miércoles, 18 de octubre de 2017

Miau


En la historia de la literatura infantil española hay un librito que, por las singulares circunstancias en que fue escrito, merece un capítulo aparte. Se titula ¡Miau! Historia del gatito Misceláneo. Lo escribió Joaquín Maurín, el dirigente del POUM, en la cárcel de Jaca donde estaba detenido, pero aún no había sido identificado como quien realmente era.

Un día los presos descubrieron que un gatito se había colado en la prisión de la que ellos tanto desearían salir, y se había quedado a vivir con ellos. Inmediatamente se ganó el cariño de todos. Comenzaron a llamarlo Misceláneo, pero él sólo obedecía a una persona:

"Los demás presos le llamaban ¡Misceláneo! ¡Misceláneo!, pero Misceláneo no hacía caso. Pero si era yo quien decía ¡Misceláneo! venía a mí, se dejaba acariciar y se ponía a ronronear. Por la noche, cuando estábamos acostados, saltaba por encima de los demás hasta que me encontraba a mí...".

Maurín decidió escribir la biografía del gato y dedicársela a su hijo Mario, a quien no sabía si alguna vez volvería a ver.

"Escribí la biografía. la ilustró Julio Sánchez, pintor de brocha gorda; fue puesta a máquina y encuadernada. Título: ¡Miau! Historia del gatito Misceláneo."

lunes, 16 de octubre de 2017

Dos citas de Salvador de Madariaga

"De antemano declaro que no pocas de mis conclusiones me desagradan sobremanera"

"Hay intelectuales tan deseosos de que los obreros manuales les perdonen su capacidad de pensar que se hallan dispuestos a sacrificarla gustosos en los altares de San Carlos Marx"

-Salvador de Madariaga, ¡Ojo, vencedores!

sábado, 14 de octubre de 2017

Dos sorpresas

La primera, el miércoles en la librería Laie de la calle Pau Claris:


La segunda, hoy, en el suplemento cultural de La Vanguardia:


viernes, 13 de octubre de 2017

La risa y la política

Ayer, en otro lugar, escribí esto:


Y Andrés G. Inda, me respondió con este texto impagable de Silone:
"En una comisión especial del ejecutivo se discutía un día el ultimatum dado por la Junta Central de las Trade Unions inglesas a sus secciones locales de no adherirse, bajo pena de expulsión, al movimiento minoritario dirigido por los comunistas. Después de que el representante del Partido Comunista Inglés hubo expuesto el grave inconveniente del dilema, porque aceptando se iba a la disolución del movimiento minoritario y negándose a la salida de los minoritarios de las Trade Unions, el delegado ruso Piatnisky propuso una solución que parecía tan obvia como el huevo de Colón:
—Las secciones —propuso— declaran someterse a la disciplina exigida y luego, en la práctica, hacen exactamente lo contrario.
El comunista inglés le interrumpe: —Pero eso sería una mentira.
Una risotada clamorosa acogió la ingenua objeción, una risotada franca, cordial, interminable, como los tétricos despachos de la Internacional Comunista no habían oído otra igual; una risotada que se prolongó rápidamente por Moscú porque la divertida respuesta del inglés fue enseguida telefoneada a Stalin y a los despachos más importantes del Estado, provocando, dondequiera que llegara, nuevas olas de estupor e hilaridad, como luego supimos.
—Es muy importante para juzgar a un régimen —dije a Togliatti que se encontraba allí conmigo— saber de qué se ríe."
Para los interesados, el texto se encuentra en Ignazio Silone, Salida de urgencia (Madrid, Revista de Occidente, 1969, pp. 115-116).

La fe política

En El Subjetivo