miércoles, 31 de mayo de 2006

Il cielo in una stanza

Mina. Melancolía de lluvia tras los cristales. Mil veces, ciento, cien mil; mil veces mil, un millón. Pero en realidad, Kahlo, es una manera de darte las gracias a ti; porque gracias a ti, Mina está aquí.

Apacentando el ego

Ha escrito Hinkelammert (¿y quién soy yo para corregirlo?): "El libro de Gregorio Luri Medrano: Prometeo. Biografías de un mito (Trotta. Madrid, 2001) permite ver nuestra historia y la historia de sus dioses de una manera distinta y más sintética que muchos otros puntos de vista. En cierta manera, la historia de las biografías de Prometeo es a la vez la historia de nuestro tiempo y ciertamente la historia de la propia modernidad. El libro, del cual parten estas reflexiones, tiene muchos materiales y los organiza de una manera que considero muy acertada. Pero sobre esta base tan positiva, constato algunas limitaciones, que me hacen pensar. No estoy seguro de los resultados, pero los quiero desarrollar. De alguna manera, Prometeo resulta una clave muy fértil. Sin embargo, mis reflexiones no son reflexiones sobre el libro, sino reflexiones a partir de este libro". Me han llegado noticias, además de que en el Departamento Ecuménico de Investigaciones de San José de Costa Rica se llegó a crear un seminario, a propuesta de Franz Hinkelammert para discutir en torno a mi libro. A mi me han proporcionado un motivo de orgullo. ¿Y a ellos? Me gustaría saber qué han pensado de este libro.

Lou Andreas

En la entrada anterior he citado el encuentro de Nietzsche con Lou Andreas Salomé. Pero a esta mujer no se la puede, simplemente, citar. No es de esas personas a las que puedes darles la espalda impunemente, porque uno no se desembaraza así como así de los enigmas. ¿Por qué mentiría Freud en sus memorias al decir de ella que "claramente sabía donde hay que buscar en la vida los verdaderos valores". Sospecho que se dirigía más a su conciencia que a su biografía.

Aunque, sin duda aparecerá más veces por este Blog, valga lo siguiente como una presentación de disculpas ante su memoria. Pero, pensándolo bien, ¿aceptaría ella mis disculpas? ¿No fue
Lou Andreas Salomé quien dijo aquello de "Yo siempre soy fiel a los recuerdos; a las personas, jamás"? Si, efectivamente, consiguió ser infiel a las personas y fiel a su biografía, entonces logró realizar algo que para mi es monstruoso, por incomprensible, pero precisamente por ello más atractivo. ¿Cómo desligar esas dos fidelidades?

Hasta los 35 años no tuvo Lou relaciones sexuales, y no precisamente con su marido
–con su blanco marido-, ni con Nietzsche, ni con Ree, ni mucho menos con Freud: todos ellos tábanos con ínfulas de aristocráticos vampiros.

Esta singular Penélope moderna, en lugar de recluirse a tejer la tela de sus sueños con los colores del muestrario de la tienda de la esquina, se empeñó en navegar con su virginidad por todos los mares, rechazando pretendientes como circes, mientras buscaba un Ulises desconocido y, paradójicamente, añorado.

¿Y si, simplemente, Lou no estaba especialmente interesada en el sexo? ¿Cómo interpretar su relación con Rilke, entonces? No lo sé, pero parece que él estaba mucho más interesado que ella en su relación. Lou le censuraba sus poemas eróticos. ¿Y si se añoraba a sí misma? Buscaba Ítaca y en cada isla a la que Poseidón la arrastraba sólo encontraba, sí, lestrigones eruditos, pero cíclopes afectivos.

Para terminar con una nota de ironía optimista, permitidme que os refiera otro encuentro: el de Loos con su mecenas Wittgenstein. En cuanto lo vio, exclamó: “¡Usted es yo!”.

Tamara Lischka

Confieso mi devoción -también- por Tamara Lischka y, muy especialmente, por su serie "Epikoinos". Sorprendentemente a medida que va avanzando mi edad no van disminuyendo las divinidades que me rodean. No paro de construirles altares con reclinatorio e incensario. Pero en Tamara Lischka encuentro, no sé, como una complicidad... como si sus fotografías fuesen un guiño que me dirige Tamara para confirmar que las costuras del mundo están hechas siguiendo un patrón muy raro. He decidido acompañar estas imágenes con referencias nietzscheanas.

Nietzsche: La valentía de no retener ninguna pregunta en el corazón es lo que constituye al filósofo.

Nietzsche: Todas las cosas rectas mienten. Toda verdad es curva, el tiempo mismo en un círculo.

Nietzsche le pasaba 20 años a Lou. Nada más conocerla se dirigió a ella con una pregunta singular: “¿De qué astros hemos venido a encontrarnos?”. Lou le respondió: “Yo vengo de Munich ¿y tu?”.

Clase de alemán en el Lycée de Meaux. Se está leyendo un texto de Nietzsche sobre el último hombre. Casi todos se sienten dolosamente conmovidos por el vaticinio nietzscheano. Sólo un alumno se levanta y afirma con decisión que es necesario desear la llegada del último hombre. Inmediatamente es expulsado de clase. Y así comienza la fulgurante y millonaria carrera literaria de Michel Houellebeq.Nietzsche: De la altura de los montes no es medida en absoluto el cansancio de subirlos.Nietzsche: Si los humanos se vieran privados de sol y llevaan su lucha contra la noche con luiz de luna y petróleo, ¡qué filosofía extendería sus velos a su alrededor!

martes, 30 de mayo de 2006

Jan Saudek

Yo tengo a Jan Saudek por el continuador, casi orgánico, de los grandes fotógrafos checos del primer tercio del siglo XX. Me parece que en ningún otro lugar que no fuera el árbol frondoso de la fotografía checa podría haber brotado con mayor naturalidad. Pero aun compartiendo un común aire de familia con sus ilustres predecesores, Saudek introduce con frecuencia un punto de ironía en sus obras que poco tiene que ver con la gravedad dramática y kafkiana de los clásicos.

Su producción fotográfica es lo suficientemente conocida como para no taerla aquí más que a modo de recuerdo. Lo que sí quiero mostraros es una faceta de este artista con la que me he topado en mi periplo nocturno por la red. Es una historia ilustrada titulada "The Love Letter":


Valerie Solanas. Retazos.

Valerie Solanas le pegó un tiro a Andy Warhol el 3 de junio de 1968 porque había perdido su Up your Ass. Usó una 32. Andy levantó la mirada y vio a la muerte. La tenía Valerie entre las manos. Oyó tres disparos y notó el impacto de una bala que iba recorriendo un poco errática sus vísceras en busca de su vida. Valerie miró a ver si alguien más se merecía una bala.

Hay quien dice que a Valerie Solanas se le encasquilló el arma y que por eso no hubo ningún muerto. Otros aseguran que no parecía poner mucho interés en lo que hacía. Que bajó tranquilamente a la calle y se entregó a la policía. Alegó en su defensa que Andy tenía demasiado control sobe su vida. El New York Post le dedicó toda una página. Warhol estuvo clínicamente muerto durante unos segundos y nunca se restableció completamente de sus heridas. Tres días después asesinaron a Robert Kennedy.

Valerie fue condenada a una pena sorprendentemente leve: tres años. Warhol se negó a testificar en su contra. La noticia fue recogida con letras menores por el New York Times, al lado de un aviso dirigido a los residentes en Manhattan sobre el cambio de horario de recogida de basuras.

Un enfisema pulmonar arrojó a la tumba a Valerie Solanas en San Francisco en 1988, el mismo año en que murió Jean-Michel Basquiat y un año después de la muerte de Warhol. Tenía 52 años. Los últimos los malgastó trampeando un poco de futuro entre hospitales mentales y sórdidas callejuelas en las que ejercía la prostitución para costearse algún viaje por sus venas. Todos los periódicos del mundo se hicieron eco de la muerte de Warhol; los más importantes diarios de Nueva York recogieron con gran despliegue la de Basquiat; ningún periódico mencionó el fallecimiento de Valerie.

Jean-Michel Basquiat murió de una sobredosis con apenas 27 años, ahogado, rodeado de pirañas, confundió el oxígeno y la distancia con la heroína.

Valerie Jean Solanas nació el 9 de abril de 1936 en New Jersey. Con frecuencia Warhol la llama en sus diarios “Solanis”, pero lo cierto es que en su certificado de defunción pone “Solanas”. Tuvo un hijo, David, a los dieciséis años. Nació el 31 de marzo de 1953. En 1966, recién licenciada en psicología, andaba haciendo de puta por Greenwich Village, muerta de hambre. Escribió una obra titulada Up Your Ass y se la llevó a Warhol a principios de 1967. A Warhol le encantó el título, pero no creo que leyera el contenido. Acabó perdiendo la obra.

Andy Warhol: Finalmente tuve que reconocer ante Valerie que había perdido su “Up Your Ass”. Entonces comenzó a pedirme dinero. Me dijo que se alojaba en el Hotel Chelsea, y me aseguró que no tenía ni un céntimo para pagar su habitación. Una tarde de septiembre apareció cuando estábamos a medio rodar una secuencia de “I, a man” y le dije que se animara a participar y ganara así 25 dólares en vez de irme dando la lata. Aceptó encantada y filmamos con ella una escena corta realmente divertida. Y eso fue todo.

El 3 de junio 1968, casi un año después de haber aparecido en I, a man, Valerie se presentó en The Factory dispuesta a vengarse. Pero Andy había salido en busca de una receta de Obetrol. Lo prefería al “speed” que consumían sus amigos. A partir de aquel día se pasó al Dexamyl. Cuando regresó a The Factory lo acompañaba Jed Johnson que acababa de comprar un montón de tubos fluorescentes. Valerie se unió a los dos en el ascensor. Andy notó algo raro en ella: llevaba maquillaje. Mario Amaya, el editor de Art & Artist, estaba esperándolo para discutir algunas cuestiones relativas a una eminente retrospectiva en Londres. También andaba por ahí Paul Morrissey. Cuando salieron del ascensor sonó el teléfono. Era Viva, que llamaba desde el Kenneth's Hair Salon, donde se estaba tiñendo el pelo de rojo para participar en Midnight Cowboy. Después de varios minutos de conversación, Warhol le pasó el teléfono a Fred Hughes. Entonces Valerie sacó su 32 y comenzó a disparar. Andy cayó al suelo e intentó protegerse bajo un escritorio, pero no pudo esquivar la tercera bala. Después confesó a sus amigos: "Me dolió tanto que deseé morirme”. Valerie se fijó entonces en Mario Amaya. Le disparó, falló y le disparó de nuevo, rozándole la cadera. Finalmente se dio media vuelta y apretó el botón del ascensor. Súbitamente se volvió y apretó de nuevo el gatillo. Como se le encasquilló, sacó una pistola del calibre 22 que llevaba de reserva en una bolsa de papel. Finalmente entró en el ascensor.

Louis Firbank, más conocido como Lou Reed nació en Nueva York o, más precisamente, en Long Island el 2 de marzo de 1942. Junto al galés John Cale fundó la mítica Velvvet Underground, cuyo nombre extrajeron del título de un libro de sadomasoquismo de Michael Leigh. Andy Warhol los conoció en el Café Bizarre y decidió que eran la banda de rock perfecta para The Factory. Lou Red y John Cale le dedicaron como homenaje el hermoso Songs for Drella.

La ambulancia llegó 30 minutos más tarde. Mario y Andy fueron llevados al Columbus Hospital. El conductor de la ambulancia les aseguró que hacer sonar la sirena costaba cinco dólares extra. Mario le rogó que no escatimara en gastos.

Andy cita 11 veces a Valerie en su diario. Y casi siempre con temor. Por ejemplo el domingo 18 de agosto de 1985, a su regreso de Los Ángeles, cuando desciende de la “limo” que lo ha traído hasta su casa, en la calle 66, una chica le grita: ¡Andy! ¡Yur mother is a whore!. Inmediatamente piensa en Valerie.

Cuando yo llegué a Barcelona, a principios de los años setenta, las feministas emergentes repartían folletos con el Scum Manifesto de Valerie Solanas. Lo devoré absolutamente perplejo. ¡Qué mezcla explosiva y genial de brillantez literaria, paranoia ideológica y soledad existencial!

Valerie sostiene en el Scum Manifesto que vivir en esta sociedad significa, con suerte, morir de aburrimiento, puesto que nada concierne a las mujeres. Por eso a las mujeres dotadas de una mente cívica, de sentido de la responsabilidad y de capacidad para las emociones intensas les queda una – sólo una única – posibilidad: destruir el gobierno, eliminar el sistema monetario, instaurar la automatización total y destruir al sexo masculino.

Para Valerie Solanas el macho es un accidente biológico, una mujer inacabada, un aborto ambulante, un deficiente con la sensibilidad limitada. Atrapado a medio camino en esta zona crepuscular extendida entre los seres humanos y los simios, su posición es mucho más precaria que la de los simios: al contrario de éstos, presenta un conjunto de sentimientos negativos – odio, celos, desprecio, asco, culpa, vergüenza, duda – y, lo que es peor: plena consciencia de lo que es y no es.

lunes, 29 de mayo de 2006

Superman

Me imagino que después de haber visto ayer el podio de Mónaco ya no hay duda de que Superman vuelve. ¡PobreDavid Coulthard! Por cierto: En esta foto se expresa perfectamente la diferencia existente entre Superman y el Übermensch nietzscheano, al que tampoco vayáis a buscarlo entre los presentes. De aquí en adelante estaremos sometidos a todo tipo de bombardeos publicitarios con criptonita y otros materiales pesados. Como la creatividad es siempre cosa de mucho agradecer -se encuentre donde se encuentre- os paso estas recreaciones. Podréis encontrar más información en Worth 1000.


Curso de Mitologías de Vilanova

Noemí Cusiné, cuya cabeza es un hervidero de proyectos, me acaba de enviar el programa -aún sin cerrar completamente- del Curs de Mitologies Mediterrànees de Vilanova. Es el siguiente:

Dilluns, 3 de juliol:
- 10-12 hores Plató, la veritat dels mites. El mite final sobre el judici de l’ànima: Antoni Bosch-Veciana.
- 12-14 hores Mite i arquitectura al Pròxim Orient antic: Pedro Azara
- 16-18 hores Mites fundacionals i nobles mentides: Gregorio Luri
- 18-20 hores Títol a determinar: Jaume Mascaró

Dimarts, 4 de juliol:
- 10-12 hores Ignis Amoris: metàfores amatòries en els mites de la Mediterrània: Erika Bornay
- 12-14 hores El viatge a la civilització grega antiga: mite, realitat, ficció: Francesca Mestre
- 16-18 hores Títol a determinar: Assumpta Roura
- 18-20 hores La vida i la mort en la mitologia egípcia: Francesc Boix

Últimas palabras

Noel Coward: “Adiós amigos. Hasta mañana”

General John Sedwick (muerto en el frente en la Guerra civil Americana): “Estos no le darían ni a un elefante a esta distanc…”

Pedro Abelardo: “No sé.”

Giacomo Casanova: “He vivido como un filósofo y muero como un cristiano”.

Augusto Comte: “¡Qué irreparable pérdida!”

Alfred Rosenberg: “¡No!” (cuando le preguntaron si quería decir sus últimas palabras).

Gertrude Stein: Dirigiéndose a su compañera, Alice B. Toklas, le susurró: “¿Cuál es la respuesta?”. Alice, perpleja, no supo qué contestarle, Stein movió la cabeza, asintiendo, y añadió: “¿En ese caso, ¿cuál es la pregunta?”

Manolete: "¡Qué disgusto le voy a dar a mi madre!"

Bela Lugosi: "Yo soy el conde Drácula, el rey de los vampiros, soy inmortal''.

Nostradamus (famoso por sus profecías): “Mañana, ya no estaré aquí”.

Leopold von Sacher-Masoch: "Queredme…”.

Cuando Friedrich Engels le preguntó a Kart Marx si quería decir sus últimas palabras, éste indignado le contestó: “¡Largo de aquí! ¡Desaparece de mi vista! Eso de las últimas palabras es para los inútiles que no han dicho lo suficiente mientras vivían.”

Sigmund Freud: “¡Esto es absurdo! ¡Esto es absurdo!”

"¡Carajo, un balazo!". Exclamación de Antonio José de Sucre, tras ser alcanzado por una bala mientras montaba a caballo de vuelta a casa. Quienes lo conocieron bien aseguraron que había sido todo un caballero al que nunca se le había oído decir una palabrota.

Manuel Vicent contó en El País (21-8-05) que el padre de Sabina llamó a su familia alrededor de su cama para decirles sus últimas palabras. Fueron estas: “¡Quisiera yo saber de dónde sacan tanto dinero las diputaciones provinciales!”

El 11 de febrero de 1804, un día antes de morir, Kant dijo sus últimas palabras: “Está bien”. Quienes estaban a su lado fueron incapaces de aclarar su significado. ¿Se refería al mundo? ¿A la vida? ¿A su biografía? ¿A lo que le esperaba? ¿Estaba deseando el final de sus sufrimientos? Su amigo Wasianski sospechó que quizás simplemente estaba expresando su satisfacción por el vino que acababa de beber, pero claro, esto no parecía estar a la altura de un hombre de su ingenio.

domingo, 28 de mayo de 2006

Jan Lauschmann

La generación de pioneros checos de la fotografía es, sin duda, extraordinaria.


Trabajando con la voracidad propia del artísta auténtico y sintetizando las vanguardias que recorrían Europa, alcanzaron a poner de manifiesto todas las posibilidades expresivas de la fotografía.
Jan Lauschmann es, posiblemente, el más dramático de su generación. A veces me parece que está retratando la misma Praga que sentía Kafka latir en sus venas.
Praga. La capital espiritual de la "Mitteleuropa" y, quizás por ello, también la capital del Golem y de los fantasmas de Meyrink; de Kubin, de Kafka, de la poesía de Rilke y de la religiosidad de Max Brod... Praga es, para mí una metáfora viva de la necesidad del arraigo y del miedo al desarraigo; del hecho de estar arrojados a vivir entre aquellos a los que nunca perteneceremos.
Si El paseante y su sombra vino al mundo de la mano de Frantisek Drtikol, para El café de Ocata he elegido como padrino a Alfons Mucha. Pero no al Mucha del estereotipo modernista, sino el fotógrafo innovador. ¡Que él me guíe! Pongo esta foto, pues, como poster central del café, junto a la botella de absenta y el bote de las propinas.

En unas oposiciones para maestro

Esto es lo que respondieron dos opositoras a la pregunta de cómo les había ido: «Todo lo que me han dicho que da suerte lo he hecho por...