: porque están convencidos de que la ciencia y la tecnología incrementa nuestro bienestar. En última instancia, entonces, lo que nos están diciendo es que el valor superior que ha de servir de juez a todos los demás es el bienestar. 

Lo que no parece que nos preocupe a los españoles mucho es la dilucidación de cómo el mismo saber que es capaz de liberar la energía atómica (que por cierto no sólo garantiza potencialmente nuestro bienestar) ha de ser capaz de explotar esta energía. ¿Con qué criterios habría de orientar su acción?

La utilidad del mito


Via Fotopodborka

domingo, 22 de julio de 2012

Salir del convento


Habla sor Angustias, a la que habían sacado del convento para votar el 19 de noviembre del 33, las primeras elecciones, por cierto, en que las españolas tuvieron derecho a voto: "Sólo he salido dos veces del convento. La primera en Barcelona, cuando las masas de Lerroux asaltaban los claustros. La segunda ahora, para votar a favor de Lerroux".

Agustín de Foxá
Madrid de Corte a Checa

Este libro es sorprendente. Foxá se mueve siempre en un equilibrio frágil en el que cada frase esta a punto de desbordarse en retórica y cada personaje está a punto de caer en el estereotipo. Pero sin que el lector entienda muy bien cómo, todo se mantienen en pie, y ahí está su valor literario, que no es pequeño. Pero es más importante aún su valor como tratado de filosofía política que es, con toda seguridad, lo que Foxá nunca pretendió escribir. Lo estoy devorando tras haber leído memorias escritas desde la militancia comunista más fiel y eso me permite no conceder a los gestos propagandísticos de Foxá excesiva importancia. Lo relevante es cómo va desvelando las cosas políticas en toda su fragilidad, que frecuentemente se oculta para sus mismos autores tras un pavoneo humano y discutidor. Foxá tiene además la dignidad de no ocultar algunas cosas. Por ejemplo: "En el año veintiocho [...] los futuros comunistas y fascistas colaboraban juntos en "La Gaceta Literaria" y el comunista Arconada era amigo del futuro fundador de las J.O.N.S., Ramiro Ledesma Ramos." Veinte años más tarde -esto no lo podía saber Foxá- algunos falangistas de la División Azul coincidirán con algunos comunistas españoles en los gulags soviéticos y se harán amigos.

Gracias, amigos

En algún momento del día de hoy el contador de este Café de Ocata me dirá que hemos alcanzado el millón de visitas, y como les estoy muy agradecido por ello, permítanme que les invite a algunos cafés que guardo en la memoria.









¡Muera la raza latina!

"Pasaban los curas por la calle; nadie les molestaba, únicamente un panadero, confundiendo la etnografía con el idioma de la Misa, gritaba en la esquina de Peligros:
- ¡Muera la raza latina!
Se exaltaba Joaquín Mora:
- ¡Qué ejemplo para Europa! Se cambia un régimen sin verter una gota de sangre.
En aquel momento se vertía la primera. Abríéndose calle entre el público que inundaba la Puerta del Sol, unos Guardias cívicos arrastraban el cuerpo tumefacto, hinchado de golpes y pisotones de un hombre, que movía agonizante los ojos.
- Es un gitano que ha gritado ¡Viva el Rey!
Moría por don Alfonso aquel hombre que sólo conocía de la Monarquía la rudeza de los tricornios.
- Bien hecho; hay que acabar con todos.
El concepto de libertad de pensamiento empezaba a cuajar en la joven República Española"

Agustín de Foxá
Madrid de Corte a Cheka

sábado, 21 de julio de 2012

La nueva revolución pendiente

A todos aquellos que me bombardeáis con correos ensalzando el heroísmo de los manifestantes, la brutalidad de la policía, la podredumbre de la política y la próxima toma del Congreso por el pueblo indignado, os recuerdo lo que dijo Lacan a los jóvenes sesentayochistas franceses: "Como revolucionarios, sois unos histéricos en busca de un nuevo amo. Y lo tendréis".

viernes, 20 de julio de 2012

Sobre el progreso

Vía Sisterwolf

Me ocurre que cuando tengo un cólico nefrítico -de los que soy un fiel adicto- confío ciegamente en la medicina y al ver que el dolor se evapora, constato con la máxima evidencia cuánto tengo que agradecerle al progreso. Pero después me encuentro, un suponer, con esta portada de una revista iraní de hace unas décadas y no puedo por menos de pensar que la biología tiene mucho más que agradecer al progreso que la ética.

Santas de mi devoción (VI)

Ava

miércoles, 18 de julio de 2012

Belchite




Ayer los Luri (abuelo, hijo y nieto exclusivamente) estuvimos visitando las ruinas de Belchite, que es algo que debe hacerse en familia, para poder soportar el silencio del lugar. El que más se impresionó ante aquellas puertas sin paredes y aquellas paredes sin techos ni puertas, fue mi nieto, que decía que los culpables del desastre eran unos niños y que él lo iba a arreglar todo, todo, todo.

Paper Passion


Vean ustedes DE QUÉ SE TRATA

Santas de mi devoción (V)

Faye

domingo, 15 de julio de 2012

La tierra prometida

"A medida que nos aproximábamos a las fronteras soviéticas la ilusión óptica sobre el País del Socialismo degeneraba en una alegre despreocupación que ganaba a la totalidad de mis compañeros de viaje [que] tuvo su más eufórica expresión en el despilfarro de prendas de vestir, que hombres y mujeres arrojaban cada mañana por la borda del barco al mar. Volaban a las aguas zapatos, abrigo, pantalones, camisetas, medias y cuantos objetos pueda uno imaginarse (...). A uno que se paseaba descalzo por la cubierta del buque le pregunté qué había hecho de sus zapatos y me dijo tan campante que los había tirado al agua 'porque le venían un poco grandes; que al llegar a Rusia le darían unos a su medida'".

Jesús Hernández, Yo fui un ministro de Stalin

Hernández describe el viaje a exilio de un grupo de comunistas españoles en el barco ruso Kooperatzia.

La importancia de las instituciones

Cuando una cultura, un pueblo, o una comunidad, comienza a dudar de sí misma es que ya ya no tiene instituciones capaces de dar sentido a la acción.

Ignorar la relación entre la dignidad de las instituciones y la del ciudadano es ignorar que el hombre se hace ciudadano gracias a su fe en las instituciones.

Sin fe en las instituciones hay hombres, pero no ciudadanos.

sábado, 14 de julio de 2012

En defensa del reaccionario genuino...

... en estos tiempos de impostores y advenedizos.


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De Misisipi a Madrid

"Tom dijo: 'Recuerdo cómo a veces un pueblo entero acudía a verme cuando sabían que había llegado un negro. España fue el primer lugar donde me sentí libre. Si no le gustabas a alguien, te lo decían a la cara. No tenía nada que ver con el color de tu piel'"
James Yates, De Misisipi a Madrid.

Hubo un centenar de negros norteamericanos en las brigadas internacionales, particularmente, como es lógico, en la Lincoln. Muchos dejaron constancia escrita de que aquí experimentaron por primera vez en su vida la libertad. Uno de ellos, Oliver Law, alcanzó el grado de comandante porque era el mejor para ese puesto y por primera vez en la historia de los Estados Unidos un negro estuvo al mando de una amplia unidad formada mayoritariamente por blancos.

Santas de mi devoción (III)


Ella se basta y se sobra para darle sentido al término "philo-Sophia".

viernes, 13 de julio de 2012

Los políticos

Sigo pensando que nuestro deber republicano es hablar bien de los políticos, incluso a pesar de sus actos.

jueves, 12 de julio de 2012

Si España fuese el Titanic...

... un buen  número de pasajeros estaría partiéndose de risa pensando que se van a hundir el capitán y el resto de los oficiales.

En realidad...


La realidad se está poniendo tan intratable que ningún hombre sensato debiera atreverse a hablar de ella si no es en presencia de su abogado. Descubrí esta evidencia ayer cuando le pregunté a un ecologista qué razones tenía para defender una industria tan contaminante como la del carbón y -visto que el ecologista es además anticapitalista- cómo demonios puede pedirle al capitalismo que no sólo renuncie a la plusvalía sino que subvenciones minusvalías. Poco después oía a Rajoy diciendo en la tribuna del Parlamento que la derecha nacionaliza bancos. Claro que Bankia es una bomba atómica y una mina de carbón sólo es un petardo. Han explotado a la vez, pero con consecuencias bien diferentes, claro. Sigamos con Rajoy. Las pomposamente llamadas "redes sociales", que me parecen una realidad aumentada de la estupidez colectiva, están poniendo al pobre hombre a caldo, sin darse cuenta que le otorgan una autoridad de la que carece. Hacer a Rajoy responsable de los recortes es jugar a mantener la ficción de una soberanía de la que carecemos.

Hay que aceptar que somos pobres, sobre todo en cuestiones de soberanía. Pero como cantaba la gran Concha Piquer, "que no me quiero enterar / no me lo cuentes, vecina, / prefiero vivir soñando / que conocer la verdad"-

lunes, 9 de julio de 2012

Ora pro nobis

- ¿Por qué rezabas? -le preguntó él después.
- Siempre lo he hecho -dijo ella.
- Pero si te he oído cantar la Internacional.
- También es una oración.
- ¿El qué, la Internacional?
- Pues claro. Es una oración que infunde el valor de la oración.

Milton Wolff, Otra colina.

Teología y política, de nuevo

"Venga, Manny. Ya te decía yo, apártate de la retaguardia si quieres mantener la fe".

Milton Wolff, Otra Colina

La frase está dicha por un brigadista norteamericano de la guerra civil española.

Hijos de la misma madre

"En las montañas cada sonido se oye con más claridad que en el llano. Así que los soldados oían todo lo que se hablaba en las trincheras del otro bando. Y una vez se produjo una situación extraordinaria.
Parece que comenzaron los de nuestro lado. Alguno gritó:
- ¡Eh, vosotros! ¡Hijos de mala madre! Os habéis vendido a los alemanes y a los italianos.
Le contestaron inmeditamente.
- Y vosotros, hijos de la grandísima, os habéis vendido a los bolcheviques.

Una palabra llevó a otra y la cosa acabó en tertulia. Los españoles, como toda la gente del sur, no saben hablar sin gesticular. Saltaron fuera de las trincheras, se juntaron junto a la alambrada. Se gritaron hasta que se cansaron, intercambiaron tabaco (ellos tenían tabaco fuerte del marroquí y los nuestros tabaco de fabricación local y francés), y se separaron..."

Zakhar Plavskin, Les meves tres espanyes

domingo, 8 de julio de 2012

Algo de eso hay

"Los catalanes son unos luchadores espléndidos -me dijeron- pero como soldados son pésimos. Nunca huyen del enemigo, pero es imposible mantenerlos en sus puestos cuando llueve".

Mary Low, Cuaderno rojo de Barcelona

Las cosas como son

Jesús es más barato.

viernes, 6 de julio de 2012

El dulce sabor de la sangre

Confesión de Stalin al jefe de los espías soviéticos, Dzerjinsky: "Escoger la víctima, preparar cuidadosamente el golpe, vengarse implacablemente, y luego irse a dormir... No existe nada más dulce en el mundo".

En Julián Gorkin, El asesinato de Trotsky

jueves, 5 de julio de 2012

La foto de la eurocopa






Irlande, le laboratoire de la méthode.



"Ese sádico personajillo...

... tenía que encontrar una muerte atroz. Después de la evacuación de Cataluña, se encontraba en el campo de concentración de Argelés. Ocultaba cuidadosamente su nombre y se paseaba solitario, temeroso y desconfiado. Un día se acercó a él un joven y, sonriente, le tendió la mano:  '¡Hola, Astorga! Yo también pertenecí al S.I.M.; conozco tus hazañas y soy un sincero admirador tuyo. Tenemos que ayudarnos mutuamente.' Pasearon juntos, charlaron. Astorga cobró confianza. Se acercó a ellos otro refugiado y, seguidamente, otro:  todos se presentaban como comunistas y ex miembros del S.I.M. Conversando cordialmente, se fueron alejando de las barracas. Llegaron por fin a un lugar solitario de la playa; habían abierto allí previamente un gran hoyo en la arena. Astorga comprendió y retrocedió espantado. Lo enterraron vivo, y sobre su tumba dejaron un papel que decía simplemente: 'Por asesino'".

Julián Gorkin, El proceso de Moscú en Barcelona.

Gila siempre estuvo allí

"Ocurrió en el sector de Benaries.
Un muchacho se pasó con su armamento al enemigo...
El mismo muchacho, al cabo de unas dos semanas, retornó a nuestras filas, y también con su correspondiente armamento.
En su declaración alegó con naturalidad, como si tal cosa, que antes se había pasado porque el enemigo tiraba mucho y supuso que ganaría la guerra. Pero al encontrarse ya en el otro lado se percató de que nosotros también tirábamos. En vista de ello, ¡se decidió a 'reingresar'!"

Germán Riera, Habla un vencido.

martes, 3 de julio de 2012

Hemingway

Cuando Ernest Hemingway vino a España para hacer una serie de reportajes sobre la guerra, que había comenzado siete meses antes, fue a visitar a Edward Knoblaugh para solicitar su ayuda, ya que desconocía por completo la lengua y las costumbres del país.
- ¿Qué puede usted decirme -le preguntó mientras sacaba un cuaderno y un lapiz- respecto a las noticias que hemos recibido de "paseos" a derechistas?
Knoblaugh le contestó que, desgraciadamente, se estaban cometiendo excesos.
- ¿Me lo dice usted porque lo sabe a ciencia cierta o porque se lo ha contado alguien?
Knoblaugh comenzó a describirle lo que había visto con sus propios ojos en las afueras de Madrid.
- ¡No lo creo! -exclamó Hemingway- ¡Nada ni nadie me harán creer semejante cosa! ¡Usted debe de ser fascista!

lunes, 2 de julio de 2012

Iniesta

"Nadie ha podido explicar nunca -aseguraba Somerset Maugham- por qué el templo dórico de Paestum es más hermoso que un vaso de cerveza fría". Pues bien, para mí, Iniesta es mucho más grande que un vaso de cerveza fría.
He dicho.

Y ha dicho L'Equipe: "Le football est un sport qui se joue à onze contre onze, et à la fin, c'est l'Espagne qui gagne"




domingo, 1 de julio de 2012

Knoblaugh

Para compensar el efecto Koltsov, comienzo la lectura de Corresponsal en España, de H. Edward Knoblaugh, corresponsal de la Associated Press que no tenía reparos en contar lo que los partidarios de la república nunca hubiesen querido escuchar.

Koltsov

Koltsov inspiró a Hemingway el personaje del periodista Karkov en Por quién doblan las campanas.

 Sigo leyendo apasionadamente el Diario de la guerra de España de Koltsov. Me parece un libro sin desperdicio. En primer lugar porque Koltsov, que escribe muy bien, no tiene ninguna necesidad de ocultar su partidismo... pero se atreve a mostrar algo más y es este algo más el que me interesa. De hecho lo que me ha empujado a sus páginas es el interés por una joven militante del PSUC, Marina Ginesta, que lo acompaña como traductora. Pero ya hablaré de ella otro día.

Koltsov llega a Barcelona en los primeros días de agosto del 36 y se encuentra una ciudad con un entusiasmo desbordante que él describe de manera un poco tragicómica, porque no se le escapa detalle. ¡Qué página la que le dedica al Hotel Colón, ocupado por el PSUC! No tiene reparos en contar, por ejemplo, que si bien no hay bastantes fusiles en el frente "en la ciudad se ven por todas partes". Barcelona parece vivir más una revolución de la sensibilidad y del aspaviento que de la voluntad y de la inteligencia. Tras obtener un salvoconducto de García Oliver, se dirige al frente de Aragón. Es evidente que él querría hablar bien de los suyos, que son los buenos, pero con frecuencia se queda sin argumentos ante la fatuidad de los combatientes.

- ¿Qué enemigo tiene enfrente? -le pregunta al capitán Medrano, que dirige un batallón en Angües.
 - Los facciosos -le contesta éste muy ufano.
- ¿Pero quiénes, en concreto? ¿Qué fuerzas? ¿Cuántos cañones y ametralladoras? ¿Disponen de artillería?
- Si el enemigo se llama enemigo -le responde Medrano encogiéndose de hombros- es porque no da cuenta de sus dispositivos ni de sus fuerzas. ¡De otro modo no sería enemigo, sino amigo!

Estas frívolas palabras son recibidas con unánimes risas de asentimiento por los de Medrano, que celebran así la agudeza de su capitán. Koltsov, sin embargo, toma nota de que nadie se ha preocupado de hacer el más mínimo reconocimiento de las fuerzas enemigas. Y a nadie parece importarle. La conversación está teniendo lugar en una mesa en la que se ha servido un magnífico cordero a la brasa, regado con un buen tinto de la tierra, a la sombra de los enfundados cañones del batallón, inservibles por falta de munición.

Una advertencia importante: Cualquier interpretación de la figura de Koltsov no puede ignorar su participación en los hechos de Paracuellos. A medida que fue pasando el tiempo el Koltsov corresponsal de guerra fue dejando paso al leal servidor de Stalin, por eso a medida que se van sucediendo las páginas la militancia va derrotando a la objetividad.

En casa seguimos con Rolin

Mi mujer está terminando de leer El meteorólogo , así que Rolin sigue con nosotros. Mientras me comenta algunas de las páginas más intensas...