martes, 29 de diciembre de 2009

Imagen del fanatismo

Decíamos ayer: "si la parte racional del alma es capaz de oponerse a la irracional y vencerla...".

Hoy podemos decir: " si la parte racional del alma es incapaz de oponerse a la irracional y vencerla, entonces se piensa con los cojones".

Y eso, exactamente, es el fanatismo.

Y esta es su imagen:

lunes, 28 de diciembre de 2009

Platón, en el día de los inocentes

"¿Qué es el deseo (epithymía) y de dónde surge?", se pregunta Platón en el Filebo.

La respuesta que nos ofrece es que surge del alma a partir de la conciencia de la distancia entre dos contrarios, por ejemplo de la sed y de la saciedad. Lo que se desea no es exactamente lo que se está experimentando. Lo que se está experimentando es una falta, es la sed. Si el alma se limitara a tomar nota de la falta, quedaría instalada en el sufrimiento de la insatisfacción. Lo que nos mueve es el deseo de satisfacción, no la conciencia de la falta. En la falta misma no hay nada que pueda funcionar como causa final. Por lo tanto el alma debe conocer qué es estar satisfecho y juzgarlo como bueno (esta es la tesis de la República). Hay por lo tanto una reminiscencia del deseo que es previa a cualquier otra.

No hay, en este sentido, deseo del cuerpo. Es el alma la que convierte la conciencia de la carencia en deseo de algo bueno. El esfuerzo de todo ser vivo es una “enantíôsis”, un apuntar en dirección contraria a lo que se tiene. Este apuntar hacia, esta conciencia de la relación es esencial al deseo.

Lo singular del hombre es que esta enantíôsis es doble, porque al deseo de beber se le puede oponer otro más fuerte, el de refrenarse, que nace del razonamiento (ek logismoû). Nos encontramos por lo tanto con dos impulsos opuestos en el alma. Uno, el que refrena, que proviene de la parte racional (logistikòn) y el otro, el que desea la satisfacción inmediata, que proviene de la parte irracional y concupiscible (alógistón kaì epithymêtikón). Hemos de suponer que sólo a la parte racional del alma le corresponde dar o negar su aquiescencia al deseo que la parte concupiscible considera bueno.

Pero aquí nos encontramos con un problema importante, pues si la parte racional del alma es capaz de oponerse a la irracional y vencerla, es que no se limita simplemente a deliberar (como el libro IV de la República parece a veces dar a entender). Es decir, el alma racional no es sólo racional. Es muy humana... ¿demasiado?

¿De dónde obtiene el alma racional esta energía, este impulso?

Este es el gran secreto de la República.

Platón se limita a decirnos que aquellos que disponen de suficiente energía en su parte racional para imponerla y dominar (árkhei) en el alma pueden ser considerados “philomathès kaì philósophon”. De esta manera la pregunta anterior adquiere esta forma: ¿De dónde adquiere el filósofo la energía necesaria para instaurar el dominio de la razón sobre el alma?

El aprendiz de filósofo parece que necesita verse a sí mismo como un ser espiritual y más elevado que el resto de los humanos; como un hombre capaz de desprenderse de las urgencias del cuerpo para dedicarse en exclusiva a las tareas el alma, que son las de la teoría. Pero es legítimo sospechar que el eros filosófico no es otra cosa que una domesticación o canalización de esas urgencias.

¿Significaría esto que no existe, propiamente hablando, un eros que tienda de forma espontanea a la verdad, a la justicia y, en general, hacia la ciudad?. La respuesta depende de como interpretemos la pretensión última de la República. Yo la entiendo como una educación (o desviación, o sublimación, como se quiera) del deseo, como una instauración en el alma de una nueva reminiscencia de la satisfacción.

Coda: El idealismo político es la doctrina que afirma la existencia de un eros originaria y específicamente político.

sábado, 26 de diciembre de 2009

La casa de la pradera

Los moralistas no están de moda. Ni la moral. Hoy la moral se desprecia por ñoña. Nos gusta más hablar de valores. La ventaja es que todos nos sabemos portadores de valores. Nadie carece de ellos. Ni una banda de corruptos. El problema no es que los demás carezcan de valores, sino que sus valores no nos gustan. El problema de los valores es el de nuestros valores. En un debate en el que asistí no hace mucho dos eminentes filósofos que me acompañaban defendían sin sonrojo la necesidad de una moral mínima. La moral mínima ya existe, es la ley. Pero la moral no puede ser cosa de mínimos. O es una aspiración a máximos (a la mejor versión de nosotros mismos) o si es una falta de aspiración (no cometer delitos) es otra cosa. Todas estas ideas me venían asaltando ayer mientras veía "La casa de la pradera". Espero que me perdonen, pero cada día que pasa me siento más comprometido con la defensa de la ingenuidad. Decía que hoy los moralistas no son de fiar. Hasta las películas en las que ganan los buenos nos parecen fáciles, maniqueas. Esta temporada moral se llevan más en los cines los finales ambiguos: los canallas honestos, los polis corruptos, los políticos sinceros. Nadie tiene que ser ni muy bueno ni muy malo, que eso no se estila. Por la pasarela moral lo que desfila entre aplausos es la complejidad y la confusión. El sujeto se gusta entreverado, uno y varios a la vez, cada uno con sus propias circunstancias, esperando el momento oportuno que venga a salvar cada una de ellas. En conclusión todos estamos confusos y, por lo tanto, todos somos inocentes, porque la confusión ante la realidad nos dicen que es la manera más correcta de describirla. Y a mí me gustaba la ingenuidad de "La casa de la pradera". Todo sucedía cuando tenía que suceder y los buenos triunfaban ante cada dificultad. Le decimos al moralista: "Tú para juzgarme deberías conocerme mejor de lo que yo me conozco a mi mismo". Y añadimos como estocada argumental: "Y yo no me conozco a mí mismo". Pero el moralista puede ignorar cómo somos y sin embargo intuir mejor que nosotros lo que podemos llegar a ser. La clave de la moralidad, a poco que nos estimemos, no puede hallarse en la disposición a asumir valores mínimos. Esta falacia de moda deja las llaves de la moralidad en las manos del más laxo y nos empuja a todos a una competición por la tolerancia que acaba amparando a los dispuestos a dinamitarla. La clave de la moralidad reside en la posibilidad de dejarnos guiar por la versión más alta de nosotros mismos. Esta posibilidad es el reto, la meta y el premio de la moralidad. Y para establecerla debemos comenzar a recuperar la ingenuidad perdida e ir colocando cada cosa en su sitio, aquí el bien y aquí el mal. Me parece. Y dejemos a los valores en paz.

Beware de Super-Genius Baby


Espero no incomodar a nadie, poniendo esta imagen el día de navidad..

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Lucas, II, 15-21

"Y sucedió que los ángeles se alejaron de ellos camino del cielo, y los hombres, los pastores, se dijeron unos a otros: 'Vamos a Belén y veamos lo que nos han dicho que ha sucedido, según el Señor nos lo ha manifestado'. Rápidamente se pusieron en marcha y encontraron a María y a José y al recién nacido colocado en el pesebre. Al verlos les contaron todo lo que les habían dicho sobre el niño. Y todos los que los escuchaban se admiraban (ethaumazon) de lo que los pastores les contaban. María escuchaba todas estas palabras meditándolas en su corazón. Los pastores se fueron glorificando y alabando a Dios por todo cuanto habían oído y visto, tal como les había sido indicado"

martes, 22 de diciembre de 2009

Lucas, II, 8-15

"Había unos pastores por aquel lugar que vivían con los rebaños y se turnaban para custodiarlos durante la noche.
Y estando en éstas el ángel del Señor apareció ante ellos y un esplendor (doxa) los envolvió y se espantaron con gran espanto y el ángel les dijo: "No os espantéis, pues, mirad, os informo de una buena noticia que será un motivo de alegría para todo el pueblo: que os ha nacido hoy un salvador, que es el Mesías, el Señor, en la ciudad de David. Y esta es la señal que os doy: encontraréis un recién nacido, bien abrigado, en un pesebre (phátnê)'.
Y de pronto (exaiphnês) apareció junto al ángel una multitud de tropas celestiales que alababan a Dios y decían: 'Gloria (doxa) a Dios en las alturas y en la tierra paz entre los hombres que Él aprecia (eudokías)'"

Pro Patria Semper

El amigo Salvador Estévanez Eraso, Delegado del Gobierno de Navarra en Madrid, me envía esta imagen de Azcona, en el Valle de Yerri, para felicitarme las fiestas, poniendo esa guinda de melancolía inevitable en mi navidad.

Te contesto, Salvador, desde aquí, con el lema de Colbert: “Pro Rege Saepe; Pro Patria Semper”.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Lucas, II, 1-6

Voy a ir traduciendo estos días unos cuantos versículos del evangelio de Lucas, para darme un regalo de Navidad que, si os gusta, podéis, libremente, hacer vuestro:

"Sucedió que, en aquellos días, se proclamó un decreto de César Augusto ordenando que se censara todo el imperio (oikouménen). Este fue el primer censo, cuando Quirino gobernaba en Siria. Se pusieron en camino todos a censarse, dirigiéndose cada uno a su patria. También lo hizo José, desde Nazaret, en Galilea, hacia la tierra de Judá, hacia la ciudad de David llamada Belén, para censarse junto a María, que estaba desposada con él y se encontraba encinta, debido a que él era de la casa y de la patria de David. Mientras llegaban se cumplieron los días en que ella había de dar a luz y dio a luz a su hijo, el primogénito, lo arropó y lo colocó en el pesebre, ya que no había para ellos lugar en la posada".

sábado, 19 de diciembre de 2009

La ciudad platónica

La auténtica utopía platónica no es una ciudad en las nubes, sino una comunidad estética en la tierra.

Una comunidad estética es aquella capaz de sentir de manera tal que lo que siente cada ciudadano puede ser comprendido por otro de manera inmediata. Esta creo que es la idea básica de República 462 a-c, donde se defiende que la ciudad, antes que otra cosa, debe ser una. Y mantenerse unida es su mayor bien. Pero lo que mantiene la unión (syndeî) es la comunidad (koinônía) de alegrías y penas, es decir, la capacidad de los ciudadanos para gozar y afligirse de manera parecida ante los mismos hechos felices o desgraciados.

En este mismo sentido leemos en las Leyes que no hay mayor bien para las ciudades que el que los ciudadanos resulten conocidos entre sí, sin que haya tinieblas entre ellos. Por eso todos deben procurar no presentarse falsos ante los demás, sino sencillos y verídicos (Leyes 738 e).

viernes, 18 de diciembre de 2009

Kafka sobre Platón

Gustav Janouch, Conversaciones con Kafka:

Hablamos de las leyes y de la ciudad ideal de Platón cuyo texto había leído en una edición de Eugen Diederich. No me parecía bien que Platón pretendiera expulsar a los poetas de su ciudad ideal.

Kafka dijo: "Es perfectamente comprensible. Los poetas intentan sustituir por otros los ojos de los hombres para cambiar así la realidad. Eso, en el fondo, los convierte en elementos peligrosos para el Estado, ya que aspiran a trasformar. En cambio, tanto el Estado como sus sumisos servidores sólo aspiran a perdurar.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Tecnología y darwinismo


¿Qué quieren que les diga?
¿Qué cantidades industriales de abisales traumas infantiles tiene que acumular una persona para diseñar, en pleno uso de razón, semejante estropicio genital? Evidentemente no parece el artilugio más adecuado para salir victorioso en la lucha por la supervivencia.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Ayer el bebé tosió

Ayer el bebé tosió.
Y claro, lo llevamos a urgencias.
El pediatra lo auscultó de arriba abajo y nos dijo que eso no era nada.
Sin embargo había tosido.
¿Que tosa un niño de quince días no es nada?
Nos dijo que no, nos aconsejó evitar las prendas de lana cuando lo tengamos en brazos y nos mandó para casa.
¡Porque es un pediatra de toda confianza, que si no...!


Por cierto, hoy el Café de Ocata ha superado las 500.000 visitas. Y digo yo: ¿A qué espera el señor alcalde para felicitarme? ¿Alguien en la historia de Ocata ha hecho más que este Café por el turismo?

Gracias. Muchas gracias a todos.

martes, 15 de diciembre de 2009

Cuenta Al Farabi...

... que en una ciudad gobernada por un cruel déspota vivía un hombre honesto, piadoso y asceta que, sintiéndose objeto de la ira del tirano, decidió exiliarse.

Como en aquella ciudad el miedo había convertido a los ciudadanos en delatores, pronto llegaron a oídos del tirano las intención del hombre honesto. Ordenó a sus guardias que de ningún modo le permitieran abandonar la ciudad.

El
hombre íntegro decidió entonces disfrazarse de vagabundo, y tocando un tambor se presentó en una de las puertas de la muralla, cantando como si estuviera borracho. Cuando el guardia le preguntó quién era, dijo que era el honesto y piadoso asceta que quería huir del poder del tirano.

El guardia lo dejó pasar sin creer lo que decía.

domingo, 13 de diciembre de 2009

13 D

He vivido el día de hoy como un navarro residente en Cataluña. En una Cataluña, me apresuro a añadir, que me ha acogido siempre cordialmente, en la que tengo mi casa, mis amigos, mis hijos y mi nieto, mi gata y la parte de horizonte marino que me corresponde como vecino de Ocata. Aquí me gustaría acabar enterrado. He intentado vivir este día con el máximo respeto, queriendo comprender cordialmente cuanto veía y oía. Ha habido cohetes a las 9 de la mañana y silencio a las 9 de la noche. No puedo quitarme de la cabeza una sospecha que espero que no moleste a nadie y que, en todo caso, no va dirigida contra nadie: me parece que los catalanes son expertos en entender la política como el arte de la frustración. Quizás por esta razón hay tan poca gente en Cataluña que se declare abiertamente conservadora.

Releo el apunte y añado: la política en Cataluña, alternativa 2: el arte del circunloquio.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Pedagogía y farmacología

No hace falta ser muy avispado para constatar que si hace unos años las escuelas tenían un botiquín, ahora comienzan a necesitar un ATS en plantilla. En algunos países ya están incorporados.

Son muy heterogéneos los factores que explican la deriva terapéutica de la escuela, desde el incremento de todo tipo de alergias entre los niños hasta la misma práctica de la comprensividad, que da por bueno que todos los niños tienen cabida en el aula, sea cual sea su estado físico. Está además el dogma psicopedagógico imperante, que considera que la bondad natural del niño debe salvarse contra todas las apariencias contrarias y por ello postula que el fracaso escolar (académico o conductual) no debe achacarse al alumno, sino a la sociedad o a la institución escolar. El niño con problemas es visto, en la práctica, como un niño afectado por un mal que le ha caído encima y por eso está necesitado de tratamiento.

Los niños con déficits de atención van en aumento. En algunos casos parece haber razones poderosas de tipo biológico que explican su hipermotilidad (ahí está el síndrome de hipermotilidad con pérdida de atención), pero en otros casos, en la mayoría, la falta de atención es, simple y llanamente, una falta de habituación. Y en la escuela, como en todas partes en a vida, el hábito hace al monje.

La técnica pedagógica que a lo largo de los siglos hemos seguido en Europa para fomentar la educación de la atención profunda, ha sido la lectura. No la lectura superficial, sino la lectura lenta de la que habla Nietzsche en el prólogo de Aurora, una lectura que exige un esfuerzo de concentración y una habituación a la resistencia contra la distracción. Claro está que para que tal lectura sea interesante el texto ha de tener una cierta densidad, que es lo que le falta a la casi (quiero ser generoso) totalidad de nuestra literatura infantil. Nuestros niños no leen literatura, sino pasatiempos literarios infantiles. Por eso cuando llegan a la adolescencia abandonan sus lecturas de niño y las sustituyen por las consolas.

Curiosamente hemos abandonado la práctica de la lectura como práctica de la educación de la atención en un momento en que nuestros jóvenes pasan -según las estadísticas- seis horas diarias delante de una pantalla (del ordenador, del móvil, de la tele, de la consola). Hay estudios suficientes para sospechar que la pantalla puede educar en muchas cosas, pero no en la concentración de la atención.

¿Cómo podemos educar en la atención si hemos abandonado las prácticas pedagógicas que lo permitían?
No podemos.
Por eso estamos abandonando la atención en manos de la farmacología, que está ganando cada día puestos como el aliado predilecto de la pedagogía.

Escribo todo esto, sin duda apresuradamente, tras leer un artículo que me ha parecido de gran interés en el New York Times, "Poor Children Likelier to Get Antipsychotics".

¿Llegará el tiempo en que los niños ricos vayan a las escuelas y los pobres a las farmacias? La pregunta es, claro, retórica. Pero algo de esto está comenzando a dibujarse en Barcelona. Las escuelas más elitistas están educando a sus alumnos en la responsabilidad, están fomentando la lectura profunda, refuerzan las materias básicas, dan una importancia enorme a la disciplina (aquello que antiguamente se llamaba urbanidad, ¿recuerdan?), los estimulan para ser ambiciosos y pensar en las mejores universidades del mundo, mientras las escuelas públicas parecen incapaces de sobreponerse a su perplejidad: la realidad les está estallando en la cara y aún no saben por qué.

En unas jornadas recientes sobre educación y empresa, un importante empresario catalán y directivo de una asociación empresarial, sostenía que prefería importar trabajadores extranjeros que contratar a los jóvenes que salían de la formación profesional. Por dos razones básicas: porque su formación era mejor y porque no estaban infectados por la cultura del escaqueo laboral.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Crónica parlamentaria

Parlament de Catalunya a una hora concreta de un día que me callo. El parlamentario X (no diré ni su nombre ni su filiación política) brama en los pasillos contra la supuesta barbaridad de las escuelas diferenciadas. Eso de separar a los chicos y las chicas le parece inconstitucional, antidemocrático, cavernario, opusdeísta, contranatura. Los chicos y las chicas, dice y repite, han de crecer en la experiencia de la interrelación. Eso es lo formativo, aprender a desenvolverse en el mundo real. Lo otro, la diferenciada, es una educación de laboratorio, castradora y etc, etc, etc.

La parlamentaria Y (no daré tampoco ninguna pista sobre ella) se dirige al parlamentario X. La cabeza alta, apuntando con el índice: "¿Y tú defiendes eso? ¿Tú que acabas de adoptar con tu novio un niño? ¿Cómo es que te parece tan natural que tu hijo crezca en un ambiente exclusivamente masculino y tan contranatura que asista a una clase diferenciada?

Respuesta del parlamentario X: "¡Touché!"

El símbolo ese de la suma

(clicar en la imagen para ampliarla)

Dejando de lado que hace décadas que no he visto un crucifijo en un aula de un centro público de enseñanza de Cataluña y prefiriendo, si hay que elegir, el infanticidio logsiano al parricidio en cualquiera de sus especies, pues eso, que me ha hecho gracia. Es obvio que la ignorancia de nuestros alumnos, tanto escolares como universitarios, del simbolismo cristiano añadida a su desprecio por la lengua los está haciendo cada vez más extranjeros en su propia cultura.

Gracias, Maty

jueves, 10 de diciembre de 2009

Pregunta para los economistas

Lanzo esta pregunta al mar de internet sin ninguna doble intención. La economía se presenta ante mi ignorancia como la "selva selvaggia" ("esta selva selvaggia e aspra e forte. Che nel pensier rinova la paura!") y no sé si mis miedos tienen fundamento o no.

La pregunta es esta: "¿Están los gobiernos (el nuestro en primer lugar) generando una nueva burbuja con la deuda pública para absolver la burbuja inmobiliaria? Es decir: ¿Estamos todos tan contentos soplando esta nueva burbuja porque mientras soplamos tenemos pan para hoy? Y, si es así, ¿qué otra burbuja aún mayor podremos crear cuando nos explote ésta en la cara?

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Tras leer la prensa del día

Miramos a los musulmanes radicales (escribo este adjetivo sin estar seguro que haya otras formas de ser un buen musulmán) boquiabiertos, sin comprender su contumaz empeño de mantenerse aferrados a certezas metafísicas en estos tiempos nuestros deconstructivistas. Nos resulta paradójico que vivan tan decididamente en la edad media y que en pleno triunfo occidental de la sociedad terapéutica ellos sigan bailando las danzas de la muerte. Por eso suponemos, con una buena fe paternalista que nos delata, que sus convicciones tienen fecha de caducidad, que son cosa de unas pocas décadas, y que a nada que les demos tiempo, acabarán desembarcando en la postmodernidad, leyendo al Lyotard de turno, yendo de turismo a La Meca, comiendo hamburguesas vegetales y bebiendo cervezas artesanales de baja graduación. Somos incapaces de aceptar que la Edad Media es uno de los futuros que siempre acechan a cualquier cultura. También a Europa. De hecho es posible trazar unas cuantas analogías entre nuestro tiempo postmoderno y el del gnosticismo tardoimperial: la denodada búsqueda de refugio en un yo inaccesible, la sustitución de la fe por el ritual, el desprecio de lo propio y la reivindicación de todo esoterismo foráneo, la crisis de las instituciones tradicionales de copertenencia, etc.
Europa ha dejado de creer que se encuentre en el lado de los buenos. Y por eso cabalga en el caballo del malo.

martes, 8 de diciembre de 2009

Diálogo de dos besugos ante dos jarras de cerveza

- No se puede culpar a Marx de las locuras de Stalin, Gregorio -me dice el Gran Sociólogo.
- Bueno...
- ¿Qué?
- A quien no se puede culpar es a Adam Smith.
- ¡Claro!
- Entonces oponemos un "Bueno..." a un "¡Claro!"
- Me parece que no te sigo
- Es que alguna responsabilidad tienen los padres de las derivas de sus hijos.
- ¡Ya te has ido por los cerros de Úbeda!
- Vuelvo: el comunismo realmente existido ha sido una desviación del marxismo, ¿verdad?
- Te estás poniendo cínico.
- Pues digamos que el capitalismo realmente existente ha sido una desviación del smithismo, y en paz.
- Con los cínicos es imposible dialogar.
- El diálogo es un ejercicio de divergencias controladas dentro de consensos amplios. En caso contrario, es la antesala del paredón.
- Lo que yo digo, un cínico.

Y así nos hemos acabado la segunda jarra.

viernes, 4 de diciembre de 2009

¿Presocrático? ¿Qué es eso?

El término "presocrático", tan frecuente en los manuales de historia de la filosofía nos dice más del estado de la historiografía filosófica del siglo XIX, que de la "antigüedad" (palabra que, por otra parte, tampoco es especialmente antigua: la "antigüedad" fue inventada por Lebeau en 1759 para referirse a una época que comenzaría con el nebuloso origen de la escritura y se cerraría no se sabe muy bien cuando).

Fue Hermann Diels en primero en hablar de "Vorsokratiker" (Die Fragment der Vorsokratiker, 1903), un concepto confuso que es incapaz de delimitar por sí mismo lo que proclama. ¿A cuento de qué se considera al atomismo presocrático, o a la sofística?

Incluso el pitagorismo, si comparamos con rigor la divergencia entre la raquítica consistencia de las fuentes históricas anteriores a Platón y la reelaboracion historiográfica a la que hemos acabado denominando "presocratismo", es dudosamente presocrático. Nuestra imagen filosófica del pitagorismo ha sido construida básicamente a partir de los textos del propio Platón. Así que conviene andar con precaución a la hora de cargar al platonismo de influencias pitagóricas. Y lo más curios de todo es que únicamente se encuentran dos referencias a Pitágoras y a los pitagóricos en todo el Corpus platónico. El llamado pitagorismo es una leyenda filosófica cuyo principal artífice es Jámblico (ca. 250-325). ¿Qué demonios sabía Jámblico de Pitágoras que, supuestamente, vivió 900 años -casi nada- antes que él? Sin embargo nuestros manuales hablan alegremente, por ejemplo, de la influencia pitagórica en la teoría platónica de la transmigración de las almas, cuando no hay ni un testimonio fiable que permita sustentar esta tesis. Por el contrario, el gran número de índices que permiten sospechar una influencia directa del corpus hipocrático en Platón (incluso en la elaboración de la teoría de las ideas), han sido ignorados olímpicamente porque nadie ha considerado que el gran Hipócrates (el primero en formular directamente la pregunta "¿Qué es el hombre?) merece un puesto entre los presocráticos. ¿Qué razón hay para considerar la obra de Empédocles más filosófica que la de Hipócrates?

En su momento el término “Vorsokratiker” apareció con la intención de hacerse un lugar propio entre la “filosofía preática” de Ueberweg y el llamado “periodo ontológico” de la filosofía griega de Wildebrand. Y ha acabado triunfando sobre ellos. Ciertamente este triunfo siempre ha tenido algo de precario. Los historiadores de primera línea nunca se han tomado muy en serio lo de "presocrático", pero nadie ha ofrecido una alternativa convincente que permita periodizar didácticamente las distintas corrientes de la filosofía griega. Probablemente su actual dominio en los manuales se deba a la pérdida de peso de los historiadores de la filosofía. Hoy todo el mundo se dedica a escribir artículos de detalles sobre aspectos microscópicos de tal o cual filósofo antiguo. Nos sobran microrelatos de la historia de la filosofía y nos faltan relatos fuertes, que se atrevan a proponer categorías nuevas, aunque sean problemáticas.

En general las periodizaciones historiográficas nos acaban ofreciendo una proceso teleológico de la filosofía antigua que, de acuerdo con una supuesta lógica interna, desembocaría en Sócrates y Platón. Es paradigmática en este sentido la Early Greek Philosophy de John Burnet (1892), traducida al alemán como Die Anfänge der griechischen Philosophie y al francés como L’Aurore de la Philosophie grecque. Ni la idea de comienzo ni la de aurora son neutrales. Son, en realidad, metáforas que ya avanzan una culminación de la filosofía en nuestro tiempo que, a su vez, habría elegido a Grecia como su inicio.

Creo que deberíamos ir librándonos de la pereza mental que pone de manifiesto este refugio en las historias teleológicas de la filosofía y buscar otras alternativas que no partan de la premisa del progreso inevitable, sino de la imagen de un flujo con un elemento de indeterminación que ahora se ralentiza o detiene, ahora reinicia la marcha abandonando determinadas ideas, recuperando otras anteriormente perdidas, etc. La historia de la filosofía, como toda la historia humana, tiene algo de daimónico.

Lo cierto es que Platón no tiene ninguna conciencia de ser postsocrático. Dialoga con los filósofos que le han precedido como si fueran contemporáneos. Habla con ellos porque los considera actuales. Lo mismo podríamos decir de los medievales, que no tenían ninguna conciencia de serlo y hablaban de Sócrates, Platón, Aristóteles como si viviesen al lado de su casa y se los acabasen de encontrar en la plaza. Cuando un escritor del siglo XIII cede la palabra a Aristóteles lo hace para escuchar a alguien que tiene algo relevante que decir y, por lo tanto, a un contemporáneo intelectual.

La conciencia histórica es una perspectiva (o una falta de perspectiva) que arrastramos nosotros como una distancia insalvable. Ese es nuestro problema: Buscamos en la historia a los pre-contemporáneos y cuando los encontramos, los guardamos en los museos.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Bacallà Salat

A veces Bacallà Salat, mi gata (lo de "mi" es una licencia lingüística), se sube a esta mesa y se queda mirándome fíjamente, como ahora, con una mirada profunda y fría, de esfinge, que me obliga a dejar lo que tengo entre manos y a estar pendiente de su inmovilidad, como si de un momento a otro fuera a entablar una larga conversación conmigo.

Aunque no hay manera de descifrar el mensaje encriptado en los ojos de esta anarquista platónica y monológica, cuando me mira así me resulta imposible reprimir la sospecha de que me observa con una cierta decepción. Me imagino entonces que su mirada es más piadosa que altiva, como si ella supiese algo de trascendental importancia que yo ignoro y, por misericordia, me oculta.

Es evidente que cuando quiere algo concreto, como comer, una caricia o el calor de mi regazo para desplegar el nirvana de su ronroneo, sabe muy bien cómo hacérmelo entender. No es capacidad comunicativa lo que le falta.

En el arcano hieratismo de esa mirada líquida en la que me atrapa intuyo la caridad de un silencio. Si me oculta lo que sabe es por piedad, por no desmoronar alguna de mis convicciones como un castillo de naipes.

martes, 1 de diciembre de 2009

El hábito del fracaso

Con toda seguridad Gran Bretaña es el país que más proyectos de reforma ha puesto en marcha para intentar salir del atolladero en que se metió con las reformas de los años setenta. No hay que olvidar que los británicos, junto a los suecos, fueron los pioneros de las reformas constructivistas y comprensivas. Lo ha probado todo: la ampliación de la autonomía a los centros, la reducción de la autonomía a los centros, el curriculum único, el incremento presupuestario, la especialización de los directores, la reducción del número de alumnos por clase, el estricto control de la inspección, etc, etc, etc. Han probado tantas cosas que al final lo que parece que se está poniendo de manifiesto es que no hay manera de hacer una contrarreforma eficaz en educación. Los resultados escolares siguen empeorando año tras año, como lo demuestran las estadísticas recién publicadas. Este año, sin embargo, vienen acompañadas de una reacción novedosa por parte de los sindicatos: Proponen eliminar las evaluaciones generales. Sin duda tienen razón en una cosa: si el sistema deja de evaluarse, dejarán de tener consciencia anual de su declive y podrán habituarse al fracaso sin mala conciencia.

Me parece que si analizamos lo que ocurre en el conjunto de Europa podemos sospechar que los países con éxito son los que no se han visto obligados a llevar adelante contrarreformas (pienso sobre todo en Baviera y Finlandia), mientras que los fracasados son aquellos que con mas decisión se dejaron llevar por los cantos de sirena de los setenta (pienso especialmente en Gran Bretaña, Suecia, algunas regiones alemanas, Cataluña...). Es bien interesante a este respecto seguir lo que está pasando en Italia con la reforma Gelmini.


Por cierto (me lo acaban de comunicar a las 17:18 h):
El Gobierno quiere reducir contenidos en la ESO
El director general de FP en el ministerio anuncia la necesidad de redefinir las materias básicas para atajar el fracaso escolar

(Gracias, Xavier)

El alumno incompetente

Si nos tomamos en serio las competencias, cuanto más valor otorguemos al saber hacer, más nítidamente se nos pondrá de manifiesto lo que Se...