martes, 30 de noviembre de 2010

Conversación con Jean Pierre Vaudenay

  • Jean Pierre Vaudenay: Meister Luri
  • Yo: Hi!
  • Jean Pierre Vaudenay: ¿Qué tal?
  • Yo: Pasando frío. Llega el invierno, bajando amenazador desde el norte de Europa
  • Jean Pierre Vaudenay: Carambas
  • Yo: Pero prefiero el frío de diciembre que el calor de agosto
  • Jean Pierre Vaudenay: Ah bueno. Aquí esta llegando el verano, pero solo para el que puede disfrutarlo. Además que el clima sigue algo loco
  • Yo: Es lo propio de la naturaleza, resistirse a nuestras previsiones.
  • Jean Pierre Vaudenay: O quizás es lo propio de las previsiones
  • Yo: Bueno... yo creo que la naturaleza se nos muestra con fidelidad en ese resto de lo real que no se deja atrapar en una predicción o en una fórmula
  • Jean Pierre Vaudenay: Exactamente. Ni siquiera se deja atrapar nuestro vocablo naturaleza y nuestras miradas new age. En esto la idea de lo Real de Lacan no es un descubrimiento sino algo fácilmente rastreable en los antiguos
  • Yo: Y cuando más años tienes más claro se ve, porque cuando eres joven la naturaleza es lo que te impulsa... mientras que poco a poco se va convirtiendo en lo que acecha...
  • Jean Pierre Vaudenay: Sí, eso no lo había pensado... esta conexión de lo joven con la naturaleza
  • Yo: Para la juventud la naturaleza es una promesa. Para la vejez también. Y eso es lo malo.
  • Jean Pierre Vaudenay: y sí
  • Yo: Pero no conviene ponerse trágico
  • Jean Pierre Vaudenay: ¿Dónde deja eso al saber?
  • Yo: Al entendimiento de la naturaleza le va mejor la sonrisa de Demócrito que la melancolía de Heráclito
  • Jean Pierre Vaudenay: Quizás ser auténticamente trágico es no ponerse trágico en la tragedia. Y si
  • Yo: ¿Dónde deja eso el saber? Sólo tengo una respuesta: filosofar es aprender a morir... con una sonrisa en los labios.
  • Jean Pierre Vaudenay: Buen punto
  • Yo: Y a ser posible, sin dar guerra
  • Jean Pierre Vaudenay: Creo que tengo el trabajo equivocado, jejejeje
  • Yo: Usted tiene California
  • Jean Pierre Vaudenay; Sí. No lo había pensado así, las metas más grandes como posesiones... significa hacerles un lugar serio... como quien lleva nitroglicerina en el equipaje
  • Yo: Porque somos biografías, no cosas y en ese sentido el relato nos empuja
  • Jean Pierre Vaudenay: Sí
  • Yo: Lo natural, en el hombre, es buscarle el sentido a la naturaleza (que no lo tiene)
  • Jean Pierre Vaudenay: El problema es cuando nos dejamos empujar como cosas
  • Yo: ¿Problema? Sólo es un problema para el filósofo
  • Jean Pierre Vaudenay: Lo que pasa es que no somos cualquier cosa
  • Yo: El filósofo no debe ser arrogante juzgando la vida de los demás
  • Jean Pierre Vaudenay: Somos cosas con obsesiones y estas empujan, mueven los muebles, barajan las cartas
  • Yo: Pero somos también capaces de perdonar
  • Jean Pierre Vaudenay: Sin duda
  • Yo: Y eso significa que somos capaces de liberarnos de la fatalidad del tiempo pasado e incluso somos capaces de mantener la fidelidad a la palabra dada
  • Jean Pierre Vaudenay: Virtudes cristianas muy subestimadas en estos tiempos
  • Yo: ... y eso significa que somos capaces de imponerle un sentido al devenir ¿Virtudesa cristianas?
  • Jean Pierre Vaudenay: Sí. Estaba recordado
  • Yo: Yo las aprendí en Nietzsche
  • Jean Pierre Vaudenay: La idea del perdón, tengo la impresión de que es un logro cristiano
  • Yo Sí, es cierto... el cristianismo le rezuma a Nietzsche por las costuras, sin que él sea consciente
  • Jean Pierre Vaudenay: Así es
  • Yo: Creo que voy a hacer un post con esta conversación, si no le importa
  • Jean Pierre Vaudenay: Pero por supuesto. Estoy honrado
  • Yo: Pues gracias y hasta otra
  • Jean Pierre Vaudenay: Hasta entonces

El partido

"Iturralde debió suspender el partido a los cinco minutos por incomparecencia del Madrid."

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Un test para maridos

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lunes, 29 de noviembre de 2010

La campaña de Pujol

Era el 19 de marzo pasado. Para ese día los sindicatos de enseñanza habían convocado una huelga más, en este caso contra la LEC (Ley de Educación de Cataluña). Era la quinta que le convocaban al Conseller Maragall en los últimos dos años. Yo estaba esperando a mi hijo en la puerta de su casa porque teníamos que ir ahora no recuerdo a dónde y justo cuando le abría la puerta para que entrara me sonó el móvil. Era la secretaria de Pujol que quería saber si estaba dispuesto a hablar con "el President". Por supuesto, lo estaba. Comenzó Pujol halagando mi ego. Me aseguró que estaba escribiéndole una carta a Luc Ferry y recordaba que recientemente había escrito yo alguna cosa sobre él. Me pedía que le dijese exactamente dónde había aparecido mi artículo porque intentaba buscarlo en sus archivos y no lo encontraba. Evidentemente yo ya no me chupo el dedo y sabía que a continuación vendría lo sustantivo. Y así fue. Aprovechando la excusa de Luc Ferry, Pujol condujo el tema hacia la huelga. "Ha llegado el momento de hacer política, Luri". Con un requiebro muy de su estilo me aseguró que él no me pedía nada, pero que, como podía comprender, tenía la obligación de barrer para casa. Al terminar la conversación, que no fue corta, me pregunté a cuántas personas relacionadas con la enseñanza estaría telefoneando Pujol ese día.

Unos meses después me llamaron de Convergencia de Masnou para invitarme a una reunión con Pujol, que venía al pueblo. Seriamos pocos. Me interesó mucho lo que nos dijo, pero lo que me sorprendió sobre todo fue ver a aquel hombre empeñado en poner toda la carne de sus 83 años en el asador para conseguir que Mas ganara las elecciones catalanas. La reunión comenzó a las 7 de la tarde y duró dos horas. Antes de venir a Masnou había tenido otra reunión en Vilassar y al acabar la nuestra se fue rápidamente para Alella, donde tenía programada una cena.

Ayer al ver los resultados pensé inmediatamente en la campaña en la sombra de Pujol.

Por cierto, yo no había escrito ningún artículo sobre Luc Ferry y los dos lo sabíamos.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Cataluña, el día después.

Me imagino a las cúpulas de los partidos catalanes analizando sesudamente los resultados electorales utilizando sin ser conscientes de ello las palabras del Pangloss de Voltaire : "... porque, en fin,  si no te hubieran echado de una patada en el culo de un magnífico castillo por el amor de Cunegunda, si no te hubieran llevado a la Inquisición, si no te hubieras pateado América,  si no le hubieras dado una buena estocada al barón, si no hubieras perdido todos tus carneros del maravillo país de El Dorado, no estarías aquí ahora comiendo confites y pistachos”. Y me imagino a mí mismo diciéndome las palabras de Cándido: "Todo eso está bien,  pero hay que cultivar nuestro jardín”.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Si es sábado, toca Ruiz Quintano

- Mi padre no era malo, pero era muy autoritario y burro. Sólo quería que yo fuera torero para que lo sacara de la miseria. Un día le pregunté por qué no era torero él y así yo podría comprarme una bicicleta. Me dio una bofetada.

La Bounty como metáfora. Punto final

A mediados de 1791 el almirantazgo ordenó a Bligh una segunda expedición a Tahití que llevase a buen puerto lo que fue imposible en la primera. Zarpó con la fragata Providence y el bergantín Assistant y alcanzó su destino el 9 de abril de 1792. Ancló exactamente donde había anclado la Bounty. Inmediatamente pareció repetirse el ritual de acogida de las canoas, las frutas, las flores y los cantos. Pero Bligh no tardó en darse cuenta de que quienes se acercaban habían perdido la ingenuidad.  El paraíso había conocido profundos cambios. Las enfermedades venéreas, el alcohol, las ropas europeas, el feroz ensañamiento de las peleas tribales, que ahora se desarrollaban con las nuevas armas traídas por los ingleses… todo esto había acabado con "el buen salvaje". Incluso utilizaban expresiones groseras propias de marineros. Esta vulgaridad  fue  lo que más dolor le causó. Los marineros veteranos sintieron la misma decepción que él. Los novatos, que habían llegado a las islas con el corazón rebosante de expectativas, eran incapaces de entender por qué se había confundido a Tahití con el Paraíso.

William Bligh fue finalmente nombrado gobernador de Nueva Gales del Sur. En 1808 fue depuesto por un golpe de sus subalternos.

Esta historia debiera concluir con Gauguin. Es decir, con el intento logrado de Gauguin de enviarnos imágenes convincentes, pero falsas, desde un paraíso que ya no existía y que con frecuencia fue para él un auténtico infierno. Pero acaba aquí.

Le regard polítique


Pierre Manent, un regard intensément politique

viernes, 26 de noviembre de 2010

La Bounty como metáfora IV

Mientras el teniente William Bligh, a bordo de la balanceante Lizzy ponía rumbo a Timor, los amotinados de la Bounty lanzaban por la borda los mil y pico plantones del árbol del pan  y enfilaban al paraíso. Durante varias semanas vagaron de isla en isla dando rienda suelta a sus deseos y apetencias. Finalmente un reducido grupo llegó a una isla que no aparecía en ningún mapa, Pitcairn,  allí  esperaban pasar el resto de sus vidas a salvo de la justicia. Tenían motivos para sentirse intranquilos, pues al conocer lo ocurrido, el almirantazgo británico armó la fragata Pandora, de 24 cañones, y la envió al Pacífico con la misión de cargar de grilletes a los amotinados y ponerlos en manos de la justicia.  La Pandora siguió  meticulosamente el rastro de los rebeldes, atrapándolos de uno en uno y recluyéndolos en una recinto diminuto al que todos llamaban "la Caja de Pandora".

En 1814, veinticinco años después del motín, los refugiados en  Pitcairn  fueron encontrados casualmente por dos buques británicos, el Briton y el Tagus. Contaron que al desembarcar en la isla habían quemado la Bounty para evitar cualquier tentación de regreso. Pronto llegaron a Inglaterra estas noticias. El almirantazgo decidió olvidar las deudas pendientes y enviar alguna ayuda a Pitcairn. Entre los objetos seleccionados para volver a ponerlos en contacto con la civilización inglesa se encontraba un libro que estaba haciendo furor en aquellos días: Robinson Crusoe.

El motín de la Bounty fue visto de manera bien distinta por los partidarios del Antiguo Régimen y los  de la Revolución Francesa. La propia misión del transporte del árbol del pan fue puesta en cuestión por los abolicionistas. El Teniente Bligh representaba para unos la autoridad legítima, para otros la fuerza despótica. Por la misma razón los sublevados eran para unos la manifestación de una enfermedad social y para otros símbolos de libertad, imaginación y aventura. Lord Byron optó por Bligh, al que consideraba defensor del mar y  de los caminos que se trazan sobre las olas; él despreciaba olímpicamente a los que sueñan con tener un piso de protección oficial en el Paraíso.

La caja de Pandora (entreacto bountyano)


Details  Pandoras Box from Michael Flückiger on Vimeo.

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La Bounty como metáfora III

Como con evidente razón me observa Arrebatos no eran 215 los tripulantes de la Bounty, sino una quinta parte de este número. No hubiesen cabido tantos en la fragata. Una vez corregido semejante entuerto, recuperemos el hilo.

William Bligh llegó sin problemas a Tahití el 25 de octubre de 1788. Antes de presentarse ante los nativos como “el hijo de Cook”, clavó en el palo de mesana de la Bounty la orden de que nadie les comunicase “ni que al capitán Cook lo mataron los indios, ni que está muerto”. Al poco de echar amarras algunos hombres desertaron. No le sorprendió. Cook había conocido deserciones en cada uno de sus viajes. Algunos marineros se tatuaron en sus brazos la fecha de su llegada al Paraíso.

Cuando germinaron las 1.015 plantas del árbol del pan, levó el ancla. Era el 6 de abril de 1789.  La misión parecía felizmente cumplida, pero en las caras de la tripulación era fácilmente perceptible un profundo desasosiego. No podían re4cuperar la rutina marinera porque eran incapaces de alejarse de Tahití..  Bligh se dio cuenta inmediatamente del peligro. Toda la expedición fracasaría si no tomaba inmediatamente medidas extraordinarias. ¿Pero podía la disciplina borrar la memoria del Paraíso?

Se despertó sobresaltado  al alba del 28 de abril de 1789. Unos brazos lo inmovilizaban y tenía una bayoneta apuntando a su pecho. Se habían amotinado nueve miembros de la tripulación, al mando del contramaestre Flecher Christian, encendidos por el reclamo del Paraíso abandonado en el horizonte. La Bounty ya no le pertenecía. Fue maniatado y empujado hasta cubierta en camisón, donde le comunicaron que junto a los dieciocho marineros que le permanecían fieles debía abandonar inmediatamente la nave. Le cedían una  pequeña chalupa. 

Una vez sueltas las amarras que mantenían la chalupa abarloada a la  Bounty, Bligh  exigió a todos una absoluta e inmediata obediencia: “¿Juran obedecer mis órdenes, cualesquiera que estas sean?”. No mostraba ni la desolación del derrotado ni la desazón del perplejo. Por el contrario, con su uniforme con ribetes azules y blancos y sus brillantes botones dorados, hacía gala de una presencia de ánimo que  ponía de manifiesto su  absoluta seguridad en su competencia. Fuesen las que fuesen las dificultades por venir, estaba seguro de  poder conducirlos hasta Timor, a 3.618 millas de distancia.

En cuanto vio su promesa cumplida, Bligh le escribió a su mujer: “Queridísima Elisabeth [si hubiese perecido] no habrías tenido a nadie que te mirara como yo te miro”. Añadía que a lo largo del interminable viaje ni una sola vez perdió la esperanza. 

Una réplica de la chalupa, con el nombre de Lizzy, el diminutivo de su mujer, se encuentra actualmente en el museo de Weymouth, en el sur de Inglaterra. Mide 7 metros de longitud y en su parte más ancha alcanza los 2 metros. Su calado es de 80 cm. 

Por cierto el padre de Elisabeth, la mujer de Bligh, era un buen amigo de David Hume y de Adam Smith. 

jueves, 25 de noviembre de 2010

Lo sensible y lo inteligible

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La Bounty como metáfora II

 A Bellerofonte
 
Desde que William Bligh se embarcó de grumete, con siete años, se había pasado la vida de barco en barco. A los 18, estaba a las órdenes del Capitán Cook como primer oficial del Resolution. Con él descubrió Tahití y Hawai. Estuvo presente en la bahía de Kealakekua cuando el 14 de febrero de 1779  Cook fue asesinado por los nativos. Compartía con él una profunda desconfianza a las exaltaciones románticas.
 
La muerte del Capitán Cook en el Paraíso dio pábulo a mil leyendas  que corrían de boca en boca en los puertos británicos. William Bligh las tenía por bonitas historias para ancianas, pero no era insensible al  rumor de fondo que transmitían. Él mismo había escrito que “estos lugares son realmente el paraíso terrenal, y si la felicidad dependiera de la situación y de la comodidad, aquí se encontraría en su máxima perfección. He visto muchos lugares, pero Tahití es superior a todos ellos.” Sabía también que las mujeres de Tahití eran las criaturas más humanas y cariñosas del mundo.  A veces comentaba con sus próximos la ironía con que Swift concluye el Viaje al país de los Houyhnhnms: “Desearía yo muy de veras una ley que prescribiese que todo viajero, antes de permitírsele publicar sus viajes, viniese obligado a prestar juramento ante el gran canciller de que todo lo que pretendía imprimir era absolutamente verdadero según su más leal saber y entender, pues así no seguiría engañándose al mundo, como hoy generalmente se hace por ciertos escritores, que, a fin de buscar aceptación para sus obras, extravían al incauto lector con las más groseras fábulas”.

William Bligh zarpó de Portsmouth al mando de la Bounty con la orden de cargar en Tahití cuantos árboles del pan pudiera transportar a las Indias Orientales, donde se esperaba poder alimentar con sus frutos a la creciente población de esclavos negros. Para ello había acondicionado un invernadero en el gran camarote. La Bounty era un velero mercante de 215 toneladas con una tripulación de 215 hombres. Estaba aparejado de fragata y acondicionado para realizar largos viajes de exploración. Iba armado con cuatro cañones y 8 culebrinas. Actualmente es el barco favorito de los fabricantes de kits. Por internet se ofrece a un precio asequible un set completo de planos para el montaje de la jarcia y la arboladura y un manual con fotografías a todo color que muestran todos los detalles del barco. 
 
Camino de Tahití, el 17 de febrero de 1788, se cruzó frente a Tenerife con el ballenero británico Queen of London. Aprovechó la oportunidad para enviar varias cartas en las que afirmaba que sus oficiales y cadetes eran “todos dóciles” y se mostraban magníficamente predispuestos a cumplir sus órdenes. “Nos entendemos tan bien –añadía- que seguiremos así todo el viaje.”

La Bounty como metáfora I

El 13 de abril de 1769 el capitán Cook llegó a Tahití, dirigiendo una expedición planeada por la Royal Society y la Royal Navy para estudiar el fenómeno astronómico conocido como el tránsito de Venus frente al sol. Lo acompañaba el naturalista Joseph Banks, que describió la isla como “la mejor imagen del paraíso que pueda uno imaginarse.”  Pero Cooks y Banks dedican mucho más espacio en sus diarios a describir con detalle sus encuentros con Tarroa, el rey de Tahití  que a los datos técnicos del tránsito de Venus. Tantas eran las maravillas descubiertas que Cook comenzó a temer que no solamente había descubierto el Paraíso, sino que había abierto la puerta a su decadencia.

El Capitán Cook murió en el Paraíso. Primero le hundieron un puñal en la espalda. Después se ensañaron con él hasta descuartizarlo. Algunos creen que los nativos lo confundieron con el dios hawaiano Akua Lono y que al asesinarlo estaban celebrando el rito de Makahiki. Otros, más escépticos, defienden que los hawaianos simplemente mataron a un inglés. Para los primeros Cook forma parte de un mito hawaiano; para los segundos de un mito europeo elaborado por la Ilustración, que quiso creer que para las mentes primitivas de los incivilizados, los cultos europeos eran, simple y llanamente, dioses. Tras el asesinato del capitán Cook William Bligh, que creyó haber aprendido lección de la necesidad de no bajar nunca la guardia , dirigió el HMS Resolution de vuelta a Inglaterra.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Lo relativo

Diego de Torres Villarroel, Visiones y visitas de Torres con Don Francisco de Quevedo por la Corte: “Más vale en el arancel de un príncipe un papagayo que un filósofo”

martes, 23 de noviembre de 2010

Lo absoluto está ahí

Sartre: “Nadie sintió más profundamente que Hegel y Melville que lo absoluto está ahí, alrededor de nosotros, temible y familiar”.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Ciencia y antropología

Son abundantes los científicos que dirigiéndose al hombre le piden que deje de creer en fantasías para poder llevar una vida racional, es decir, científica, cuando debieran exigirse a su mismo dar cuenta de la complejidad humana, sin despreciar nada de lo humano por ser demasiado humano, para merecer el nombre de científicos.

A propósito de Foxá

El retrato supremo de Foxá lo hace su amigo Malaparte: “Es falangista del mismo modo que un español es comunista o anarquista, esto es, al modo católico.”

Ignacio Ruiz Quintano

Nature, nurture

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viernes, 19 de noviembre de 2010

jueves, 18 de noviembre de 2010

Memónides en Panopeo

Se encontraba Memónides en las afueras de la ciudad de Panopeo, en la Fócide, contemplando el lugar en el que, según aseguraban algunos, Prometeo había modelado a los primeros hombres. Un anciano renqueante  que tenía que pararse cada dos pasos para toser, lo condujo hasta unas cabañas donde  le mostró  unas resecas bolas de arcilla asegurándole que eran las sobras del trabajo del titán.
Tras escucharle hacer un comentario sobre las inquietudes humanas, el anciano  mantuvo  el siguiente diálogo con Memónides.
- ¿Por qué los filósofos habláis con tanta seguridad? ¿Acaso no es eso una muestra de orgullo?
- A diferencia de los políticos -le contestó Memónides-, los filósofos disponemos de tiempo.
- Tiempo, ¿para qué?
- Para mirar.
- ¿Y qué?
- Que el que quiere mirar no puede cerrar los ojos. El teórico  puede permitirse el lujo, en tanto que  teórico, de ser orgulloso; el político no, porque está sometido a las premuras del tiempo.
- ¿Pero cómo pude ser prudente el que no puede pararse a mirar?
- ¡Esa es la cuestión!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

A vuela pluma

La cuestión saharaui pone de manifiesto con claridad varias cuestiones interesantes:
1. Un deseo no es un hecho.
2. Para defender en el exterior intereses ideológicos hay que ser un país fuerte. Los intereses ideológicos de los países débiles sólo son relevantes para consumo interno.
3. Para que una causa sea defendida internacionalmente es necesario que disponga de aliados poderosos. Es decir, que disponga del cobijo de una relación de fuerzas favorable. La ONU proporciona el ejemplo más claro. Pensemos en los cristianos de Irak.
4. La razón de Estado existe. La primera obligación moral de todo Estado es su preservación.
5. Hobbes sigue vivo.
6. La claridad moral en política exterior es la claridad de la complejidad. Es decir: de la posibilidad.
7. Europa necesita muchísimo más (pregúntesenlo a Sarkozy o a Merkel) un Marruecos estable y colaborador contra el terrorismo islamista que un una República Saharaui independiente.
8. La emotividad pública es un asunto de política interna.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Dialogar es la cosa más fácil

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Políticos y convicciones II

Oyendo a Puigcercós, empeñado en demostrar la proverbial capacidad de algunos (dejémoslo así, por favor,  y pensemos que al menos tuvo la delicadeza de no elegir para su discurso el siempre incomparable marco del Palau de la Música Catalana) para  hacer amigos entre sus vecinos, me parece conveniente añadir al post anterior tres comentarios:

1. Ya que no podemos exigir muchas clarificaciones a los nuestros (es el precio conceptual a pagar para poder seguir teniéndolos por "nuestros") al menos busquemos la creación de consensos fuertes sobre la maldad de los otros. 
2.La necesidad de definirme políticamente de forma positiva es inversamente proporcional a mi capacidad para definir políticamente de forma negativa a mis enemigos. O, como diría Kojève (y decían las beatas de antaño mirando de reojo a las mujeres de mala vida): es la maldad del otro la que me hace a mi bueno. 
3. Las campañas electorales tienen (¿cada vez de forma más evidente?) por misión arrojar toneladas de inmundicia sobre los otros.
4. Probablemente, nada nuevo bajo el sol.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Políticos y convicciones


Kojève siempre me espera agazapado en los recodos del camino. Cada vez que creo haberlo dejado atrás se venga de mí tomando un atajo y saliéndome al paso con preguntas para las que me cuesta articular una respuesta precisa. Ahora anda por aquí, merodeando e incordiando aprovechando mi perplejidad ante el inicio de la campaña electoral en Cataluña.

Pienso que los políticos quizás puedan permitirse hoy el lujo de tener creencias firmes, lo que no pueden permitirse es tenerlas bien definidas. En estos tiempos en que el ideal de libertad ha tomado una delantera enorme al ideal de justicia, las convicciones se construyen a la carta, con retazos coloristas de pensamientos ajenos una vez extirpados del cuerpo que les dio vida para poder ser utilizados como elementos decorativos de nuestra existencia. "Todos -me dice Kojève-, necesitamos sentirnos valiosos y las fuentes de valor no se encuentran en la biología, sino en la mirada de aprobación de los ojos que nos miran. Sentirnos valiosos es sentirnos el centro de miradas de aprobación ajenas"


El político, más que ningún otro ciudadano, necesita representarse a sí mismo como portador de valor y para ello le es imprescindible conseguir que converjan en él nuestras miradas. Para ello debemos encontrar en él algo de valor, y como somos muchos y diversos, buscamos en una misma persona valores que no son estrictamente coincidentes, por eso el político necesita proponernos verdades ambiguas, verdades que nos sirvan como tests proyectivos de nuestra demanda de valor. Si define con precisión en lo que cree, corre el riesgo de perder unos cuantos cientos de miles de electores.



Hablar mal de los políticos que nosotros mismos diseñamos con nuestras demandas de valor me parece una miaja ruin. Son nuestros cotidianos monstruos de Frankenstein, en el bien entendido que los doctores Frankenstein somos legión, cada uno de nosotros. Por eso los políticos han de organizar campañas para sobreexponer ambigüedades políticamente correctas para su electorado potencial. Es eso exactamente lo que queremos de ellos en esta postmodernidad postpolítica en que votamos. Lo que un político tiene que conseguir es que cada  uno de sus electores potenciales acabe convencido de que sus propias convicciones de diseño están bien representadas en el escaparate de las convicciones del político.

Por lo que parece, es imprescindible que el electorado crea que el político posee convicciones fuertes. No es nada bueno que sepa exactamente cuáles son.

sábado, 13 de noviembre de 2010

En memoria del poeta muerto

Cuando se me acabó el dinero que me había traído a Barcelona, vendí mis discos en una tienda de discos de segunda mano y cuando se me acabó el dinero de la venta de los discos, vendí mis libros de Carlos Edmundo de Ory a un pintor cuyo nombre olvidé inmediatamente. Nunca volví a leer nada más de él.

Descanse en paz el poeta cuyos versos me pagaron aquel bocadillo de calamares y aquel tanque de cerveza en la Plaza Real... recuerdo que la tarde era soleada... eso tuvo que ser en noviembre o diciembre de 1976.

 Añado un lamento por todos nosotros, los huérfanos. Juan Poz tiene razón.

El diálogo


La cuestión es: ¿Puede un diálogo crear autónomamente sus propias condiciones de posibilidad y -no digamos ya- de éxito o la fertilidad de un diálogo está siempre condicionada por algo previo a su inicio? ¿Mi simpatía hacia alguien -por ejemplo- es el resultado del diálogo que ya hemos trabado o es lo que me permite invitarlo a dialogar?

Añado a lo anterior la siguiente imagen:


Los arqueólogos no acaban de ponerse de acuerdo sobre el sentido de esta escena, hallada en la necrópolis de Ovcharovo (Bulgaria) y datada en torno al 4.200 a.C. Yo pienso, ingenuamente, sin duda, que representa el más allá en la forma de un banquete eterno en el que tanto la conversación como las viandas son de lo más goloso (sin que ello afecte ni al estado de las cuerdas vocales ni al diámetro de los participantes).

viernes, 12 de noviembre de 2010

El Platón de David

Ninguna de las muchas representaciones de la muerte de Sócrates,


como la de Cignaroli,

las de Peyron (y esta otra),
o la de Saint-Quentin, puede hacerle sombra a la que seguramente es la menos fiel desde un punto de vista histórico, la de David.

Hay sobrados motivos artísticos para preferirla, pero a mi lo que realmente me conmueve es la anacronía de ese Platón anciano dándole la espaldas al maestro que está a punto de beberse la cicuta. Ese pergamino que tiene en los pies, que quizás sea el del Fedón, nos permite sospechar que todo lo que está a sus espaldas y al fondo (Jantipa saliendo de la celda) no es sino una rememoración y que esa rememoración es todo lo que nosotros podemos tener presente.

En cualquier caso, cuando contemplamos el cuadro cuesta entender que Platón -un Platón más anciano que Sócratres- nos está dando la espalda. ¡Tan viva es su memoria!

Melancolías de otoño

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jueves, 11 de noviembre de 2010

¡Al fin el progreso merece su nombre!

NI más ni menos que una cama que se hace sola... No me negarán ustedes que esta vez el progreso sí que está a la altura de las aspiraciones humanas.


Claro que también hay quien se lo toma con ironía:
Railroads reduced travel time to days; airplanes to hours. But in today’s fast-paced world, time-savers are measured in minutes and seconds. Behold the arrival of “Selfy,” the bed that makes itself, which reportedly saves you a full 15 seconds a day. That adds up to 105 seconds a week, or 98 minutes a year -precisely the length of time you would need to watch the 1986 film Short Circuit, starring Steve Guttenberg and Ally Sheedy. See how Selfy helps you make the most of your time?

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Una historia de amor

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11 Reglas de la vida que tus hijos no aprenderán en el colegio

Me envía Susana (gracias mil por ello) un extracto de un discurso dado por Bill Gates en su antiguo instituto. Vale la pena meditarlo. Resume 11 reglas que la enseñanza actual paradójicamente ha olvidado mientras intentaba acercar la escuela a la vida:
Regla uno- La vida no es justa, acostúmbrate a ello.

Regla dos- Al mundo no le importará tu autoestima. El mundo esperará que logres algo, independientemente de que te sientas bien o no contigo mismo.

Regla tres- No ganarás 5.000 dólares mensuales justo después de haber salido del instituto..

Regla cuatro- Si piensas que tu profesor es duro, espera a que tengas un jefe.
Regla cinco- Dedicarse a voltear hamburguesas no te quita dignidad. Tus abuelos tenían una palabra diferente para describirlo: lo llamaban oportunidad.
Regla seis- Si metes la pata, no es culpa de tus padres, así que no lloriquees por tus errores; aprende de ellos.
Regla siete- Antes de que nacieras, tus padres no eran tan aburridos como son ahora. Comenzaron a serlo cuando tuvieron que pagar tus cuentas, limpiar tu ropa sucia y escucharte hablar acerca de lo super guay que eres y lo carcas que son ellos. Así que antes de emprender tu lucha a favor de las selvas vírgenes contaminadas por la generación de tus padres, inicia el camino limpiando las cosas de tu propia vida, empezando por tu habitación, escritorio, armario y cartera.

Regla ocho- En la escuela pueden haberse eliminado las diferencias entre ganadores y perdedores, pero en la vida real no.

Regla nueve- La vida no se divide en semestres. No tendrás vacaciones de verano largas en lugares lejanos y muy pocos jefes se interesarán en ayudarte a que te encuentres a ti mismo. Todo esto tendrás que hacerlo en tu tiempo libre.

Regla diez- La televisión no es la vida real. En la vida cotidiana, la gente de verdad tiene que salir del café de la película para irse a trabajar.

Regla once- Sé amable con los "NERDS" (los más aplicados de tu clase). Existen muchas probabilidades de que termines trabajando para uno de ellos.

Me apresuro a corregirme. Parece que el autor de estas reglas no es el señor Gates. A Dios lo que es de Dios y a José M. Guardia, el resto.

martes, 9 de noviembre de 2010

Ara

He pasado esta tarde por la redacción del nuevo diario ARA, que está a punto de salir. Tenía que hacerme unas fotos porque colaboraré con dos columnas, una mensual de información general y otra semanal en el suplemento de educación. He visto un ejemplar completo de lo que podría haber sido el diario ARA de hoy y me he quedado gratísimamente sorprendido porque los responsables han decidido apostar por los contenidos, dando por supuesto que el lector es inteligente. He visto a ochenta personas trabajando con ilusión., en  un clima efervescente, rebosante de entusiasmo e ideas. La inmensa mayoría son muy jóvenes y, por lo que me ha parecido, sobradamente preparados. Conocen el mundo y su oficio. No tengo ni idea de qué ocurrirá con este diario, si conseguirá hacerse un hueco importante en la prensa catalana o no, pero lo que sí que tengo claro es que merece la pena colaborar en este proyecto. Más aún, es un motivo de orgullo que hayan contado conmigo.

De la necesidad de consuelo

lunes, 8 de noviembre de 2010

Adiós


Se ha ido el papa.

Parece que su visita ha sido un éxito. Lo confirma la alegría de los católicos.  Pero independientemente de lo que haya supuesto para éstos, los que nos dedicamos a mirar al mundo hemos dispuesto de una oportunidad fascinante para practicar el oteo. Ha sido fascinante, por ejemplo, escuchar las voces de quienes gritaban que no lo esperaban, tratándolo como a un pariente lejano muy venido a menos con el que da un poco de vergüenza relacionarse.  Han hecho bien en dejarle rotundamente claro al mundo su condición de  nuevos ricos  ideológicos con todos sus ahorros depositados en la banca del poscristianismo. Ha sido fascinante ver como algunos (que no lo esperaban) se cabreaban porque el papa ha venido a defender las convicciones de quienes sí lo esperaban, los católicos, en lugar de tener la delicadeza de defender las suyas, que (supuestamente) tenían su atención puesta en otros asuntos.  Ha sido fascinante ver a quienes necesitan hacer de su amor un espectáculo público pugnar por dejar claro que si estaban esperándolo era porque no lo esperaban. Ha sido sumamente divertido leer a quienes no lo esperaban con argumentos económicos en la mano (¡desde Compostela!, que ya tiene su qué, o desde Barcelona, ¡que tiene a la Sagrada Familia  como foto en su DNI!). Ha sido enternecedor, incluso,  ver reivindicada la justicia social frente a la caridad (en oración laica a san Luis Buñuel) en estos tiempos en que el Estado parece agotado de su pretensión de expansión del bienestar (que es lo que se entiende comúnmente por justicia social).

Por mi parte he vuelto a comprobar que la fe no es para nada intangible porque quien cree, cree, en primerísimo lugar, en un mundo al que su misma fe conforma y el mundo siempre responde a nuestras oraciones (sea la que sea nuestra fe, puesto que también el ateísmo nos religa a una determinada imagen del mundo y condiciona nuestra forma de habitarla). La fe es el incondicional del que pende nuestra  existencia (nuestra vida, por el contrario, sólo pende de nuestra biología). Y para fe, fe de verdad, la de quienes no creen tenerla y lo han proclamado a gritos. Nos han abierto de par en par las puertas de su mundo, a pesar de que no lo esperábamos.

Carmen Brufau, de nuevo