lunes, 23 de enero de 2017

Prosopopeyas sesquipedales

Como ya estamos a las puertas de la matriculación escolar, me van llegado, como todos los años, folletos publicitarios de diferentes centros que tienen la sensata pretensión de ganarse el interés de las familias con sus innovadoras propuestas pedagógicas. Es realmente instructivo ver cómo ha ido cambiando la imaginería publicitaria. Hace veinte años, los folletos mostraban alumnos muy bien vestidos y muy bien peinados con un libro en la mano; hace quince años, el libro se sustituyó por algún aparato del laboratorio alrededor del cual varios alumnos aparecían extasiados contemplando la epifanía de la ciencia; hace diez años, el ordenados ocupó el lugar del libro y del tubo de ensayo. Hoy lo que nos muestra la publicidad es un alumno feliz, generalmente al aire libre, hablando con otros alumnos igualmente felices.

Cuando pasamos de las imágenes a las palabras lo que nos encontramos es la letanía de la vulgata innovadora:
  • Estimulación precoz ("precoz temprana", dicen en un centro).
  • Inteligencias múltiples.
  • Trabajo cooperativo.
  • Trabajo por proyectos.
  • Competencias para el siglo XXI.
  • Inteligencia emocional.

Es decir, que hoy una escuela innovadora, si hacemos caso a lo que dicen, es una escuela como cualquier otra. La ortodoxia se ha impuesto publicitariamente.

Sin embargo, los centros con buenos resultados en selectividad se encargan de subrayarlos, como si dijeran: "todo lo anterior está muy bien, pero no se preocupe, porque le garantizamos que su hijo no tendrá problemas para acceder a la universidad".

La directora de un importante centro escolar catalán me confesaba en una cena lo siguiente: "Cuando llegan las matrículas, me preocupo por saber cuáles son las palabras pedagógicas de moda y las coloco estratégicamente por los folletos que repartimos. Pero como sé que los padres no quieren exactamente lo que piden, lo que me interesa es la opinión de los profesores de la universidad sobre la formación de nuestros alumnos."

Realmente la racionalidad pedagógica es sui generis.

sábado, 21 de enero de 2017

Crítica aforística del pensamiento crítico

I
Si no eres crítico con el pensamiento crítico, no tienes pensamiento crítico.

II 
Si hay que aprender a aprender y hay que aprender a pensar, más habrá que aprender a aprender y a pensar bien.

III
Por lo que yo veo, en la práctica, la etiqueta de pensamiento crítico es el recurso que utiliza la opinión para hacerse honorable. En los institutos y en las universidades es mucho más frecuente oír que "esta es mi opinión, y todas las opiniones son respetables", que "estos son mis argumentos, refútalos, por favor, con otros mejores, que estoy deseando aprender de mis errores".

IV
Solemos llamar pensamiento crítico o bien a aquel pensamiento ajeno bien articulado y coherente que... confirma nuestros prejuicios o aquella opinión nuestra que está alineada con nuestra ideología.

V
Nadie que cree en algo cree que su creencia es prejuiciosa. Por lo tanto, nada que sea coherente con tu creencia parecerá un prejuicio.

VI
Cuando oigamos a alguien decir que hay que fomentar el espíritu crítico, hay que prestarle atención, a ver qué más lugares comunes suelta.

VII
No hay pensamiento crítico, hay pensamiento riguroso.

VIII
Pensar bien, con rigor, es difícil y con frecuencia el esfuerzo no está acompañado por el éxito. 

IX
Con frecuencia, también, eso que llamamos conclusión lo único que mide es nuestra capacidad de resistencia a la fatiga.  

X
No se puede pensar honestamente si se tiene miedo a hacerse daño.  Y si eres comunista, no puedes animar a pensar críticamente a tu hijo si no estás dispuesto a felicitarlo si se afilia al PP.

XI
No es lo mismo estimular el pensamiento crítico que el espíritu de crítica.

viernes, 20 de enero de 2017

¿Cómo podemos enseñar a pensar en las aulas?

En el blog de Vicens Vives

Buscar A, tropezar con B; abandonar A y quedarse en B.


Una sorpresa que me reconcilia con la Wikipedia, es esta entrada dedicada a Louis Wolfson: 
"Louis Wolfson (Nueva York,1 1931) es un autor estadounidense que escribe en idioma francés. Se le ha tratado por esquizofrenia desde su infancia y no soporta escuchar o leer su lengua materna, el inglés. Por esta razón, ha inventado un procedimiento que consiste en traducir inmediatamente todo aquello que se le diga en inglés a frases formadas a partir de palabras extranjeras, que han de poseer el mismo sonido y el mismo sentido. Ha vivido en Nueva York y después, tras la muerte de su madre, en Montreal. Desde noviembre de 1994 vive en Puerto Rico, donde se hizo millonario el 9 de abril de 2003 al ganar el primer premio en una lotería electrónica".
Más información sobre Wolfson, AQUÍ.

Hume and humor


jueves, 19 de enero de 2017

Una religión muy pesada


En su prólogo al Catecismo Positivista de Augusto Comte, Antonio Zozaya, tras dejar escapar que "Comte se amaba a sí mismo con amor de mujer", recoge a pie de página esta anécdota: "Cuéntase que el propietario de la casa en que murió Augusto Comte en la Rue de Monsieur le Prince, asombrado al ver que en tan reducido espacio se reuniese tanta gente para llevar a cabo las prácticas religiosas del Positivismo, suplicó a M. Laffitte que desalojase el local. Su Religión de ustedes, dijo, será buena o mala, yo en eso no me meto; pero es una religión que carga demasiado las vigas. Así fueron tachados de ilusos los hombres que haciendo alarde de positivistas, se alejaban cada vez más de la realidad."