jueves, 25 de marzo de 2010

De la sorprendente modernidad de los griegos

Me suena el móvil a las puertas de la Editorial Planeta.
- ¡Soy yo!
- Ya...
- (....)
- (...)
- ¿Me conoces, verdad?
- ¡No lo dudes!
- (...)
- (...)
- ¿Te pasa algo?
- Depende de lo que dure esta llamada.
- ¡Ya veo que tienes prisa! ¡Sólo te robaré un par de minutos!
- (...)
- Ya sabes que estoy dirigiendo un máster...
- (...)
- ... sobre crecimiento sostenible
- (...)
- y me preguntaba si podrías ayudarme...
- ¿Crecimiento sostenible?
- Es que estas cosas es bueno comenzarlas por los griegos.
- ¿Los griegos?
- He pensado que tú podrías ayudarme con los griegos.
- ¡No se me ocurre cómo!
- Seguro que algún griego diría alguna cosa...
- ¿Sobre crecimiento sostenible?
- ¿De qué va a ser, si no?
- ¡Pues hombre...!
- Es más que nada para citarlo...
- Entonces cita a Memónides de Moronea.
- Repíteme, que estoy tomando nota...
- Memo-nides de Moron-ea.
- ¿Qué dijo?
- ¿Sobre crecimiento sostenible?
- ¡Claro!
- Escribió una obra de doce tomos, "De turpidine".
- ¿Has dicho doce tomos?
- Pero sólo se conservan pequeños fragmentos. Algunos creen que trata de sostenibilidad, otros son más cautos...
- ¡Pues me has servido de mucha ayuda! ¡Ya decía yo... esto el Luri me lo resuelve en un plis plas!
- Gracias.
- Bueno, hasta otra.
- Tampoco amenaces...

domingo, 21 de marzo de 2010

El Platón de Eiximenis

A Enrique, respetuosamente:

"Leemos de Platón el Magno que, como estuviese a las puertas de la muerte, se hizo colocar todos sus libros delante de él; los besó a todos, los abrazó y ordenó que fueran tratados siempre con gran reverencia. Y se dirigió a ellos con estas palabras: "¡Padres míos, guías y luz de mi vida! A partir de ahora ya no podré estar con vosotros, ya que me voy con mi Dios, que me llama sin dilación. Os agradezco cuanto sé, así como el gran honor y crédito que me habéis dado en el mundo, y suplico a mi Dios que os ponga bajo la custodia de personas que os amen, honren y respeten de todo corazón en todo momento, así como yo he hecho a lo largo de mi vida". Y dicen que a continuación se volvió a sus discípulos y les dijo: "Hijos míos, está será la última palabra que oiréis de mí: Amad su sabiduría, después de a Dios, y no escatiméis dinero en buenos maestros ni en buenos libros. Ninguna de estas dos cosas tiene precio, ya que hacen hombre a quien las ama y en ellas está guardado todo el tesoro y riqueza y nobleza de este mundo""

Francesc Eiximenis
Tractat de regiment dels Prínceps i de Comunitats

jueves, 18 de marzo de 2010

El erotismo (IV)

Leon Trotsky tenía razón, pienso al releer un párrafo de un texto suyo de 1925 titulado Sentido y método de la propaganda antireligiosa.

Sus tesis son las siguientes:

1. La abolición completa de la religión sólo será posible en una estructura socialista completamente desarrollada.

2. Una estructura socialista completamente desarrollada es aquella en la que la técnica ha liberado al hombre de toda dependencia de la naturaleza. Es decir cuando la naturaleza pura y simplemente haya desaparecido y haya sido sustituida por la historia (de la técnica) la religión dejará de tener sentido. O, dicho de otra manera: cuando todas las necesidades humanas tengan respuestas estrictamente técnicas, se podrá jubilar a dios.

3. Trotsky recalca que en una estructura socialista completamente desarrollada tampoco habrá misterio alguno en las relaciones sociales. Todo estará perfectamente claro. La relaciones humanas se regirán por la lucidez de los algoritmos. Por lo tanto, a eros (esa fuerza que se impone a la voluntad) también habrá que jubilarlo.

4. “La religión –dice Trotsky- traduce el caos de la naturaleza y el caos de las relaciones sociales al lenguaje de las imágenes fantásticas”. Totalmente de acuerdo, también. La religión es la forma superior de la poesía. Trostky está mandando al carajo a toda posibilidad de metaforizar. La metáfora, en una sociedad socialista completamente desarrollada, sería contrarrevolucionaria.

5. “Sólo la abolición del caos terrestre puede suprimir para siempre su reflejo religioso”. De nuevo, completamente de acuerdo… siempre que se añada que la abolición del caos terrestre exige, como decía antes, la abolición de la naturaleza. Trotsky nos acaba de dejar sin cuerpo, que es la fuente de nuestro caos. Una sociedad socialista completamente desarrollada estaría habitada por seres completamente racionales desprovistos de cuerpo. ¡Qué magnífica reivindicación socialista de los querubines!

6. “Una dirección consciente, razonable y planificada, de la vida social, en todos sus aspectos, abolirá definitivamente todo misticismo y oscurantismo.” ¿Pues saben qué? ¡Que conmigo y, sobre todo, con mi cuerpo y mi familia, que no cuenten!

martes, 16 de marzo de 2010

Mi nieto se ha ido a Valencia


Por supuesto en casa ya le hemos tomado las medidas para vestirlo de pamplonica.

El erotismo (III)

¿Es posible hallar alguna respuesta a la pregunta por el fundamento (por el fundamento último de todas las cosas, por lo que Mir Damad, por ejemplo, llamaba «el elemento de los elementos»)?

Si contestamos que sí, estamos afirmando la existencia de algo que es en sí mismo y no depende más que de sí mismo para existir, mientras que el resto de las cosas depende de él. La respuesta afirmativa, en definitiva, afirma también la metafísica, o si se quiere, en la medida en que la posmodernidad ha identificado metafísica y platonismo, afirma el platonismo y, en última instancia, es una reivindicación de Dios (ya veremos cuál es la manera platónica de reivindicar a Dios).

El cristianismo contesta con un sí, entendiendo que la pregunta ya le viene dirigida por ese fundamento mismo, al que da del nombre de "ágape". Recordemos que, según el papa, en las religiones antiguas la primera potencia que domina al resto (la arkhé de los griegos) es eros y el Antiguo testamento no subvierte esta creencia, sino que la purifica para preservar lo que eros tiene de “pregusto” del fundamento del que proviene. Preservar este “pregusto” es sanear eros. Pero aquí es donde nos aparece un problema fenomenal: Si es preciso sanear eros es que en su origen hay algo insano que no puede ser "ágape". En lo que afecta al cristianismo dejo esta cuestión en manos de sus teólogos.

Lo que filosóficamente me parece interesante resaltar es que Nietzsche ha intentado no confundir las diferentes manifestaciones del principio con el principio mismo y para agruparlas todas en un único concepto, en lugar de "eros" le ha dado el nombre de “voluntad de poder”. Pero, en la medida en que afirma el principio, está, inevitablemente, afirmando también la metafísica (o el platonismo, o a Dios). Todo cuanto existe no es sino manifestación de la voluntad de poder, pero la voluntad de poder no es manifestación más que de sí misma (eso sí, en sus formas). Al Dios Uno y Trino del cristianismo Nietzsche le opone el Dios Uno e Infinito.

El cristianismo ve en el "agape" una providencia; mientras que Nietzsche entiende que la voluntad o el deseo humano de providencia (de lógica, de historia, de coherencia, de orden...) es una más de las manifestaciones de la voluntad de poder. Para resaltar su ruptura con la idea de providencia, Nietzsche sostiene que la forma original de la voluntad de poder es la del eterno retorno. A mi modo de ver el eterno retorno sólo es comprensible como esfuerzo polémico contra la providencia cristiana.

Pero afirmar una voluntad de poder no providente (entendiendo, insisto, por providencia la voluntad de coherencia, de orden, de lógica, de narración, de historia) es afirmar el sinsentido como atributo esencial de la voluntad de poder. El fundamento -la voluntad de poder- no es, pues, un fundamento del sentido, pero en la medida en que la búsqueda de sentido es real, la búsqueda de sentido ha de ser también una manifestación de la voluntad de poder.

La afirmación del sentido no es específica del hombre, sino de la vida. Estar vivo es estar sometido a la lógica del sentido (como orden estricto de sucesión: nacimiento, reproducción, muerte: la vida es el orden que le es posible alcanzar provisionalmente al caos). Lo específico del hombre es que además de sentirse biológicamente vivo, necesita sentirse existencialmente sano y su salud está asociada a la constatación del sentido (en caso contrario decimos que está enajenado). Esta es su enfermedad paradójica: es un animal enfermo porque a diferencia de cualquier otro animal (que sólo necesita afirmar su vida), él necesita buscar para su vida el cobijo del sentido (de la lógica, de la ciencia... y, en definitiva, de un tipo u otro de providencia).

Podríamos decir que en el hombre la voluntad de poder tiene piedad de sí misma en la medida en que el hombre, para poder vivir una vida humana necesita también purificar, de una manera u otra, la voluntad de poder.

En este tremendo berenjenal nos mete el papa con su referencia a Más allá del bien y del mal.

Comentar cada uno de estos puntos con el detalle que se merecen me llevaría más tiempo del que ahora mismo dispongo, por eso voy a elegir el atajo de recurrir a ciertas afirmaciones nietzscheanas de Más allá del bien y del mal. Algunas no necesitan ningún comentario. Otras, con un brevísimo apunte, tienen suficiente, y así espero aclarar un poco mi tesis. Entre paréntesis incluyo mis comentarios y el parágrafo correspondiente de Más allá...:
  • "Tenemos que incluir entre las actividades instintivas la parte más grande del pensar consciente (…). Detrás de cada lógica se encuentran exigencias fisiológicas” (y detrás de cada exigencia fisiológica, la vida misma). (1.3).
  • “Yo no creo que un “instinto de conocimiento” sea el padre de la filosofía, sino que un instinto diferente se ha servido del conocimiento como de un instrumento.” (1.6). El nombre de ese instinto "diferente" es “voluntad de poder”?) (1.13), que es la última realidad (2.36).
  • “A mi me parece que el instinto religioso se encuentra en un momento de poderoso crecimiento, pero que este instinto rechaza, con profunda desconfianza, justo la satisfacción teísta.” (yo también creo que nuestro tiempo se caracteriza, más que por cualquier otra cosa, por una laicización de la providencia a la que damos el nombre de ciencia y de técnica) (3.55).
  • Nietzsche presenta (3.55) la historia de la religión (que es la historia de la forma religiosa de la voluntad de poder) como un proceso de refinamiento de la crueldad (contra el cual creo que conviene entender la posición del papa al reivindicar el espíritu erótico del Antiguo Testamento) que tendría tres momentos básicos: (1) En otros tiempos la gente sacrificaba seres humanos a sus dioses (aquí podríamos incluir la prostitución sagrada]; (2) después sacrificó a Dios sus instintos (no necesariamente esto es malo, ni tan siquiera para el mismo Nietzsche, ya que un sacrificio u otro de lo instintual se ha de hacer si se quiere vivir en salud) y (3), finalmente, sacrificó al mismo Dios. Nietzche añade inmediatamente una observación completamente esencial para interpretar su pensamiento: “sacrificar a Dios por la nada –este es el misterio paradójico de la crueldad suprema” (el instinto religioso no teísta culmina su movimiento sacrificando a la providencia ante el altar del nihilismo: el nihilismo es la voluntad de poder despiadada).
  • "A los homines religiosi se los podría contar entre los artistas como su categoría suprema" (la poiesis, el nombre griego de la actividad artística, consiste en dar forma artística a las formas naturales de la voluntad de poder, y la forma más artística es, en este sentido, la religión; la materia de la religión es obviamente el hombre aún no humanizado por la cultura)". "Quizás no haya habido hasta ahora ningún medio más enérgico para embellecer al hombre mismo que la piedad.” (3.59) (¿está presentando Nietzsche la piedad como la mejor posibilidad de purificar la voluntad de poder?).
  • “Amar al hombre por amor a Dios –este ha sido hasta ahora el sentimiento más aristocrático y remoto que han adquirido los hombres (amar al hombre en la forma en que resulta modelado por la acción artística de la piedad). Que amar al hombre sin ninguna oculta intención santificadora es una estupidez y una brutalidad” (3.60) (equivaldría a amarlo informe y, de nuevo, pienso en la moderna pedagogía).
Entiendo que la voluntad de poder puede interpretarse como eros siempre que pongamos en analogía el eros no purificado con el eterno retorno de lo mismo; y que puede interpretarse como ágape si lo que ponemos en analogía es un eros piadoso con una voluntad de poder piadosa. Lo que buscaría la voluntad de poder piadosa no sería otra cosa que su expresión en la forma bella y, en este sentido, en la afirmación nietzscheana de la voluntad de poder habría una clara reivindicación de Dios.

lunes, 15 de marzo de 2010

Periodistas

Me acabo de enterar de que en Barcelona de cada dos periodistas en activo uno está informando a la gente y otro informando a periodistas (algunos trabajan en agencias de noticias, pero la mayoría en gabinetes de prensa).


Por cierto: tenía que pasar, me han enlazado desde "todoerotismo.com"

Dos cosas:

Una: Que me gusta esta foto:


Y la otra: Que me está costando el siguiente post sobre el eros más de lo que ingenuamente -ahora lo sé- creía que me iba a costar. Mientras tanto, disfrutad la foto, una magnífica ironía de la naturaleza.

domingo, 14 de marzo de 2010

En una galaxia muy, muy lejana

Un padre de familia negro de Milwaukee, al enterarse de que el gobernador del Estado, el demócrata Jim Doyle, llevaba a su hijo a un colegio privado, exclamó: «Si elegir colegio es bueno para la familia del gobernador, yo también debería tener esa posibilidad». Y a mi no se me ocurre ninguna objeción.

Lunes 15, 7.50h: Añado que James Edward (Jim) Doyle, el gobernador del Estado (Wisconsin), al ver por televisión las declaraciones de este padre de familia, decidió implantar el cheque escolar en Milwaukee.

sábado, 13 de marzo de 2010

El erotismo (II)

Antes de continuar con Nietzsche me ha parecido conveniente, por motivos que quizás se aclaren más adelante, hacer una parada en Mir Damad, un filósofo neoplatónico persa completamente desconocido entre nosotros.

Cuando Mir Damad murió, su alma fue, como correspondía, severamente interrogada por los ángeles Nâkir y Monkir, que le dirigieron las preguntas de rigor: "¿Cuál es tu fe?", "¿En qué Dios has creído?”.

Mir Damad respondió que sólo había tenido un dios, Ostoqos-al ostoqsât, es decir, «El elemento de los elementos».

Los dos ángeles se miraron entre sí sin comprender nada. ¿Qué extraña fe era esa? Como no sabían cómo juzgar al recién llegado decidieron consultar el caso directamente con Dios.

Tras escucharlos atentamente, Dios les dijo: “Mir Damad ha tenido toda su vida unas ideas tan raras que ni yo mismo las he comprendido.
Pero es un hombre justo y bueno. Es digno de entrar en el Paraíso".

jueves, 11 de marzo de 2010

El erotismo (I)

I
Salto del sexo al erotismo. Seguramente decepcionaré a alguno, pero qué le vamos a hacer. Para más recochineo pienso hablar bien del papa.

II
La encíclica Deus Caritas est de Benedicto XVI, publicada en una fecha tan significativa para los cristianos como la del 25 de diciembre (de 2005) ha sido olvidada demasiado pronto. La razón de ello es, a mi humilde parecer, que el papa apuntó tan lejos que la mayoría de sus lectores, para no perderse, prefirieron fijarse en su dedo apuntador que en aquello a lo que apuntaba. Lo que me admiró de este texto, y me sigue admirando, no es tanto lo que dice como la manera de practicar lo que dice.

III
La encíclica toma su título de la afirmación de I Jn, 4, 16: “Dios es amor" (ho theòs agapê estín)." El evangelista continúa de la siguiente manera: "y quien permanece (ho ménôn) en el amor (en tê agápê) permanece en Dios (en tô theô ménei) y Dios en él (ho theòs en auto ménei)”. En la traducción de San Jerónimo leemos: “Deus caritas est et qui manet in caritate in Deo manet et Deus in eo).

Según el papa, “Juan nos ofrece una formulación sintética de la existencia cristiana" en estas palabras: "Nosotros hemos conocido (egnôkamen) el amor (tên agápên) que Dios nos tiene y hemos creído (pepisteúkamen) en él". Aquí se encontraría el fundamento de la especificidad cristiana.

IV
A continuación el papa hace una reflexión muy interesante sobre la diferencia entre "eros" y "agapé". Comienza diciendo que los griegos dieron el nombre de eros al amor que no nace de la voluntad, sino que se impone al ser humano (retengamos esta idea) y añade que el Antiguo Testamento (que es el testamento del Dios oculto de los judíos que se manifiesta a través de la Ley inmutable) utiliza dos veces el término "eros", mientras que el Nuevo Testamento no lo utiliza ni una; prefiere los términos philia y agapé. Esta substitución “denota algo esencial en la novedad del cristianismo". La tesis del papa me parece digna de ser pensada en sí misma, pero no es eso lo que me interesa resaltar, sino el hecho de que para argumentarla recurra ni más ni menos que a Nietzsche. Lo hace con toda normalidad, como si fuese de sí que en estas cosas hay que tenerlo presente. En lugar de anatemizar al profeta de la muerte de Dios, se detiene a hablar con él. Aquí, en este gesto, se pone de manifiesto la manera que tiene el papa de practicar lo que dice. Este es un gesto revolucionario que, por lo que veo, para la inmensa mayoría de los teólogos cristianos, ha pasado desapercibido.

V
El papa señala que la novedad que supone el "agapé" cristiano ha sido criticada por Nietzsche, porque ve en ella una degradación. El cristianismo, según Nietzsche, habría dado de beber a eros un veneno que le hizo degenerar en vicio. El papa añade la referencia exacta: Más allá del Bien y del Mal, IV, 168.

Evidentemente cuando el papa obra así es porque nos está invitando a revisar esta tremenda obra nietzscheana (cosa que haremos en parte en el próximo post) y, sobre todo, a poner a dialogar entre sí a Platón, al cristianismo y a Nietzsche. Mi sospecha es que les está abriendo una puerta a los cristianos para pensar la posibilidad de superar la postmodernidad en lugar de negarla.

VI
El papa no cree que el cristianismo haya degradado el eros griego. ¿Qué es lo que habría degradado si así hubiera sido? El eros antiguo se presenta para el papa como la primera potencia a la que quedan sometidas todas las demás (el fondo último del ser o, si se quiere, de la physis). Esta convicción se pone de manifiesto en los cultos de fertilidad (digamos de paso que esta manera de entender el hecho religioso merece, como mínimo, un gesto de admiración). "Eros se celebraba como la fuerza divina, como la comunión con la divinidad". El Antiguo Testamento (donde la physis está ausente) no rechazó este eros, sino que combatió su degradación destructora, su falsa divinización que lo priva de su dignidad y lo deshumaniza, como ocurría con la prostitución sagrada. Es decir, la crítica que Nietzsche realiza al cristianismo, el papa la traslada a ciertas formas del culto pagano, con lo cual el Antiguo Testamento se presenta como un intento de salvar la dignidad del fundamento erótico de todo lo existente.

VI
Pero si eros es el fundamento de todo, es también el fundamento de lo mejor y de lo peor y, en este sentido, mantener la divinidad de eros significaría preservar lo mejor que hay en él. Es evidente -añade el papa- que eros necesita disciplina y purificación para poder ofrecerle al hombre algo así como un "pregusto" de las mejores posibilidades de su existencia. La realización de la promesa implícita en eros exige "una purificación y una maduración que incluyen también la renuncia. Eso no significa rechazar a eros ni envenenarlo, sino sanearlo."

VI
Al llegar aquí estaba tentado de hacer un comentario irónico sobre el gran principio que sostuvo ideológicamente a nuestra amada LOGSE, el de "desarrollar todas las capacidades del niño" (todas, indiscriminadamente). Pero en lugar de esto intentaré demostrar en los siguientes apuntes que el esfuerzo de sanear a eros es compartido tanto por Nietzsche como por Platón.

lunes, 8 de marzo de 2010

Nieva en Ocata




He levantado la persiana para ver cómo caen los copos de nueve sobre Ocata. No acaban de cuajar, pero caen intensamente, con esa contundencia pausada de la nieve, que parece que se desliza por el aire jugando con las leyes de la gravedad, cayendo sin pesar. Bacallà Salat lleva toda la mañana hecha un ovillo junto al radiador. Estoy dando los últimos toques a una conferencia que daré esta tarde. Se centrará sobre esta referencia nietzscheana: "A los homine religiosi se los podría contar entre los artistas como su categoría suprema". Me reclino en mi silla y miro al exterior, hacia el cielo de ceniza. Sigue nevando. Esta mañana me he quedado en casa con mi nieto. Alguna molestia interna no le dejaba dormir tranquilo y mientras él se movía intranquilo en mis brazos, yo me sentía completamente impotente. Finalmente se ha dormido y viendo su carita de paz pegada a mi pecho, me he reconciliado con el universo. Y cuando, de repente, ha abierto los ojos, me ha mirado y me ha regalado una sonrisa -una de las primeras sonrisas de su vida-, he sufrido un fulminante ataque de fe. La biología tiene razones que la razón puede entender, si se atreve.

viernes, 5 de marzo de 2010

Carta a un maestro

En los años veinte del siglo pasado había un maestro en Argel. Era uno de esos maestros de la escuela republicana francesa que entendían su labor como una misión: debían acompañar a los alumnos en su tránsito hacia ciudadanía de la República. Tenía una clase de más de treinta. Entre ellos se encontraba un niño huérfano de padre, que vivía una madre analfabeta, un hermano un poco mayor y una abuela cascarrabias empeñada en que los niños se pudieran a trabajar cuanto antes. ¿Es que podían aprender algo útil huroneando entre los libros? Por si acaso, en casa no había ni uno.

Aquel niño era tan pobre que vivía su pasión por el fútbol desde la ingrata posición de portero, que es el puesto en el que menos se desgastan los zapatos. Su madre lo había educado para que, sin perder la conciencia de la pobreza en la que vivían, no se rindieran a la condición de pobres.

Era, aparentemente, otro niño travieso al que le gustaba liberar los animales de la perrera y tenía los puños preparados por si había que enfrentarse a un matón de patio.

Su lengua no era exactamente el francés, sino el “pataouète”, el dialecto que se hablaba en Argelia. Pero su maestro era un maestro. ¿Y qué es un maestro sino el celoso amante de lo mejor que podemos llegar a ser? Lo ayudó a dejar de ser extranjero en su propia lengua, le consiguió una beca y lo guió por la fascinación de la palabra bien dicha. En clase, al terminar las lecciones de día, el niño escuchaba con la imaginación encendida a su maestro leer el capítulo de una novela, cada día uno. Y así se despedían todos hasta el día siguiente.

El día que el niño se presentó al examen para el acceso a la secundaria, se limpió los zapatos de portero hasta dejarlos relucientes. En la puerta del liceo lo esperaba su maestro, con un croissant en la mano, por si no había desayudado lo suficiente.

Este maestro se llamaba Louis Germain. Treinta años después, a finales de noviembre de 1957, recibió una carta fechada en París. Era de su alumno, que había obtenido el Premio Nobel de literatura. La leyó emocionado: “Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiera sucedido nada de todo esto”. Firmaba la carta Albert Camus.

Posteriormente Camus hizo una descripción deliciosa de Louis Germain en "El primer hombre", la novela inconclusa que llevaba en el coche en el que murió, recordando que fue él quien !por primera vez lo hizo sentirse digno de descubrir el mundo". No conozco un elogio superior para un maestro.

miércoles, 3 de marzo de 2010

A Carlos Suchowolski

Hoy he tenido el placer de conocer personalmente a don Carlos Suchowolski y tomar un café con él mientras hablábamos del nihilismo, que es eso tan raro como el silencio, en cuanto se habla de él se rompe. Hemos estado de acuerdo en que para el filósofo la política es un gesto caritativo. Pero después, viniendo en el tren a Ocata, he pensado que en realidad la cosa es un pelín más compleja: la política, para el filósofo, es una de la manifestaciones de la poesía (en el sentido griego del término "poiesis"). No nos habíamos visto nunca antes, pero hemos hablado como si nos conociéramos de siempre.

martes, 2 de marzo de 2010

Informe desde la trinchera

I
Mi rebelión contra el lenguaje hipocorístico me va a exigir dar lo mejor de mí mismo.

II
Esta mañana he seguido mi programa tal como lo tenía previsto, pero he comprobado que a la criatura no se le puede mentar a "A-ris-tóóóó-te-les" a cualquier hora. Parece que tiene sus momentos platónicos, que demandan un respeto y un tacto especial por mi parte. Justo después del biberón, por ejemplo, está, de manera bien evidente, más predispuesto a la contemplación y ha respondido con una hiriente indiferencia a mis ejercicios fonéticos.

III
Tengo delante mucho terreno inexplorado. Eric Satie, definitivamente, no le gusta; de Faure parece agradarle la pavana de "Pelleas et Melisande"; Bach -lo digo con cierta tristeza- lo deja indiferente; Mozart le apasiona, especialmente "Così fan tutte". Me resulta difícil descifrar su criterio.

IV
¿Debo introducir a A-ris-tó-te-les con voz de tenor en "Così fan tutte"?

V
No he tenido tiempo de practicar la didáctica mozartiana. Sus padres han venido y se han llevado a la criatura, dejándonos solos a Aristóteles y a mi.

VI
Pero la semana que viene dispondré de nuevas oportunidades. Les tendré informados.

lunes, 1 de marzo de 2010

A-RIS-TÓÓÓÓ-TE-LES

Estoy en la trinchera. Mi hijo y mi nuera se han ido de viaje y han dejado a mi nieto bajo mi responsabilidad. Es cierto que por las noches comparto la faena con mi mujer, pero de 9 a 12 y de 15 a 17.30, estoy solo ante el peligro. Y me da a mi que la criatura ya ha tomado nota.

Ya no me acordaba de la guerra que dan los bebés. Y lo frágiles que parecen cuando tienes que vestirlos o desnudarlos.

Como yo soy de los que creen que el tiempo es oro, he decidido dedicar estos días de manera intensiva a su formación intelectual. Quiero que la primera palabra articulada que salga de su boca no sea un trivial "papa" o "mama!, sino un rotundo "ARISTÓTELES" y en esta magna labor estoy poniendo todo mi empeño.

Llevamos justo un día, pero creo que ya puedo anunciar algún resultado. Por la mañana no me ha hecho ni caso, pero por la tarde he reformulado mi didáctica y he decidido resaltar cada sílaba, poniendo especial énfasis en la tónica. De esta forma he conseguido que se ría. No es exactamente lo que yo pretendía, es decir, que no estaba buscando que la criatura con sus tres mesitos de vida se riera del bueno de Aristóteles, pero si este es el precio que hay que pagar por el triunfo definitivo, seré todo lo maquiavélico que haga falta.

Por si acaso les he mandado a los ignorantes padres un vídeo por el móvil con mis ejercicios. El que avisa, no es traidor.

Museos de arte contemporáneo

Una de las características más singulares de nuestro tiempo es nuestro afán por erigir museos a la vanguardia que, en cierta manera, son mu...